18 de Julio de 2018
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Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1997
Sección: Artículos / Articles

ARTICULO
NILSA ALZOLA DE CVITANOVIC
SILVIA TERESA ÁLVAREZ

Universidad Nacional del Sur
Bahía Blanca, Argentina

La Primera Guerra Mundial, que se inicia con el asesinato en Sarajevo del Archiduque Francisco Fernando, sucesor de la corona imperial austro-húngara, y que culmina con la disolución de los Imperios Alemán, Austro-Húngaro y Turco, constituye uno de los hechos políticos más destacados de este siglo, según lo define el estudioso B. Barret-Kriegel en su trabajo “Histoire et Politique”, publicado en 1975 en la revista Annales1 .

Este proceso, que modificará con sus efectos la historia general y particular de los países intervinientes (europeos y no europeos), afectando el desarrollo político, social, económico, cultural, científico y de relaciones internacionales, se encuentra admirablemente plasmado en una revista argentina. Nos referimos específicamente a Caras y Caretas2 .

Consideramos que antes de entrar en la exposición del tema, corresponde bosquejar la importancia del periodismo en el estudio de la historia, para pasar luego al análisis de dicha revista y al de la imagen que ésta ofrece de la guerra.

Entre los diversos intelectuales que han tratado el tema, Federico Suárez3 sostiene que dentro del concepto de fuente histórica cabe todo, o casi todo, y que pueden ser fuentes históricas, entre otras, los documentos, el cine, ciertas piedras, un traje, las monedas, etc., de la misma manera que los periódicos. Sin embargo, refiriéndose a estos últimos, pone objeciones al uso de la prensa como fuente histórica y sólo la considera válida para el estudio de la historia del periodismo.
No es de la misma opinión Henri Berr, quien afirma que la historia de los periódicos se halla estrechamente mezclada con la historia general y éste es un fenómeno que se produce con mayor frecuencia a medida que se avanza en el tiempo. Además, sostiene que: ”... el diario que contribuye a hacer la historia procura fijar cada vez más minuciosamente la historia que hace”4 .
Por su parte, André Jean Tudesq5 se refiere al aspecto ideológico de la prensa, pero finaliza afirmando que no se puede aislar lo ideológico de otros aspectos existentes en la misma. Sostiene que los medios de comunicación presentan una información histórica, no sólo porque difunden una actualidad que se sitúa siempre en la historia, sino también porque muestran los caracteres particulares de cada uno de los medios, en función de su evolución. Además, aquellos ponen el acento sobre lo que puede ser aprendido mejor por el método histórico, tal como el estudio de la evolución y el de las correlatividades entre los diversos aspectos, analizados de manera más sistemática por caminos de la investigación relacionados con la sociología, la psicología, la sociolingüística, la economía o el derecho de la información.

En Francia y en otras partes, las publicaciones periódicas abundan, señala Yaderni6 , y en la noticia a mano, las revistas, los periódicos literarios y científicos, las gacetas, etc., cambian los datos fundamentales de la vida cultural, al expandir no sólo informaciones y conocimientos en bruto sino también análisis y toma de posiciones que pueden ser libres o impuestas. Por ello, en todos los niveles, las publicaciones periódicas plantean el problema de sus lazos con la historia contemporánea.

Un autor como Manuel Claro7 , al referirse al periodismo y la historia, indica que el periodista se encuentra en medio de los acontecimientos, no solamente como espectador sino también como protagonista y de hecho actúa como primer intérprete de los mismos.

A nuestro juicio, la opinión más valedera y que hace al propósito del presente trabajo, se encuentra en la Introducción al estudio de la historia de Wilhelm Bauer8 . Para este estudioso, la prensa constituye una verdadera mina de conocimiento, no sólo como fuente de su propia historia sino también de las situaciones y sucesos más diversos. La prensa, dice, es como un diario de su época, cuya consulta es necesaria a las generaciones futuras, incluso para descubrir los finos estímulos de la vida pretérita. Gran parte de la vida de un periódico va dirigido conscientemente, en cuanto publicación de noticias, a los contemporáneos y también a la posteridad, pero a pesar de esto no se dirige menos a la condensación de la tradición oral (anécdotas, discursos, entrevistas) ni a la de la tradición escrita (apuntes autobiográficos, manifiestos) e inclusive, a veces, a pintar por medio de imágenes hechos contemporáneos, personalidades actuantes, etc. La prensa periódica resulta asimismo fuente histórica de una manera inconsciente pues, por su misma índole, no prescinde de aspectos que transmite sin proponérselo. El periódico nos informa también acerca de las clases sociales, de los usos y costumbres y, por último, trae impresos los mandatos oficiales -leyes, nombramientos, noticias de bolsa, avisos, etc.- De este modo, resulta tangible que en la actualidad el ámbito de la prensa es ilimitado y no excluye en lo esencial ninguna especie de noticias. Los periódicos, por lo tanto, afirma el mismo estudioso, han llegado a convertirse en algo fundamental para el conocimiento de la evolución histórica del régimen constitucional moderno, de los conceptos jurídicos y de los grupos sociales de su nación.

