17 de Diciembre de 2018
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Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1997
Sección: Artículos / Articles

NOTAS

1. El artículo se publicó originalmente en la Revue de Métaphysique et de Morale en 1909, y fue traducido al español con algunas observaciones por Pedro Henríquez Ureña. La traducción con las observaciones fue incluida por García Calderón en sus libros Profesores de idealismo (1909) e Ideas e impresiones (1919).
2. Con sólo aparente paradoja, Gaos afirmaba que la historia de la filosofía la hacen tanto los filósofos como los historiadores de la filosofía. Los filósofos ponen el contenido, pero si éste no es divulgado o la narración que lo representa no es adecuada, ese contenido filosófico resulta desconocido o cuando menos seriamente afectado. Para el público, la filosofía históricamente ocurrida puede ser lo que de ella dice el historiador de la filosofía. En otras palabras, una filosofía puede existir pero no tener estado público. Esto —agregamos nosotros— no es una especulación caprichosa: bien concretamente, piénsese en el caso del pensamiento en Ecuador, antes y después de la acción y el incentivo de Arturo A. Roig. Es muy posible que Paraguay esté esperando un fenómeno semejante, en tanto Bolivia tuvo su Francovich. Por eso decía Gaos que, en parte, la creencia de que no había habido filosofía en México pudo deberse, hasta un cierto momento, a la falta de una historia de la filosofía que la mostrara. Y convocaba a escribir esa historia a quienes se sintieran historiadores, complementando lo que ya habían hecho los filósofos mexicanos con su obra. (José Gaos, En torno a la filosofía mexicana [México: Alianza, 1980], 71). Y en segunda instancia mostraba la necesidad de tener una visión de esa misma historia: “La Historia de las Ideas en México debe completarse con la Historia de la Historia de las Ideas en México” (Ibid., 68). Véanse también las oportunas observaciones de Arturo Ardao en “Historia de las ideas en América Latina”, en La inteligencia latinoamericana [1987], 97 ss.
3. Para el caso de Argentina, por ejemplo: Luis Aznar, “Los iniciadores de nuestra historia ideológica” (Tercer Cuaderno de La Plata. La Plata: Ediciones Cuaderno de La Plata, julio 1970, 32-44. Se ocupa de la producción historiogáfica de Alejandro Korn, José Ingenieros y Coriolano Alberini. De mucho mayor alcance, por ser de hecho una historia de la historiografía filosófica en la Argentina, el libro de Diego F. Pro, Historia del pensamiento filosófico argentino. Cuaderno I (Mendoza: Universidad Nacional de Cuyo, 1973). También Celina Lértora Mendoza, “Estudios sobre filosofía argentina”, en Actas del IV Seminario de Historia de la Filosofía Española (Ediciones Universidad de Salamanca, 1986), 233-243.
4. Sílvio Romero, autor de A filosofia no Brasil (1878), es considerado por Antonio Paim como “o pioneiro na abordagem das correntes filosóficas existentes no Pais, em sua totalidade”, a pesar del carácter polémico de la obra. (Antonio Paim, A filosofia da Escola do Recife [Rio de Janeiro: Editôra Saga, 1966]), 30. La Bibliografía filosófica mexicana, de Emeterio Valverde Téllez, se publicó por primera vez en 1907, y en forma ampliada en 1913-14. Fué precedida por Apuntaciones históricas sobre la filosofía en México, aparecidas en 1896.
5. Tiene sin embargo algunas apreciaciones para la obra filosófica: “Caballero fue entre nosotros el que descargó los primeros golpes al coloso del escolasticismo, que despues acabó de derrocar y pulverizar en la misma arena el Hércules de sus discípulos [Varela]”. “Caballero fue el primero que hizo resonar en nuestras aulas las doctrinas de los Locke y los Condillac, de los Verulamios y los Newtones: Caballero fue el primero que habló a sus alumnos sobre experimentos y física experimental”. El artículo necrológico fue publicado en el Diario de La Habana, el 20 de abril de 1835. Lo reprodujo la Revista de Cuba, La Habana, tomo III, 1878. Las citas se encuentran en la página 482 de esta última publicación.
