19 de Septiembre de 2018
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Colección:
Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1997
Sección: Rescate Bibliográfico/ Bibliographic Treasure

III

Como fuente de imágenes míticas, la “conquista del desierto” resultó ser, por sus fundamentos y sus prácticas, estéril.9 Siguiendo la lógica que le hace buscar lo épico en los vencidos y motivado por la impronta modernista de lo exótico, Lugones vislumbra la posibilidad de construir el mito de la conquista del desierto a partir de “Lokomá”. La desaparición literal de la frontera clausura la serie de la cautiva blanca en términos históricos y abre el acceso a la representación de la india cautiva.10 Así, el relato de Lugones se escribe a contrapelo de la prolífica matriz que pone a disposición Ruy Díaz de Guzmán en La Argentina (1612).11

De Lucía Miranda a Lokomá, la continuidad de la serie sólo puede sostenerse por medio de ciertos reajustes, que son los mismos que impiden finalmente la cristalización del mito. Se trata, en principio, de aprovechar un molde preexistente modificando su contenido (la cautiva india), y después, de mantener la función del mito (justificar la conquista) invirtiendo la valoración del cautiverio que es ahora el umbral de la civilización.

“En el interior del discurso de la crónica —señala Cristina Iglesia— irrumpe un episodio mítico que funcionará como condensador de todos los desplazamientos necesarios para reinstalar la justificación de la conquista.”12 Pero, en “Lokomá”, la relación “india cautiva” —“justificación de la conquista” no es directa sino que se produce en la transformación del sintagma “india cautiva” en “india civilizada” a lo largo del itinerario realizado por Lokomá (del desierto a París).

Si el origen del mito de Lucía Miranda está en la fractura que quiere hacer pasar la literatura como verdad bajo la forma de la crónica, Lugones hace un movimiento inverso: lee una verdad como leyenda, es decir, con el estatuto de lo literario. La leyenda es el camino para recrear el mito, pero se trata acá de un mito falso. La afirmación de Lugones “lo que yo encuentro en esto de interesante es que sea verdad” pone en evidencia el carácter extraordinario de la historia.

La condición aporética del mito excepcional impide la realización de un nuevo mito de la conquista en la figura de Lokomá. Porque el mito no se construye sobre excepciones y aporías sino sobre repeticiones y retornos imaginarios.

En esa instancia es donde Lugones tiene que forzar la constitución del mito y hacer de la excepción una figura representativa. Porque es precisamente en esa ampliación donde se apuesta a la eficacia del texto: la “señorita Lokomá” debe mostrar a la vez la superioridad de la “civilización” y la condición “bárbara” de los indios que quedan excluidos del modelo.

Cuando en El imperio jesuítico Lugones diga del “secuestro” de la mujer blanca por los indios que “el episodio romancesco de Lucía Miranda es una excepción que cabe, por otra parte, en cualquier raza”, está confirmando una lectura fallida. La repetición o reescritura de este episodio en las crónicas de la “conquista material” y en las crónicas jesuitas le dan un estatuto mítico que Lokomá no logra alcanzar por su carácter singular y paradójico. No se puede constituir un mito blanco de la conquista con el cuerpo del indio.

[INDICE] [I] [II] [III] [IV] [NOTAS]