Las revistas, que son en este caso lo que nos interesa analizar, siendo órganos de publicación semanales, mensuales o semestrales, participan del carácter del libro, sin perder ninguno de los atributos del diario, y constituyen lo que se llama periodismo especializado. Entre las revistas semanales de nuestro país, mereció y merece una mención especial Caras y Caretas. Esta publicación fue fundada en 1898 por José S. Alvarez, un notable escritor costumbrista que se hizo famoso con el seudónimo de Fray Mocho; su redactor principal fue Eustaquio Pellice y como dibujante tuvo a Manuel Mayol. Fue la revista de más larga duración y dejó de publicarse en 1941. Se caracterizó por ser un semanario festivo, literario, artístico y de actualidad. Entre sus ediciones extraordinarias, sobre todo las patrióticas y las de Navidad, que constituyeron expresiones magníficas de arte literario y pictórico9 , cabe destacar el “Número de la Victoria”, aparecido tras el fin de la Gran Guerra.

Dentro de la diversidad de temas que trata la revista, que interpretó acabadamente aspectos decisivos de la tradición nacional, los referidos a la Primera Guerra Mundial ocupan un lugar significativo en los años 1914 y 1918, aunque presentó llamativas variaciones en cuanto a la cantidad de artículos publicados en las diversas etapas de este período, como mostraremos a continuación:
1914...........350 artículos
1915 ..........515 artículos
1916 ..........232 artículos
1917 ..........160 artículos
1918 ..........296 artículos
Desde el 8 de agosto de 1914 (Caras y Caretas, Número 827) hasta el 23 de enero de 1915, que corresponde a la publicación del número 851, se produce la mayor cantidad de artículos sobre el tema que nos ocupa. A partir de ese momento, el interés se reduce gradualmente, hasta llegar incluso a no publicar absolutamente nada sobre la Primera Guerra Mundial en algunos de ellos. Corresponde hacer notar que hay números de los años 1916 y 1917 en los que se advierte un mayor interés hacia los acontecimientos de la Gran Guerra, pero, en conjunto, se trata de casos esporádicos y aislados; como por ejemplo, el 22 de enero de 1916 (Número 903), el 19 de febrero de 1916 (Número 907), el 15 de abril de 1916 (Número 915) y el 4 de noviembre de 1916 (Número 944). En 1917, aparecen los números 979 y 990, que corresponden al 7 de julio y al 22 de septiembre, respectivamente.

En cambio, días antes de concluir la guerra, concretamente el 26 de octubre de 1918 (Número 1047), hasta fines de ese año, 28 de diciembre de 1918, se advierte un excepcional aumento de la cantidad de artículos, cuyo volumen casi alcanza la proporción del comienzo del conflicto, lo que nos demuestra que la revista refleja un mayor y más sostenido interés hacia el conflicto en sus inicios y en su finalización.

En cuanto a la calidad y a la diversidad de los aspectos abordados dentro de la temática citada, podemos decir que la precisión y la altura de los artículos enviados por corresponsales extranjeros y propios coinciden plenamente con el desarrollo de la guerra, que conocemos por otros medios de investigación actuales. Igualmente destacables son la calidad expresiva, la fotografía y el humor de sus colaboradores.

Los artículos dedicados a la Gran Guerra abarcan todos los temas y proporcionan un conocimiento amplísimo del panorama general, puesto que van desde las crónicas de la guerra por tierra, mar y aire a cuestiones de actualidad y situación general de países europeos y no europeos, tales como Rusia, Estados Unidos, Francia, Inglaterra, Serbia, Italia, Turquía, y las colonias, Argelia, la India y China. La publicación presenta mapas de todo tipo e incluye datos de particular interés, como la situación de los neutrales y la de determinadas ciudades durante el conflicto.

En el ámbito de los temas sociales, como la situación de la mujer, la familia, los jóvenes, los estudiantes y la vida cotidiana, la revista pone su acento con especial énfasis, destacando lo humano, como veremos más adelante. Dedica además páginas enteras a la situación de los ejércitos de las potencias y los coloniales, a sus uniformes, a la preparación y al armamento, al igual que a las personalidades más destacadas del conflicto, ya fueran estos militares, políticos, estadistas o civiles.

Un capítulo aparte merecen los adelantos científico-tecnológicos, tanto en armas como medicina, los que aparecen intercalados con notas dedicadas a la acción de la Cruz Roja, los hospitales y la situación de los heridos de uno y otro bando. También son de destacar los artículos de humor y las caricaturas referentes a los acontecimientos del momento. Estos materiales a veces eran elaborados en la Argentina y en otros casos reproducciones tomadas del extranjero.