6. Jenaro Artiles considera este artículo como “el primer estudio serio sobre el desarrollo de las ideas filosóficas en Cuba y base de los posteriores a partir de Mestre, su discípulo, ...”. La cita se encuentra en su Introducción a la edición de la Philosophia Electiva, de José Agustín Caballero en la Biblioteca de Autores Cubanos, 1, Obras de José Agustín Caballero, 1. (La Habana: Editorial de la Universidad de La Habana, 1944), XV.
7. Jenaro Artiles, en la edición de la Philosophia Electiva citada en la nota anterior, XIV, dice que junio es un error de la propia revista, y que el número corresponde a agosto de 1839.
8. José Manuel Mestre, “Elogio del Doctor don José Z. González del Valle”, en Mestre, De la filosofía en La Habana. Estudio Preliminar y Notas de Humberto Piñera Llera (La Habana: Publicaciones del Ministerio de Educación, 1952), 131. También puede verse en José Manuel Mestre, Obras. Introducción por Loló de la Torriente. La Habana: Editorial de la Universidad de La Habana, 1965.
9. Antonio Bachiller y Morales, Apuntes para la historia de las letras y de la instrucción pública en la isla de Cuba (La Habana: Academia de Ciencias de Cuba, Instituto de Literatura y Lingüística, 1965), Tomo I, 283. Hay también edición de 1936, con Introducción de Francisco González del Valle, en la Colección de Libros Cubanos dirigida por Fernando Ortiz.
10. Bachiller y Morales, Apuntes, I, 287.
11. Mestre, “Elogio...”, 133, 137.
12. Mestre, “Elogio...”, 141. En carta de 15 de febrero de 1839 dice José Zacarías a su amigo Suárez: “Amigo, ya salí de las benditas oposiciones de la Cátedra del Texto”. Y agrega: “Hubo campaña larga; pero los frailes quedaron contentos, porque yo me atrincheré con varias frases de Aristóteles, manifesté toda posible veneración a su gran ingenio, y expliqué conforme al espíritu de nuestra Religión varios conceptos absolutos. Asistió D. José de la Luz al acto” (Las cartas o parte de ellas se han recogido en: José Z. González del Valle, La vida literaria en Cuba (1836-1840). [La Habana: Publicaciones de la Secretaría de Educación, 1938]). Las citas corresponden a pp. 116 y 116-117.
13. La vida literaria en Cuba, 117.
14. Bachiller y Morales, Apuntes, I, 266. En la obra de Dihigo sobre la Universidad de la Habana, donde se listan las cátedras de la Universidad y sus respectivos profesores, aparece la de Texto Aristotélico con el nombre, único, de J.Z. González del Valle. (Juan M. Dihigo, La Universidad de la Habana. Bosquejo histórico. [Habana: Imprenta El Siglo XX, 1916], 149). En Eduardo Torres-Cuevas y Félix Borges Legrá, “Formación de la personalidad y de las ideas de Félix Varela y Morales” (Revista de la Biblioteca Nacional José Martí, La Habana, 2, 1989, 61), se alude a las clases tomadas por Varela en la Cátedra de Texto en 1804. Medardo Vitier, Las ideas en Cuba (La Habana: Editorial Trópico, 1938), II, 81, dice que “de 1756 a 1840 enseñaron Filosofía doce profesores en la Universidad, siguiendo el Texto aristotélico. Fueron los últimos Nicolás M. Escobedo y J.Z. González del Valle. Luz y Caballero explicó esa materia de 1839 a 1843 en el Convento de San Francisco”. El texto de Juan Urriza, S.I., en: La preclara Facultad de Artes y Filosofía de la Universidad de Alcalá de Henares en el siglo de oro, 1509-1621 (Madrid: Consejo Superior de Investigaciones Científicas, 1941), 161-162.
15. La vida literaria en Cuba, 123-124. Carta de 23 de marzo de 1839.
16. La Vida literaria en Cuba, 143. Parece que estas Conclusiones llegaron a publicarse. Trelles da un Examen público sobre ciertas materias filosóficas... dirigido por González del Valle, de 1839; pero corresponderían al mes de mayo de ese año, en tanto el testimonio de González del Valle en su carta señala el mes de agosto. (Carlos Manuel Trelles y Govin, Bibliografía cubana del siglo XIX [Matanzas: Quirós y Estrada, vols.I-VIII, 1911-1915], II, 204).
