21 de Enero de 2018
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Colección:
Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 2
Título: 1998

NOTAS

1. Sobre la periodización de las transiciones, véase: Gullermo O’Donnell, Phillippe Schmitter y Lawrence Whitehead, comp. Transiciones desde un gobierno autoritario (Buenos Aires: Paidós, 1988); sobre la transición en Argentina: José Nun y Juan Carlos Portantiero, Ensayos sobre la transición democrática argentina (Buenos Aires: Puntosur, 1988) y Oscar Oszlak, comp. “Proceso”, crisis y transición democrática (Buenos Aires: CEAL, 1984).
2. Oscar Landi la define como “Conjunto de actitudes, normas y creencias compartidas más o menos ampliamente por los miembros de una determinada unidad social y que tienen como objetos fenómenos políticos”, Reconstrucciones. Las nuevas formas de la cultura política (Buenos Aires: Puntosur, 1988) 202.
3. Es este doble sentido el que recoge Juan Carlos Portantiero al definir cultura política como: “combinación, ni sistemática ni explícita, de valores que permean la orientación de la sociedad a la política”; así como las formas más “especializadas” del pensamiento político de una comunidad y un “tiempo determinados” y “hegemonía” como la “ordenación particular e irrepetible de elementos simbólicos y materiales con que una cultura política se organiza institucionalmente”. “Socialismos y política en América Latina (Notas para una revisión)”, La producción de un orden. Ensayos sobre la democracia entre el estado y la sociedad (Buenos Aires: Nueva Visión, 1988) 122.
4. Raymond Williams, The Sociology of Culture (New York: Schocken, 1982).
5. Al respecto dice Oscar Landi: “...el atributo de político de determinadas prácticas y productos culturales es cambiante: pueden en una circunstancia combinarse con estrategias políticas de manera directa —potenciándolas o cuestionándolas— y en otros momentos históricos perder esas funciones, volverse residuales o quedar cristalizadas en subculturas”, Reconstrucciones, 207.
6. Williams, The Sociology of Culture.
7. Oscar Terán, Nuestros años sesentas (Buenos Aires: Puntosur, 1991).
8. Esta autoculpabilización es articulable en el caso de los intelectuales peronistas con la extendida prédica que el nacionalismo popular comenzó en los años 40 sobre esa “intelligentzia” en la que englobaba al liberalismo argentino arrancando desde Sarmiento hasta sus “continuadores” actuales, prédica que se inscribe en el marco mayor del revisionismo histórico.
9. Refiriéndose a los años 60 y principios del 70, Silvia Sigal sostiene: “Afirmar que la cámara es un fusil es muy diferente, por cierto, de querer blindar una rosa: los intelectuales que lo afirman no exigen ya obra comprometida en el sentido clásico del término ni se permiten tampoco la combinación del intelectual comprometido y una obra culturalmente abierta. Pero sería apresurado concluir, de la decisión de supeditar las prácticas culturales a los objetivos políticos, que la cultura o, mejor dicho, los artistas y los intelectuales vean disuelta su entidad en la esfera de la política y hayan perdido su autonomía cultural como cuerpo. Al contrario. En las condiciones de la sociedad argentina a fines de los 60 y comienzos de los 70 la decisión de dar el primado a lo político fue expresión de la más absoluta y vertiginosa autonomía de los intelectuales”. Sigal, Intelectuales y poder en la década del sesenta (Buenos Aires: Puntosur, 1991) 249.
10. Manuel Antonio Garretón, La democratización política en América Latina: La crisis de los paradigmas (Santiago: FLACSO, 1991).
11. Para un panorama más amplio de los cambios en la izquierda latinoamericana, véase: Jorge Castañeda, La utopía desarmada (Buenos Aires: Ariel, 1994) y Eural/Fundación Friedric Ebert en Argentina, Proyectos de cambio: La izquierda democrática en América Latina (Caracas: Nueva Sociedad, 1988).
