24 de Abril de 2018
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Colección:
Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 2
Título: 1998

NOTAS

1. Véanse, especialmente, 1967b, 1980e, 1984, y la extensión de los mismos que es 1987a.
2. Véanse, en particular, 1967a, 1970g, y 1976e.
3. Entre los que se destacan, 1946h, 1970b y 1982.
4. Salvo el juvenil ensayo de 1929a, casi todo el resto de los textos pertinentes fueron recopilados en 1988. Aunque también véase 1942c y 1987b.
5. Romero no hacía total justicia a la Nueva Escuela, pues si es cierto que las más terribles disputas que su concepción historiográfica podía ofrecer no concernían más que a sucesos difícilmente decisivos para un afán explicativo y comprensivo de la historia, todavía era capaz de dar las Investigaciones acerca de la Historia Económica del Virreinato de Ricardo Levene. Aunque también —replicaría Romero— los límites de esta historia  económica muestran cuán lejos la Nueva Escuela podía ir.
6. Romero, 1943a. Esta convicción tesoneramente practicada fue parte de la perdurable influencia de Paul Groussac,  quien fue el motivo de su primer texto significativo —un artículo con motivo de su fallecimiento. Allí, Romero señala con fastidio la deshumanización de la historia infligida por la erudición malentendida, es decir, la fetichización de las “colecciones de nomenclaturas sin contenido alguno” (Cf. Romero, 1929a).
7. Véase sobre esto su temprana conferencia La formación histórica (1936b). Apunta allí que a diferencia de la revolución en el mundo feudal, en la sociedad burguesa, “quien quiera ser revolucionario debe renunciar a la posibilidad, remota, de adquirir esos privilegios [es decir los burgueses]. Cambiará pues de condición social, psiquiera ero por altruismo, por la firme adhesión a un ideal ético. Aquí termina el determinismo; la aparición y la lucha por un ideal ético implica un esfuerzo humano de creación, y esto no se da según principios mecánicos.”
8. Una bibliografía parcial había sido publicada en AA. VV. De historia e historiadores, cit. infra. Para la confección de la presente he contado con la buena disposición a L. A. Romero para acercarme información bibliográfica que de otro modo hubiera sido extremadamente difícil de conseguir.