Caras y Caretas también registra páginas notables sobre la guerra, de escritores como Rubén Darío y otros que, en prosa y en verso, marcan el estado espiritual del conflicto. Las fotografías de los grandes protagonistas, lo mismo que de las ciudades y de la gente común, también son dignos de mención. En algunas oportunidades, la revista avanza aún más, preguntando a los argentinos cómo creen que terminará la contienda.

Un lugar importante tienen las finanzas y el sistema monetario de la época, junto con el hambre, la desocupación y las migraciones en los campos ocupados. El arte, la religión, no quedan a un lado, al igual que el desarrollo puntual de las acciones bélicas y la situación en las trincheras. La revista también se interesa por aspectos tan peculiares como los perros, los camellos y los caballos, recursos que resultan de suma utilidad en el desarrollo de las hostilidades.

En síntesis, a través de esta publicación se nos ofrece un panorama general donde se abarcan casi absolutamente todos los aspectos del conflicto y de la vida de la gente, panorama que adquiere un valor didáctico actual inigualable, como trataremos de demostrar a continuación.

Presentados los temas y metodología generales abordados por Caras y Caretas en el tratamiento de la Primera Guerra Mundial, deseamos a continuación, y en primer lugar, señalar los hechos de índole político-militar para luego hacer lo propio con la forma en que afectaron a la estructura de la sociedad que directa o indirectamente participa del conflicto y describir, de este modo, la Gran Guerra como un proceso histórico integrador.

En los primeros días de la contienda, el semanario argentino presenta la situación general —política, militar, económica y espiritual— de los primeros estados beligerantes: Francia, Rusia y Servia —fuerzas aliadas—, y Alemania junto con Austria-Hungría —potencias centrales—10 .

Nuestra revista seguirá, a través de todos sus números, los episodios bélicos que, durante más de cinco años, tendrán como escenario a Europa, Asia, África e importantes zonas marítimas del globo. Principalmente artículos, fotos, dibujos y mapas ilustran sobre el curso de las hostilidades. Como prueba de su interés por registrar estos acontecimientos, citaremos, en carácter de ejemplos, los siguientes títulos: “El ataque de Lieja por los alemanes”11 , “El primer combate naval en las aguas de Heligoland”12 , “La campaña rusa en Austria...”13 , “La guerra en África. Toma de Luderitzbucht, por fuerzas imperiales británicas”14 , “Un sacudimiento nervioso: la guerra submarina sin restricciones...”15 , “Frente a las tropas de Italia. La lucha en el Carso”16 y “La liberación de la ciudad Santa”17 .

La guerra diplomática también es abordada en las páginas de la revista. Recordemos que los beligerantes —a cambio de concesiones territoriales— tratan, desde el inicio del conflicto, de ganar aliados y lograr con ello desequilibrar la balanza en su favor. Las caricaturas son ilustrativas sobre este aspecto de la conflagración. En una de ellas se presenta la siguiente situación: Frente al “Teatro de la Guerra”, tres representantes de Inglaterra, Italia y España mantienen este diálogo:
Inglaterra.- ¡Adelante, señores; grandes novedades, con valiosos premios al final de la función!
Italia.- ¿Entramos, compañero?
España.- Entrar es muy fácil; lo difícil es la salida18 .
En relación con la guerra diplomática se halla la duración de la contienda. Pensada, en sus orígenes, como una guerra corta, es ya notorio en 1915 que amenaza con extenderse en el tiempo. De esto es consciente la revista. Varias de sus notas testimonian aquella preocupación. Nos interesa destacar la serie de encuestas que publica en sucesivos números del año 1915 y que se titulan: “Cómo cree usted que terminará la guerra”. Estas son algunas de las respuestas que recoge el semanario argentino:
“CAPITAL.-
La guerra terminará en el desmembramiento de Alemania y Austria; con la derrota del militarismo prusiano, en bien de la humanidad, del progreso y civilización. Para los aliados su máxima será “Libertad” y “Justicia”. Sonará más gloriosa que nunca, “Britannia rules the Waves”19 .
Juan G. Leahy
“CAPITAL.-
Opino que Alemania no será nunca derrotada por sus envidiosos enemigos, porque combate por un ideal justo y noble, y en defensa de su independencia, libertad y de su cultura”20.