12. Las polémicas son varias y corresponden a protagonistas diferentes. Una de las más significativas para el campo literario fue la sostenida por Julio Cortázar y Liliana Heker. Véase: Julio Cortázar, “América Latina: Exilio y Literatura”, (reproducido por Controversia abr. 1981); Liliana Heker, “Literatura y Exilio (Polémica con Julio Cortázar)”, El Ornitorrinco 7 (1980); “Exilio y Literatura II. Polémica entre Julio Cortázar y Liliana Heker”, El Ornitorrinco 10 (1981).
13. Afirma el Editorial del Nº 1 de Controversia: “Muchos de nosotros pensamos, y lo decimos, que sufrimos una derrota atroz. Derrota que no sólo es consecuencia de la superioridad del enemigo sino de nuestra capacidad para valorarlo, de la sobrevaloración de nuestras fuerzas, de nuestra manera de entender el país, de nuestra concepción de la política”.
14. Véase: Nicolás Casullo, “El peronismo y las democracias”, Controversia 5 (1980) 6-7 y “El pueblo produce las formas y los contenidos políticos”, Controversia 7 (1980) 12-13.
15. Esa etapa se abre con el Nº 12 de julio-octubre de 1981, en el que por primera vez se publica un editorial, con su declaración de principios y el anuncio de la constitución de un Consejo de Dirección: Carlos Altamirano, María Teresa Gramuglio, Ricardo Piglia, Beatriz Sarlo y Hugo Vezzetti.
16. Carlos Altamirano, “Lecciones de una guerra”, Punto de Vista 15 (1982) 5.
17. “Las alternativas políticas que se avecinan traerán la discusión y la controversia dentro de este campo (intelectual); ellas son necesarias y sólo una visión beata de la democracia puede temerlas. Sin embargo, sería olvidar la experiencia de esta década (porque en nuestra memoria debe estar presente toda la década), si cada posición intelectual se convierte en una máquina de guerra intolerante, dispuesta a que suenen nada más que sus argumentos y a demonizar toda diferencia”. “Editorial”, Punto de Vista 17 (1983) 3.
18. “Editorial”, Punto de Vista 19 (1983) 3.
19. El Nº 1 de CREAR aparece en noviembre/diciembre de 1980. El Nº 4 registra un cambio de nombre: CREAR en la cultura nacional, y en el 16, otra modificación: CREAR para el proyecto nacional. El último número se publica en noviembre de 1984. La revista tendrá una segunda época: CREAR en el pensamiento nacional cuyo Nº 21 aparece en agosto de 1987 y se extiende hasta septiembre de 1989. Esta segunda etapa tiene características muy diferentes a la anterior y no corresponde al período ni a la problemática que estudiamos.
20. Véase, como ejemplo, algunos pasajes del editorial del Nº 3 titulado “El pensamiento importado”: “EL PENSAMIENTO NACIONAL espera, casi eternamente postergado. PERO VIVO. Frente a una intelectualidad vendida a los intereses espurios (que dispone de todos los medios para difundirse, penetrar y SUBVERTIR la mentalidad y el pensamiento del hombre argentino, ante la mirada complaciente de “los de arriba”) otra parte importante se nutre del producto de su tierra y ESPERA. Espera que se haga carne de todos el problema del INTELECTUAL ARGENTINO, que no podrá ser resuelto por los mismos intelectuales. Porque es un problema de la Nación toda, no de un sector. Esa intelectualiad que languidece en el silencio, pero que existe, quiere gritar que existe”. ...“TENEMOS UNA CULTURA PROPIA, NUESTRA, ARGENTINA... NUTRAMONOS EN ELLA Y RECREEMOSLA...Nosotros, como cooperativa de trabajo artístico, como argentinos, queremos CREAR UNA AUTÉNTICA CULTURA NACIONAL. Por eso, con sus defectos y limitaciones, queremos que CREAR sea un canal de expresión del PENSAMIENTO NACIONAL”.