17. El dato completo, tomado de Trelles, es el siguiente: Breves explicaciones con motivo de algunos lugares de Aristóteles, por José Z. González del Valle, licenciado en artes y catedrático sustituto del Texto de la Real y Pontificia Universidad. Habana, Imprenta Literaria, 1840. Y agrega: “Bachiller coloca erróneamente este folleto en 1839" (Trelles, Bibliografía cubana del siglo XIX, II, 225). En efecto, tanto Bachiller y Morales como Mestre dan la fecha de 1839. Esto lo confirmaría el propio autor al escribirle a Suárez (6 de diciembre de 1839): “Para facilitar la enseñanza del Texto compuse unas breves lecciones ...y tal vez te enviaré ... un ejemplar recién impreso, pues está a punto de concluirse dicha impresión” (La vida literaria en Cuba, 167). Y tres días después, el 9 de diciembre, le avisa que le está enviando la publicación, lo cual podría indicar que la impresión se terminó en 1839 (Ibid., 171). Asunto no de mucha monta, en cualquier caso.
18. Trelles, Bibliografía cubana del siglo XIX, II, 204. Mestre, “Elogio...”, 138.
19. Bachiller y Morales, Apuntes, III, 454; Trelles, Bibliografía cubana..., II, 225.
20. Trelles, Bibliografía cubana..., II, 172; Mestre, “Elogio...”, 137.
21. Utilizamos solamente los volúmenes II y III: La Polémica Filosófica. Tomo II. Obras de José de la Luz y Caballero, vol. III. Biblioteca de Autores Cubanos, 13. La Habana: Editorial de la Universidad de La Habana, 1948; La Polémica Filosófica. Tomo III. Obras de José de la Luz y Caballero, vol. III. Biblioteca de Autores Cubanos, 10. La Habana: Editorial de la Universidad de La Habana, 1946.
22. La vida literaria en Cuba, 145. Hacia las mismas fechas (diciembre de 1838) Juan Bautista Alberdi polemizaba en Montevideo con el profesor Salvador Ruano, que a la sazón enseñaba filosofía bajo el signo de la Ideología francesa. El director de la Revista Oficial, Juan Cruz Varela, demoró por días una de las intervenciones de Ruano por considerar que “la prensa diaria no es propia para discutir asuntos filosóficos y que por importante que sea una de esas discusiones, debe ventilarse en opúsculos sueltos más bien que en los diarios”. Sin duda Varela no obraba así por indiferencia ante temas intelectuales; pero, como quiera que sea, no se pensaba de la misma manera en Cuba en la época de la Polémica. Véase Arturo Ardao, Filosofía pre-universitaria en el Uruguay (Montevideo: Claudio García, 1945), 73.
23. La Polémica Filosófica, II, 45.
24. La Polémica Filosófica, II, 172.
25. La Polémica Filosófica, III, 38.
26. La Polémica Filosófica, III, 45.    
27. La vida literaria en Cuba, 171.
28. Caballero obtuvo su grado de bachiller en Artes en 1781 y en Sagrada Teología en 1787. La condición de licenciado y doctor en Sagrada Teología la obtiene en 1788. Ocupó la cátedra de Filosofía en el Colegio de San Carlos en 1785, interinamente primero y en propiedad después. En 1804 se le adjudica la cátedra de Escritura y Teología Moral en el mismo Colegio.
29. José Agustín Caballero, Philosophia Electiva. (La Habana: Editorial de la Universidad de La Habana, 1944 [Biblioteca de Autores Cubanos, 1. Obras de José Agustín Caballero, vol. I]), 9.
30. Caballero, Philosophia Electiva, edic. cit., 21. Nótese que dice “filosofía mecánica”, y no mecánica como ciencia. Al respecto, José Gaos, Prólogo a Juan Benito Díaz de Gamarra y Dávalos, Tratados (México: UNAM, 1947), XIV, XX.