Arturo Chinetti
En 1917, dos hechos conmueven el escenario de la guerra. Rusia debe soportar la convulsión de una revolución cada vez más radicalizada que, hacia fines de ese año, reemplaza al gobierno del Zar Nicolás II por otro comunista. A principios de 1918 es proclamada la República Democrática Federal. El 3 de marzo de ese año, por el tratado de Brest-Litovsk, firmado con Alemania, cesa su participación en la guerra. Una caricatura, titulada “Triste actitud del Oso Carolina”, presenta a Trotzky llevando a un oso blanco encadenado. Frente a él se encuentra Guillermo II, acompañado de otros militares alemanes. Esta es la conversación que aparece al pie de la escena:
Guillermo.- Tu admirable trabajo merece una recompensa. No hay duda, que con el oso haces lo que quieres. ¿Se rebelará si me lo entregas?
Trotzky.-Puedes tomarlo sin temor; es un animal inofensivo21.
Por su parte, el 6 de abril de 1917 Estados Unidos ha declarado la guerra al Imperio Alemán. A partir de este momento, Caras y Caretas dedicará especial atención a la intervención del gobierno norteamericano en la contienda. En un artículo titulado “América en la guerra”, la revista presenta el nuevo rumbo que adoptan los acontecimientos. Transcribimos a continuación algunos de sus fragmentos:
Durante mucho tiempo se tuvo como una verdad inconclusa de política internacional, que los Estados Unidos no se mezclarían jamás en las cuestiones europeas. Se consideraba en principio como una consecuencia natural de que había establecido Monroe al formular su famosa doctrina la tierra americana no es ya colonizable por los europeos. Pero en todo ello había un grave error, consistente en dar más importancia a las palabras que a los hechos... los hechos demostraron que los Estados Unidos se convertían visiblemente en una potencia mundial con intereses fundamentales no solamente en América, sino en todas partes. ¿Cómo, entonces, sorprenderse más de lo necesario, de que llegara el momento en que su intervención en la guerra se hiciera inevitable?... Cada cual tendrá un cartabón especial que aplicar al hecho; pero lo que parece incuestionable es que los Estados Unidos, al lanzarse a la guerra, lo hacen después de haber hecho lo posible por conservar la paz22.
Fotos de autoridades norteamericanas y, naturalmente, de Woodrow Wilson, junto con palabras de éste último sobre el tema completan la información. Aquí algunas de sus partes:
Nos alegramos ahora que vemos claramente los hechos, sin el velo de pretextos falsos, entrar a combatir por la paz definitiva del mundo, por la liberación de los pueblos, incluyendo al mismo pueblo alemán, por los derechos de las naciones grandes y pequeñas, por el privilegio de los hombres para dirigir su forma de vida y de obediencia en cualquier parte donde vivan. El mundo debe quedar seguro para la democracia. Su paz debe cimentarse sobre probados fundamentos de libertad política. No tenemos fines egoístas que servir; no deseamos conquistas y dominio; no procuramos indemnizaciones para nosotros, no buscamos compensaciones materiales por los sacrificios que haremos voluntaria y libremente. Sólo seremos los campeones de los derechos de la humanidad23.
De este modo, para gran parte de la opinión pública internacional, la guerra adquiere un nuevo significado. Representa a partir de entonces el enfrentamiento entre la autocracia, identificada con las potencias centrales, y la democracia, asociada con los países aliados. Caras y Caretas también se hará eco de aquella interpretación24.

Por su parte, desde comienzos de 1918, la suerte del conflicto se inclina en favor de los aliados. La revista registra aquel proceso desde el mes de mayo, principalmente a través del humor25. Finalmente, el 11 de noviembre Alemania admite la derrota y, de ese modo, concluyen las hostilidades. Una de las caricaturas presenta los últimos momentos de la contienda: muestra al presidente de los Estados Unidos, personificando la democracia, luchando contra el kaiser Guillermo II, representando la autocracia26.

Por último, deseamos señalar el interés del semanario argentino por mostrar la repercusión que la guerra tiene, aún desde su inicio, sobre la opinión pública nacional e internacional. Especialmente nos interesa destacar la gran cantidad de fotos y comentarios que son publicados en el ya mencionado “Número de la Victoria” y que reflejan el enorme impacto que produce la finalización de la conflagración. Desfiles, manifestaciones populares, banquetes y picnics, son las formas que adopta aquella efervescencia general ante lo que se considera el triunfo de la justicia, la libertad y la democracia27.

Esbozado el desarrollo político-militar de los hechos, inmediatamente presentaremos a los hombres que participan de una u otra forma a lo largo de la contienda. Las referencias a estos personajes se realizan a través de artículos, entrevistas, fotos, caricaturas y dibujos. En primer lugar, deseamos citar a los líderes políticos y militares aludidos por Caras y Caretas. Entre los gobernantes de los países aliados mencionaremos a: Herbert H. Asquith y David Lloyd George, ministros británicos; Georges Clemenceau, presidente del Consejo Francés; Alberto I, rey belga; Yoshihito, emperador de Japón; Víctor Manuel, rey de Italia; Fernando I, monarca rumano; Nicolás II, zar de Rusia y Woodrow Wilson, presidente de los Estados Unidos. Entre los mandatarios de las potencias centrales debemos recordar al kaiser Guillermo II, al emperador de Austria-Hungría, Francisco José, y a su sucesor Carlos I. En algunos casos se describe su acción pública: ideas, experiencias, propósitos y obras de gobierno, o se los muestra en el campo de batalla, presenciando maniobras militares. En otros, se los presenta en el ámbito de su vida privada. Y, finalmente, en ciertos artículos, se publican breves biografías28.