21. Nicolás Casullo, “Debate en el peronismo”, Crear 16 (1983) 18.
22. Al respecto, véase: Oscar Castelucci, “Editorial. ¿Quién conduce el Proyecto Nacional?”, Crear 19 (1984) 2-3; Angel Eugenio Perrone, “¿De qué democracia hablamos?”, Crear 20 (1984), 8-11. Estos y otros artículos entran en la zona de debate que analizaremos en el período de consolidación.
23. Domingo Arcomano, “Apuntes polémicos. La izquierda en Argentina: Antología de un fracaso”, Crear 20 (1984) 18-9.
24. Véase al respecto: Oscar Terán, “Una polémica postergada: La crisis del marxismo”, Punto de Vista 20 (1984) 20; Carlos Altamirano, “Imágenes de la izquierda”, Punto de Vista 21 (1984) 5-8; José Aricó, “Orígenes del comunismo: Para construir una historia no sacra”, Punto de Vista 21 (1984) 22-4, y “La producción de un marxismo americano”, Punto de Vista 25 (1985) 7-12.
25. Beatriz Sarlo, “La izquierda ante la cultura: Del dogmatismo al populismo”, Punto de Vista 20 (1984) 22-3.
26. Beatriz Sarlo, “Una alucinación dispersa en agonía”, Punto de Vista 21 (1984) 2.
27. Altamirano, “Imágenes de la izquierda” 8.
28. Véase: José Nun, “La rebelión del coro”, Punto de Vista 20 (1984) 6-11 y “Democracia y socialismo: ¿Etapas o niveles?” Punto de Vista 22 (1984) 25; Juan Carlos Portantiero, “Socialismo y democracia. Una relación difícil”, Punto de Vista 20 (1984) 1-5; Emilio de Ipola y Juan Carlos Portantiero, “Crisis social y pacto democrático”, Punto de Vista 21 (1984) 13-20.
29. “El lugar privilegiado que le conferimos a la cuestión democrática tiene para nosotros un doble significado. En primer término el del reconocimiento de que sólo en un contexto democrático puede expandirse un movimiento social de izquierda que impulse la transformación y adquiera una presencia relevante y hasta determinante en la vida de la sociedad argentina”. “Club de Cultura Socialista. Declaración de principios”. Punto de Vista 22 (1984) 40.
30. Beatriz Sarlo, “Intelectuales: ¿Escición o mimesis?”, Punto de Vista 25 (1985) 6.
31. Carlos Altamirano, “El intelectual en la represión y en la democracia”, Punto de Vista 28 (1986) 4.
32. Pié de Página publicó tres números entre 1983 y 1985. Director: Alberto Castro; Secretaría de Redacción: Lucas Rubinich.
33. Alberto Castro, “Los nuevos demócratas (o el círculo de tiza del discurso liberal)”, Pié de Página 3 (1985) 3-8.
34. Castro, “Los nuevos demócratas” 5.
35. La Bizca. Revista de política cultural está dirigida por un “colectivo” conformado por Maite Alvarado, Gustavo Aprea, Roberto Beín, Alberto Castro, Alicia García Tuñón, Laura Mango, Carlos Mangone, Ariana Vacchieri, Nora Viater, Graciela Villanueva, Jorge Warley.
36. El artículo de Mangone se refiere a: Sarlo, “Intelectuales” 1-6.
37. Carlos Mangone, “El santo oficio de los intelectuales”, La Bizca 2 (1985) 5.
38. Mangone, “El santo oficio de los intelectuales” 5.
39. “Editorial. Por dónde empezar”, La Bizca 3 (1986) 3-4.
40. “Los decálogos de nuestra democracia”, “Democracia y cultura”, Tiempo Argentino 5 enero 1986.
41. “Declaración de las revistas participantes en el I Encuentro de Revistas Culturales”, La Bizca 3 (1986) 5. Se trata del típico documento consensuado entre las partes en donde se fijan posiciones políticas (en el plano nacional e internacional), económicas, sociales y culturales del grupo convocante.
