20 de Septiembre de 2018
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Colección:
Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 2
Título: 1998

NOTAS

1. (Buenos Aires: Planeta, 1995). Todas las citas corresponden a esa edición.
2. (Buenos Aires: Círculo Militar, 1991).
3. Punzi, op. cit. 49.
4. “La palabra adversativa. Observaciones sobre la enunciación política”, El discurso político. Lenguajes y acontecimientos, Ed. VVAA (Buenos Aires: Hachette, 1987). 16-17.
5. Verón, op. cit. 17.
6. Ver Cornélius Castoriadis, “La institución imaginaria de la sociedad”, El imaginario social, Comp. Eduardo Colombo, (Buenos Aires: Tupac, 1989). 42. “Recordemos ahí el sentido corrriente del término imaginario, que por el momento nos bastará: hablamos de imaginario cuando queremos referirnos a algo “inventado” —ya se trate de una invención “absoluta” (“una historia imaginada de cabo a rabo”), o de un deslizamiento, de un desplazamiento de sentido, en el que se les atribuye a unos símbolos ya disponibles otras significaciones que las suyas “normales” o “canónicas”(...) En ambos casos se da por supuesto que lo imaginario se separa de lo real, ya sea que se pretenda ponerse en su lugar (una mentira), o no lo pretenda (una novela).
7. (Buenos Aires: Americana, 1967). La primera edición es de 1928. Todas las citas corresponden a esta edición.
8. Charles Robert Darwin, que en 1833 cubriera a caballo el camino Carmen de Patagones-Buenos Aires valido de postas y de la escolta de jinetes facilitados por Rosas —a la sazón empeñado en su Conquista del desierto—, bautizó a la Patagonia como “tierra maldita”, sólo por la simple observación de una estrecha lonja de terreno. Ver: Punzi, op. cit. 9.
9. Borrero, op. cit. 234.
10. Borrero, op. cit. 25.
11. Borrero, op. cit. 29.
12. Borrero, op. cit. 6.
13. Borrero, op. cit. 6.
14. (Metahistoria, México: Fondo de Cultura Económica, 1992). 20.
15. White, op. cit. p. 156.
16. Ver Frederic Jameson, Documentos de cultura, documentos de barbarie. La narrativa como acto socialmente simbólico, (Madrid: Visor, 1989) 24. “La forma más plena de lo que Althusser llama ‘causalidad expresiva’ y de lo que él llama historicismo se reescribe en términos de un relato maestro profundo, subyecente y más ‘fundamental’, de un relato maestro oculto que es la clave maestra alegórica o el contenido figural de la primera secuencia de materiales empíricos”.
17. Sigo la definición de comentario que hace Michael Foucault en: Las palabras y las cosas (México: Siglo XXI, 1986) 48. “Saber consiste en referir el lenguaje al lenguaje, en restituir la gran planicie uniforme de las palabras y las cosas. Hacer hablar a todo; hacer nacer por encima de todo, las marcas del discurso segundo del comentario. Lo propio del saber no es ver ni demostrar sino interpretar. Comentarios de la escritura, comentarios de los antiguos, comentario de lo que relatan los viajeros, comentario de leyendas y de fábulas. (...) Por definición la tarea del comentario no puede acabar nunca. Y sin embargo, el comentario se vuelve por completo hacia la parte enigmática, murmurada, que se esconde en el lenguaje comentado: hacer nacer, bajo el discurso existente, otro discurso más fundamental, más primero que se propone restituir”.
18. Bayer, op. cit., 101.
19. Josefina Ludmer, El género gauchesco. Un tratado sobre la patria. (Buenos Aires: Sudamericana, 1988) 231.

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