Entre los conductores militares mencionados por la revista podemos recordar, entre los aliados, a los mariscales franceses Joseph Joffre, Ferdinand Foch, Phillippe Petain y al general Joseph Gallieni; a los británicos, mariscal John French y general Douglas Haig, al general norteamericano John J. Pershing y al general italiano Armando Díaz. Como destacados personajes de las potencias centrales citados por Caras y Caretas sobresalen los generales alemanes Helmuth von Moltke, E. von Falkenhayn, Hindenburg, Erich Luddendorff y von Bissing. La revista refiere sus vidas, empresas bélicas, actos heroicos o actividad cotidiana realizada en el frente de batalla29.

Asimismo, ocupan la atención del semanario la contribución de hombres civiles de renombre a la causa de la guerra, entre los que sobresalen los italianos Marconi y D’Annunzio. El primero desde la ciencia, y el segundo desde las filas del ejército y la poesía. Finalmente, tampoco es posible ignorar, y tal como lo señala nuestra fuente de consulta, los ingentes esfuerzos que, desde la religión, efectúa el entonces Papa Benedicto XV para hallar un rápido fin a las hostilidades30.

Por otra parte, numerosas páginas muestran la labor realizada por los que hemos dado en llamar héroes anónimos. En este sentido no podemos olvidar que durante la Gran Guerra, por primera vez en la historia, se produce una verdadera participación de las masas. De este modo se explica la atención dedicada a este aspecto de la contienda. Podemos conocer a través de sus números la vida de aquellos hombres durante los cinco años en que se desarrollan las hostilidades. Los vemos reclutándose en las filas del ejército, participando de las actividades cotidianas en el frente, luchando contra el enemigo o realizando empresas heroicas. Por último, asistimos al momento en que son hechos prisioneros, heridos o muertos31.

También aquí Caras y Caretas presenta a civiles que, por su aporte a la guerra, han dejado el anonimato. Tal es el caso de los padres Semería y Cerbara32.

Finalmente, hemos de resaltar el interés por incluir en sus páginas referencias importantes sobre el papel desempeñado por las tropas que participan de las hostilidades, sean éstas europeas, americanas o procedan de territorios coloniales33.

Pero, junto con el hombre, la mujer logra un singular protagonismo durante este período, ya acompañándolo en el frente o reemplazándolo en los puestos laborales que aquel deja para acudir a los campos de batalla. En este sentido, tal rol le posibilitará elevar su posición política, social y económica por la que viene luchando, principalmente, desde fines del siglo XIX.

La revista la muestra participando activamente en distintos sectores de las fuerzas armadas, pero, también, asumiendo un papel protagónico en el campo humanitario. Desempeña importantes tareas en la Cruz Roja, reúne fondos para los heridos, huérfanos y carenciados, se preocupa por la instrucción de los soldados. También, según lo señaláramos, debe reemplazar, en otras ocasiones, al hombre en el campo o en la ciudad. Y entonces podemos encontrarla como obrera, cartero o campesina34. Deseamos transcribir a continuación fragmentos de un artículo que evalúa el aporte de la mujer a la guerra:
Si el grito de guerra la encontró ya dispuesta a realizar su santa misión de enfermera, no fué en limitaciones de especie alguna. Allí a los campos de batalla corrieron todas, las encumbradas y las humildes, igualadas todas bajo la castidad del traje y la santa, piadosa enseña. Y las que no fueron, coadyuvaron de lejos en las formas múltiples de la habilidad y del talento, las manos blancas trabajaron infatigablemente, la inteligencia y el arte fueron vertidos a raudales para beneficencia de los que necesitaban ayuda. Y más tarde cuando ya las necesidades apremiaron, la pléyade de niñas y jóvenes mujeres suplantaron al hombre en sus tareas, haciendo menos rudo el vacío dejado por éstos...35.
Otro de los temas que interesa a la revista es el de las técnicas, estrategias y recursos empleados por las partes en conflicto para vencer al enemigo en el campo de batalla. En este sentido, deseamos destacar uno de los primeros artículos que publica y en el que presenta, en rasgos generales, la impresionante maquinaria bélica que se pone en movimiento. Bajo el título “Los Modernos Elementos de Guerra”, en una de sus partes señala:
Entre las muchas cosas que nos va a enseñar la guerra, no será la de menor importancia, el resultado del empleo de los modernos elementos de ataque y defensa. ¿De qué y para qué y cómo servirán el aeroplano y submarino, el dirigible y hidroaeroplano? ¿Cuáles serán los efectos de la artillería de tierra y de mar? ¿Satisfarán los monstruosos dreadnoughts las esperanzas que se han puesto en ellos36.
El semanario se preocupa por responder a estas preguntas a través de gran cantidad de artículos que, ilustrados con dibujos y fotos, aparecen entre 1914 y 1918.