42. Ana Boschetti, Sartre y “Les Temps Modernes” (Buenos Aires: Nueva Visión, 1990).
43. Crisis publicó cuarenta números entre 1973 y 1976, durante los primeros meses de la dictadura militar la revista debió cerrar frente a las amenazas y la censura. El equipo de Crisis (segunda época) está compuesto por Director Ejecutivo: Federico Vogelius, Director Periodístico: Vicente Zito Lema; Asesores Editoriales: Osvaldo Soriano y Eduardo Galeano.
44. David Viñas, “Los intelectuales y las revoluciones”, Crisis 41 (1986) 28.
45. La cita de Rozitchner es extensa pero merece su reproducción completa:
Pero nosotros, con nuestra concepción de la política, también tuvimos algo que ver con eso. Las “ideas” que proclamaban la urgencia inmediata del socialismo no eran ideas cualesquiera: eran ideas-fuerza. El “error” no era sólo conceptual, y si aparecía en el concepto se encarnaba sin embargo en los cuerpos que la recibían. Y los que quedamos en vida seguimos pasando de una idea a otra idea, de un concepto a otro concepto. Nos corregimos de los errores de concepto, pero aquellos cuerpos que pagaron con su vida el error de creerle a esos conceptos, verificaron en el terror y en la muerte el pensamiento. Porque en la medida en que una idea es política abre, al ser expuesta, sobre la acción de los demás, que se arriesgan con ella.

Y mi pregunta surge de allí: ¿por qué seguimos teniendo ideas tan contundentes y cerradas si estas ideas no contienen en su propio decurso ese descubrimiento que asume una nueva responsabilidad, objetivada y reconocida, al ser expuesta? ¿Sobre todo si lo hacemos sabiendo que la verdad anterior que ahora negamos como error, fue afirmada y sostenida con la misma firmeza y contundencia? ¿En serio que no sentimos nada adentro que ponga en duda algo más que nuestro pensamiento? ¿Es tan cierto que se pueda pasar, así nomás, de una teoría a otra teoría, de un concepto a otro concepto? Y entonces, ¿qué nos pasó con el cuerpo, con la imaginación, con los afectos?” León Rozitchner, “El espejo tan temido”, Crisis 41 (1986), 31.
46. La Secretaría de Redacción de la revista está compuesta en el Nº 1 por Norberto Ivancich, Carlos Mundt y Adolfo Rimedio. A partir del Nº 3 surge un Consejo de Redacción formado por Arturo Armada, Roberto Marafioti, Vicente Palermo y Mario Wainfeld, al que en el siguiente número se agrega Salvador Ferla.
47. Carlos A. Álvarez, “El Peronismo se transforma o se muere”, Unidos 3 (1984) 4.
48. Álvarez, “El Peronismo” 11.
49. José Pablo Feinmann, ¿A dónde va el peronismo? Unidos 4 (1984).
50. Álvaro Abós, “De lo plebeyo a lo social“, Unidos 4 (1984) 62.
51. Vicente Palermo, “Construcción del poder popular”, Unidos 4 (1984) 84.
52. Carlos Chacho Álvarez, “Final abierto”, Unidos 6 (1985) 55.
53. Nicolás Casullo, “Reflexiones al pie de la crisis”, Unidos 6 (1985) 28.
54. Casullo, “Reflexiones” 30-1.
55. Casullo, “Reflexiones” 37.
56. “Democracia y cambio social”, Unidos 6 (1985) 115-25. Los participantes fueron: Carlos Altamirano, José Aricó y Juan Carlos Portantiero (por Punto de Vista) y Carlos Chacho Álvarez, Nicolás Casullo, Alcira Argumedo, Julio Bárbaro y Vicente Palermo (por Unidos).
57. Carlos Chacho Álvarez, “El discreto encanto del alfonsinismo”, Unidos 7-8 (1985) 52.