Temas de Interés
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El éxito de la educación a distancia bien hecha*
La enseñanza y el aprendizaje abiertos y a distancia, el aprendizaje
virtual, la enseñanza en línea (online) a través de Internet o de
la web, la teleformación, la enseñanza distribuida y otras maneras
más de denominar a determinadas variantes o dimensiones de la educación
a distancia, se configuran hoy como herramientas imprescindibles para
la educación en general, la formación y capacitación profesional,
el reciclaje, la actualización de conocimientos y la promoción cultural
en los diferentes niveles, áreas profesionales, materias o sectores
económicos y sociales. Poco cuesta asegurar que hoy, a través de esta
modalidad, pueden alcanzarse conocimientos, competencias y actitudes
de, al menos, tanta calidad como podrían lograrse a través de la relación
educativa presencial.
Las instituciones, organizaciones y empresas, pueden, a través de esta modalidad, ofrecer cursos y programas adaptados a las exigencias actuales y a sectores, áreas, disciplinas, entornos, niveles y estilos de aprendizaje muy diferentes y dirigidos a poblaciones que pueden residir en núcleos de población dispersos geográficamente.
Los sujetos activos laboralmente pueden seguir sus estudios en su propio entorno laboral y familiar y sin los rígidos requisitos espaciotemporales y de ritmo de aprendizaje, propios de la formación tradicional, convirtiéndose, de forma más evidente que en la ordinaria formación presencial, en el centro del proceso de aprendizaje y, necesariamente, en sujetos activos de su formación.
A las ventajas de un aprendizaje independiente, adecuado a las peculiaridades de cada uno, se unen las posibilidades de los aprendizajes entre pares, cooperativos, colaborativos, tutelados entre iguales, etc., que fomentan la construcción social del conocimiento.
Además de todas las ventajas propias de la tecnología basada en Internet, podrían agregarse otras más, pero creemos que estas ventajas, posibilidades y perspectivas de futuro de los aprendizajes adquiridos por una modalidad a distancia, están hoy fuera de dudas y contrastados por prestigiosas investigaciones, instituciones y programas internacionales.
Sin embargo, el estudio y nuestra propia experiencia nos reafirman en que los mayores problemas que en el ámbito pedagógico soporta esta modalidad y que llegan a desacreditar socialmente algunas ofertas, son los relacionados con el mal uso de los diseños, recursos, desarrollos y control de los procesos. La búsqueda de la calidad de estos procesos, la aspiración a las buenas prácticas en educación a distancia, en gran medida, puede ser garantizada cuando los diseñadores, autores de materiales, desarrolladores de software, docentes, tutores, evaluadores, técnicos, personal auxiliar, directivos, etc., de estos cursos, programas o instituciones, ostentan la cualificación adecuada. Es decir, un fracaso cantado de estas propuestas, dirigidas al área y sector que sea, lo podemos encontrar al pensar que la tecnología por sí mismo puede garantizar éxitos formativos. Nadie concibe pilotar un avión (por muy alta tecnología que exhiba), ni formar parte de su tripulación, sin haber recibido una adecuada formación. Nadie, entendemos, debe “pilotar” un curso, programa o institución de educación a distancia, si antes no se preparó adecuadamente para ello.?
Las instituciones, organizaciones y empresas, pueden, a través de esta modalidad, ofrecer cursos y programas adaptados a las exigencias actuales y a sectores, áreas, disciplinas, entornos, niveles y estilos de aprendizaje muy diferentes y dirigidos a poblaciones que pueden residir en núcleos de población dispersos geográficamente.
Los sujetos activos laboralmente pueden seguir sus estudios en su propio entorno laboral y familiar y sin los rígidos requisitos espaciotemporales y de ritmo de aprendizaje, propios de la formación tradicional, convirtiéndose, de forma más evidente que en la ordinaria formación presencial, en el centro del proceso de aprendizaje y, necesariamente, en sujetos activos de su formación.
A las ventajas de un aprendizaje independiente, adecuado a las peculiaridades de cada uno, se unen las posibilidades de los aprendizajes entre pares, cooperativos, colaborativos, tutelados entre iguales, etc., que fomentan la construcción social del conocimiento.
Además de todas las ventajas propias de la tecnología basada en Internet, podrían agregarse otras más, pero creemos que estas ventajas, posibilidades y perspectivas de futuro de los aprendizajes adquiridos por una modalidad a distancia, están hoy fuera de dudas y contrastados por prestigiosas investigaciones, instituciones y programas internacionales.
Sin embargo, el estudio y nuestra propia experiencia nos reafirman en que los mayores problemas que en el ámbito pedagógico soporta esta modalidad y que llegan a desacreditar socialmente algunas ofertas, son los relacionados con el mal uso de los diseños, recursos, desarrollos y control de los procesos. La búsqueda de la calidad de estos procesos, la aspiración a las buenas prácticas en educación a distancia, en gran medida, puede ser garantizada cuando los diseñadores, autores de materiales, desarrolladores de software, docentes, tutores, evaluadores, técnicos, personal auxiliar, directivos, etc., de estos cursos, programas o instituciones, ostentan la cualificación adecuada. Es decir, un fracaso cantado de estas propuestas, dirigidas al área y sector que sea, lo podemos encontrar al pensar que la tecnología por sí mismo puede garantizar éxitos formativos. Nadie concibe pilotar un avión (por muy alta tecnología que exhiba), ni formar parte de su tripulación, sin haber recibido una adecuada formación. Nadie, entendemos, debe “pilotar” un curso, programa o institución de educación a distancia, si antes no se preparó adecuadamente para ello.?
Dr. Lorenzo García Aretio
Editor Invitado
Titular de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
Editor Invitado
Titular de la Cátedra UNESCO de Educación a Distancia
Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED)
*Las
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responsabilidad de las mismas compete a sus autores.