Aunque utilizados con mayor frecuencia hacia el fin del conflicto, dedica espacios importantes a los hidroaeroplanos, zepelines y aviones que serán empleados como medio de reconocimiento y bombardeo del campo enemigo37.

Recordemos que la contienda se transformará, a pocos meses de iniciada, de una guerra de movimientos a una de posiciones. De este modo, las trincheras pasan a ser las protagonistas. Allí, donde la lucha cuerpo a cuerpo es la característica saliente, y las armas empleadas son las bayonetas, fusiles, ametralladoras, granadas, lanzatorpedos, lanzallamas y gases asfixiantes, el ataque de la artillería, realizado en una zona determinada, es seguido por el ataque de la infantería. Ahí también, el tanque y el automóvil comienzan a jugar un papel importante38. En este último orden de cosas no podemos dejar de mencionar la tarea desarrollada por lo que denominamos auxiliares de guerra -caballos, perros y camellos-39.

Asimismo, los enfrentamientos en el mar tendrán importancia en el curso de la conflagración. Y así, barcos, submarinos, dreadnoughts, torpedos y minas flotantes se constituyen en cuestiones de interés para el semanario40.

Por último, debemos mencionar el papel desempeñado por el teléfono y el telégrafo, temas a los que Caras y Caretas dedica atención debido a que se constituyen en fundamentales instrumentos de comunicación entre las distintas áreas de las hostilidades y, por ende, de gran influencia en la suerte final de las batallas. Además, debemos consignar, y tal como lo señala la revista, el importante lugar ocupado por la propaganda que, ya desde el humor o desde la prensa en general, influye en el ánimo de los combatientes y de los estados enemigos, afectando también el desarrollo general de la guerra41.

Deseamos referirnos a continuación al escenario en el que tienen lugar los hechos: ciudades, pueblos, campos, puertos y mares. Artículos, fotos, dibujos y mapas, son las principales fuentes que el semanario argentino nos proporciona para conocer esta faceta de la contienda.

La necesidad de fortificar las ciudades europeas para protegerlas de los ataques enemigos es un tema que interesa a la revista. Algunos títulos son ilustrativos al respecto: “Las fortificaciones de París”42, “La defensa de Amberes. Sus dos cinturas fuertes”43 y “Formidable fortaleza austríaca”44.

De igual modo, podemos ser testigos de las transformaciones internas de las ciudades. Preocupadas por la defensa de sus habitantes, casas y obras de arte, las autoridades implementan distintas medidas para engañar al enemigo y, con ello, disminuir los daños materiales y humanos. Ejemplos significativos, tal como lo expone Caras y Caretas, son las ciudades de Italia, Francia e Inglaterra. Aquí transcribimos un fragmento que relata las medidas adoptadas en Londres para evadir la amenaza de los zepelines:
... las lámparas eléctricas han sido suprimidas en su mayor parte; quedan muy pocas encendidas, las que restan tienen un baño de pintura en su lado superior, a modo de pantalla. Los tranvías y autobús tienen que transitar con una luz mínima, casi imperceptible a veinte pasos; y es de veras fantástico el ver cómo surge de la sombra de la calle uno de esos autobús gigantescos, y cómo se avalanza con su alto techo, lleno de gente muda y hacinada. En cuanto a los escaparates, se ha ordenado que enciendan la menor luz posible, y que tengan los toldos descorridos para que nada, desde las nubes, pueda concretarse. Y los vecinos procuran atenuar la claridad de las habitaciones poniendo cortinillas en las ventanas45.
Recordemos además algunos párrafos de un artículo referido a la manera en que se protegen en Italia las obras de arte:
La guerra ha impuesto a los monumentos una “toilette” especial y los cuadros célebres, los vidrios de valor, los bronces, las estampas, los códices, los objetos sagrados, han tenido que encontrar refugio en cajas acorazadas, encerradas ellas a su vez en asilos blindados. En Milán, la pinacoteca de Brera ha quedado vacía; en Florencia ha sido removida la Galería de los Oficios; en Roma, en la Galería Berghese, fueron sacadas las telas preciosas. Los cuadros de Bellini, Carpaccio, Tiziano, Veronese y el Tintoretto, envueltos en cilindros inmensos hechos de madera, esperan ser traídos nuevamente a la luz del sol y ser expuestos a la admiración del público. Pero ¿cuándo podrá suceder ésto... Después de obtenida la victoria. Entretanto, salas enormes, espléndidas, como aquellas del palacio ducal de Venecia, que estábamos habituados a ver ricas de dibujos magníficos, ahora muestran desnudos sus cielorrasos, donde las arañas han tejido sus telas. El interior de algunas iglesias se asemeja ahora a edificios en construcción; armaduras de madera, de hierro, montañas de sacos de arena, pedazos de madera, cuerdas trenzadas, tal es lo que se ve en ellas46.
Pero también Caras y Caretas se interesa por describir las regiones que se convierten en testigos de importantes batallas y entre las cuales cabe mencionar al Carso, los Cárpatos, el Isonzo, el Canal de la Mancha o el Mar del Norte. Recordemos los fragmentos de un artículo escrito por el corresponsal de guerra José M. Salaverría sobre las experiencias personales recogidas en un viaje a través del Canal de la Mancha:
La travesía del Canal de la Mancha ha sido siempre un acto penoso. En ese breve trozo de mar han sufrido un fracaso las personas más firmes, pagando un tributo desagradable al marco. Pero antes sólo existía el marco. Hoy están las minas... Y además de las minas, los submarinos. Pues bien; yo me propongo cruzar el canal ¿Necesitaré confesarte, lector, que siento un poco de miedo?
—Y más adelante agrega—:
El mar está solitario. Ya no navegan por el canal aquellas muchedumbres de barcos que iban y volvían con rumbos distintos, llevando y trayendo los útiles que estima el hombre preciosos para su vida y su bienestar. Ese camino comercial, esa ruta concurrida, ese surco de las aguas abierto entre Inglaterra y el continente, ahora está vacío, solitario... Apenas si a lo lejos se columbran las velas de unas lanchas pescadoras. Más lejos, en la línea del horizonte, tres bultos... Tres cruceros ingleses, en fila de combate, que vigilan siempre47.
Finalmente, ocupan importantes espacios las referencias a zonas estratégicas tales como el puerto de Kiel, el estrecho de los Dardanelos o Esmirna. Un breve artículo, acompañado de un imperfecto mapa y una foto sobre Esmirna prueba la atención que la revista argentina dispensa al tema. A continuación, presentamos algunos de sus fragmentos:
Esmirna es uno de los puertos más florecientes del Asia Menor sobre el mar Egeo; es quizá el más floreciente de todos ellos, pues es un emporio comercial de gran importancia, cabeza de líneas ferroviarias, escala obligada de los vapores de todas las banderas que navegan por esos mares...
—Y en párrafos posteriores añade—:
... Desde el punto de vista militar, la toma de Esmirna por los aliados significaría un triunfo, pues podría utilizarse su puerto y sus recursos de todo orden como base de desembarco para cuerpos de ejército que desembarcaran para operar por tierra sobre las fortificaciones de los estrechos48.
¿Qué ocurre entretanto en el ámbito de la economía? Sabemos que la guerra afecta las finanzas, comercio e industria de los países beligerantes y neutrales. Caras y Caretas nos informa sobre esta faceta de la contienda, principalmente, a través de sus artículos y notas de humor.

