21 de Abril de 2018
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Colección:
Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 2
Título: 1998

Hacia la agroindustria

A mediados del siglo XIX, los conocimientos científicos de Gay pasan a ser un tópico importante dentro de los intereses gubernativos. Sin embargo, existen también otras entidades interesadas en el dominio de la ciencia natural que posee el sabio Galo. Es el caso de la “Sociedad Chilena de Agricultura y Beneficencia”. Dicha entidad, denominada también más informalmente como Sociedad de Agricultura, se constituye en 1838 y está dedicada a abarcar nuevos negocios agrícolas, a establecer compañías productivas y al fomento de la ganadería. En sus comienzos, esta sociedad difunde sus principios y las aplicaciones científicas a la agricultura, a través de la revista El Agricultor. Entre los miembros de la Sociedad de Agricultura que deben seleccionar y apoyar los nuevos proyectos, se encuentra Gay quien más tarde llega a ser integrante de la Directiva.

Gay concibe la agricultura como una actividad fundamental de toda economía y como la fuente principal de la riqueza de un país, puesto que independientemente de los avatares de toda índole, no se agota jamás. Es por tanto, una de las actividades que reporta los mayores beneficios para la ventura de la humanidad.6

En general, los miembros de la Sociedad de Agricultura comprenden rápidamente la posibilidad de beneficios económicos y la proyección de crecimiento social que se generaría con la explotación de algunos recursos de la flora y fauna nacional —descritos y explicitados por el sabio francés. Al interior de la entidad, existe la percepción de estar viviendo una época de expansión del progreso y de poseer una riqueza en ciernes. Por ello, no resulta extraño que en 1842, uno de sus miembros exteriorice dicha impresión colectiva en el protocolo de solicitud de una nueva empresa dependiente de la Sociedad de Agricultura: “Las riquezas naturales que la divina Providencia dispensó a Chile apenas principian a conocerse, al favor de su independencia y tranquilidad, que ha poco tiempo disfruta”.7 La nueva sociedad aprobada finalmente, se constituye con el título de “Sociedad Chilena de Industria y Población”.

Gay sigue con interés el desarrollo de las tareas de la Sociedad de Agricultura, aún en los períodos en que se encontraba en Francia. En París se contacta siempre con hacendados chilenos que le ponen al día de los progresos de la agricultura, sobre todo a partir de 1846, período de grandes transformaciones nacionales. Entre los agricultores chilenos con los cuales Gay se frecuenta en París están Juan de Dios Correa, Juan de la Cruz Gandarilla, Manuel Valdés y otros.

Gay colabora con entusiasmo para el logro de los objetivos de la Sociedad de Agricultura; así, para el fomento de la ganadería, sugiere seleccionar la masa del ganado criollo debido a la dificultad de adaptar nuevas razas más exitosas al clima de nuestro país. Analiza las características de los diversos tipos de trigo y su rendimiento, estudia el sistema de regadío y el sistema de acequias y canales, los regímenes de las plantaciones y las formas de cultivo, la crianza y aprovechamiento de los animales, y en general, “todo ese mundo complejo de la vida agrícola en las que fueron las viejas haciendas chilenas”.8

Muchos de los estudios de Gay, comenzados durante sus primeros años como miembro de la Sociedad de Agricultura, aparecen compilados más rigurosamente en la sección Agricultura (2 vol.) de la Historia física y política de Chile. La parte Agricultura se publica en París; el primer tomo en 1862 y el segundo en 1865.

Para suscitar una idea de la investigación agronómica de Gay, tal vez el cuadro estadístico adjunto ayude al lector. Como se puede apreciar en el cuadro,9 Gay confronta detenidamente el valor de la cuadra de tierra en Chile, en los distintos departamentos del país, así como también el rendimiento por cuadra en los distintos departamentos con relación a diversos rubros agrícolas. Llama la atención la abundante y oportuna información sobre los rindes en los departamentos de la isla de Chiloé. Es curioso como el botánico francés obtiene información de un lugar tan apartado, e incluso de toda división geopolítica y administrativa de la época (1841). Nótese que de las diez últimas localidades mencionadas, nueve corresponden a la isla de Chiloé (Chacao es la excepción). ¡Realmente sorprendente! sobre todo si pensamos en lo dificultoso y lento de las comunicaciones de la época. Lo anterior ilustra el sostenido esfuerzo de Gay de dar a conocer la situación de la agricultura en Chile, entre otro de sus aportes.

Gay es uno de los primeros naturalistas del viejo continente que arriba al país en un período de pasión científica internacional por conocer las peculiaridades del Hemisferio Sur. El propio Gay expresa años más tarde su percepción retrospectiva del viaje a Chile: “Persuadido de lo importante que sería para todas las ciencias naturales un trabajo sobre esta hermosa parte de América, me decidí a emprenderlo, utilizando así un estudio que desde mi más tierna juventud ha ocupado todos los instantes de mi vida”.10

TABLA 1

La cita ilustra claramente la identificación que hace el botánico francés, entre el crecimiento cuantitativo de la ciencia natural y la investigación en nuestro territorio, así como también muestra una suerte de equivalencia entre su vida personal y su aporte científico. Luego de él vinieron muchos más sabios.

[INDICE] [LA TAXONOMÍA] [HACIA LA AGROINDUSTRIA] [TABLA 1] [A MODO DE CONCLUSIÓN] [NOTAS]