31. Philosophia Electiva, 23.
32. Philosophia Electiva, 23.
33. Juan Benito Díaz de Gamarra y Dávalos, Elementos de filosofía moderna. Tomo I. (México: UNAM, 1963), 20.
34. Philosophia Electiva, 25.
35. En la parte correspondiente a la simple aprehensión (ideas) se examina el origen de las ideas; su extensión, donde se tratan los “cinco universales” de Porfirio; las categorías de Aristóteles o predicamentos; los post-predicamentos; y luego los signos y el término. En la parte correspondiente al juicio trata la naturaleza y las divisiones de la proposición; la definición, la división y los defectos de los juicios y sus remedios. En la tercera parte se expone la argumentación: su naturaleza, sus clases, donde se incluye el silogismo, y los vicios de la argumentación o falacias. El método es el tema de la cuarta parte de la lógica propiamente dicha, y su tratamiento es muy breve. Distingue dos métodos: el lógico-analítico, para obtener conocimientos, y el lógico-sintético, para transmitirlos.
36. Véase José Agustín Caballero, Escritos varios, especialmente el tomo I de la edición de la Biblioteca de Autores Cubanos, Obras de José Agustín Caballero, vol. II (1956), donde escribe sobre la Física, sobre la necesidad de reformar (modernizar) los estudios, y donde se incluye un artículo que según varias autoridades sería de Caballero, y que comienza así: “Murió para siempre el horrísono escolasticismo en Europa” (p. 129).
37. José Z. González del Valle, “Filosofía en La Habana”. Citamos este artículo por el volumen de Obras de José Manuel Mestre, citado en nota 8, donde está incluido. El artículo está incluido también en una edición separada del trabajo de Mestre, De la filosofía en La Habana, con estudio preliminar de Humberto Piñera Llera (La Habana: Publicaciones del Ministerio de Educación. Dirección de Cultura, 1952). Las citas corresponden a Mestre, Obras, 249-251. Francisco González del Valle, en un trabajo que precede a la edición de la Philosophia Electiva, reproduce los artículos de los mencionados Estatutos que se refieren a la enseñanza de la Filosofía. (Philosophia Electiva, XLVI-XLVIII).
38. Mestre, Obras, 252.
39. Mestre, Obras, 248.
40. Mestre, Obras, 254.
41. Mestre, Obras, 255.
42. Las dos citas en Mestre, Obras, 257.
43. Mestre, Obras, 260.
44. Jenaro Artiles señala los varios autores que se refirieron a la obra con el título tal como lo transmitió González del Valle (edición de la Philosophia Electiva, XX).
45. Díaz de Gamarra, Elementos de filosofía moderna, citado en nota 33, 7.
46. Para Gaos, véase el mencionado Prólogo a los Tratados de Gamarra, cit. en nota 30.
47. Philosophia Electiva, 13.
48. Philosophia Electiva, 209. “Varela mismo declara que ‘todos los discípulos de Caballero fueron eclécticos’”. Vitier, Las ideas en Cuba, citado en nota 14, II, 80. Y una de las obras de Félix Varela, posterior a Caballero, se titula: Instituciones de filosofía ecléctica (1812).
49. Gamarra, Elementos de filosofía moderna, edic. cit., 11.
50. Para el “eclecticismo” en España, Olga Victoria Quiroz-Martínez, La introducción de la filosofía moderna en España. El eclecticismo español de los siglos XVII y XVIII. México: El Colegio de México, 1949. Para el caso de Portugal y su influencia en América: María del Carmen Rovira, Eclécticos portugueses del siglo XVIII y algunas de sus influencias en América. México: El Colegio de México, 1958. Este último alude a la influencia de Verney en Gamarra e, indirectamente, en Caballero. También Bernabé Navarro, La introducción de la filosofía moderna en México. México: El Colegio de México, 1948, y sus sensatas apreciaciones sobre Gamarra en el artículo dedicado a este filósofo novohispano en Cultura mexicana moderna en el siglo XVIII, México: UNAM, 1983. Bréhier, en la introducción a su Historia de la filosofía, alude a la situación de la historia de la filosofía como disciplina en los siglos XVII y XVIII. Sobre el mismo tema dimos algunas indicaciones en el Estudio Preliminar a La estructura de la historia de la filosofía, de Francisco Romero (edición póstuma), Buenos Aires: Losada, 1967. Pero sobre este asunto nada comparable a Lucien Braun, Histoire de l’histoire de la philosophie, Paris: Editions Ophrys, 1973.