Desde un punto de vista financiero, podemos conocer los enormes gastos que exige a las partes en conflicto la compra de armamentos o el suministro de alimentos para su población y las consecuencias en el tesoro nacional. Algunos titulares revelan este aspecto de la guerra: “El oro en el mundo”49, “L’argent fait la guerre”50, “Efectos de la guerra. El papel moneda en Bélgica”51, “Los millones de la guerra”52 o “La actuación del oro en la guerra actual”53.

Pero la contienda impone también, a causa de la guerra marítima, serias trabas al comercio internacional y graves daños a los países proveedores y neutrales. Nuevamente acudimos a los titulares para reflejar, en este caso, el problema de las relaciones comerciales: “Las presas marítimas”54, “...Los buques inmóviles de Hamburgo”55 y “Las listas negras”56, entre otros.

También la guerra genera consecuencias en el ámbito industrial. Europa, durante este período, se ve obligada a abandonar su industria tradicional para abocarse a la producción de armamentos. Una caricatura refleja esta nueva situación. Un obrero y un campesino en una fábrica mantienen el siguiente diálogo:
—¡El comercio ha muerto, el ganado ha desaparecido, los campos han sido arrasados! ¡No sé que va a ser de nosotros!
—Pues aquí, ya ve, es una bendición: no se para el trabajo ni de día ni de noche...57.
El gran impacto que provoca la guerra en el campo de la producción y comercialización, inmediatamente, genera sus consecuencias en la población. Y, en este aspecto, el problema fundamental que debe soportar aquella: la carestía y su consecuencia, el hambre, también es registrado por Caras y Caretas58.

Sin embargo, en contraste con el desequilibrio económico internacional producido durante aquel período, y a pesar de las restricciones que provoca la guerra marítima, los estados no beligerantes tienen la posibilidad de impulsar su comercio, finanzas e industria gracias a la “ausencia” del poderoso continente europeo. Así por ejemplo, la revista muestra al lector el desarrollo industrial que se produce en la Argentina o el importante crecimiento que protagonizan los Estados Unidos59.

Naturalmente, el conflicto armado también desencadena hondas transformaciones en la vida cotidiana de los hombres, si tenemos en cuenta que, durante este período, sus actividades se hallan de una u otra manera directamente afectadas por aquél. Recordemos en este sentido, y a modo de ejemplos, que el hombre común se convierte en soldado; que la mujer lo reemplaza en los trabajos que hasta el momento de iniciarse la conflagración desempeña en la ciudad o en el campo; que las zonas urbanas establecen recursos para protegerse de las incursiones enemigas; y que la misma contienda genera problemas económicos en los distintos sectores de la sociedad. Pero también es preciso recordar, y tal como lo consigna Caras y Caretas, que en el campo de batalla se ponen en contacto combatientes americanos, europeos, africanos y asiáticos. Por lo tanto, un nuevo espectro de costumbres se entrecruzan y agregan notas curiosas y distintas a la vida diaria en los frentes de batalla. Con todo ello, lo cotidiano sufre grandes transformaciones60.

Por último, queremos comentar, lo que según la publicación argentina constituye el legado de la Primera Guerra Mundial en el aspecto material y humano. Esta cuestión es expuesta, no sólo a través de caricaturas, fotos y artículos, sino también, y muy especialmente, a través de la literatura. Constituyen temas de interés: la destrucción de ciudades, catedrales y casas, el hambre, la muerte, los heridos y huérfanos. La poesía de Rubén Darío es reveladora al respecto:
VIII.- La guerra es bella para tí, oh joven bizarro, que, lleno de todas las ilusiones de la gloria, has nacido con buena suerte; te respetarán las balas enemigas, mientras tus compañeros caerán como frutas maduras de un árbol sacudido; serás feliz en las luchas de tal manera que al volver entre los laureles del orgullo vencedor, te aclamarán entre los primeros hijos de la Patria;
Para tí, mercader que harás tu olla gorda con las necesidades patrióticas, de modo que, en comercio con la República, bendecirás a la discordia que te repletará la lucha y te hará rebosar de satisfacciones;
Para tí, judío extranjero, o herrero de la muerte o señor de las pólvoras y máquinas de extirpar gentes, que darás tu dinero con el interés del demonio y tus hierros de asesinato colectivo, a precios exquisitos, sangre y oro de pobres pueblos, echado al mar, al viento y a la tumba;
Para tí, político que irás después de la carnicería, a regodearte con los restos de la desgracia, o a inflarte al amparo de la victoria; a urdir una nueva trama, para que, cuando la Nación haya recuperado la salud perdida y sus venas se hayan vuelto a llenar, inventes nuevas discordias con tu hermano o con tu prójimo, que traigan una nueva aventura de odio o de envidia;
Para tí, artista, pensador, que encuentras un campo en que soltar tus águilas;
Pero esas viejas que van a llorar, esas mujeres pálidas, esos niños, esas pensiones solicitadas, esa lamparita de noche, esas tristes máquinas de coser, esos vestidos negros...61.
Hemos dejado para el final de la exposición el tema de la esperanza, también legado del conflicto. Si bien es cierto que la revista no encuentra relación posible entre la guerra y la esperanza, puesto que considera a la primera responsable del caos, el horror y la barbarie humanas, muchas de sus notas permiten percibir su fe en la generosidad, caridad, solidaridad y creatividad del hombre. La presencia de la Cruz Roja, a la que hemos hecho referencia en páginas anteriores; los actos heroicos de los soldados; la beneficencia; la instrucción de los combatientes heridos; la voluntad de los mutilados por reincorporarse a la sociedad; son una prueba, según Caras y Caretas, de que junto con la destrucción puede pervivir la esperanza. Recordemos, en carácter de ejemplo, las primeras líneas del artículo titulado “Los ciegos de la guerra”:
Bajo la dirección de profesores doctos y vibrantes de buena voluntad han comenzado a funcionar en París, en Burdeos, en Montpellier, Bayona y otras ciudades, escuelas o institutos consagrados a la “reeducación profesional” de soldados inútiles. Los iniciadores de tan humanitaria empresa fundan sus esperanzas en el hecho de que todo hombre inteligente, por malparado que esté, representa una capacidad, una fuerza. De consiguiente, la labor de sus educadores aspirará a reavivar esa energía desorientada momentáneamente por la desgracia, y procurará nuevos cauces de actividad y ejercitación...62.
A través de las páginas de Caras y Caretas hemos pretendido aproximarnos al conocimiento general de los hechos, ideas y sentimientos a que da lugar la Primera Guerra Mundial. Así por ejemplo, nos ha sido posible observar su desarrollo político y militar; el papel desempeñado por los grandes protagonistas; por los hombres anónimos; por las mujeres; y por los armamentos, técnicas y estrategias. También nos hemos acercado a los lugares afectados por la contienda. Hemos conocido los efectos que provoca en la economía y los cambios que genera en la vida cotidiana. Asimismo, hemos asistido a la destrucción que la guerra produce en el campo material y humano, a pesar de lo cual, también participamos de la esperanza que, en medio de la tragedia, puede sobrevivir gracias a la solidaridad, caridad y creatividad humanas.

Como hemos visto, este semanario nos brinda una imagen clara -pro-aliada- de aquel proceso político, desde una perspectiva eminentemente histórico-cultural, de la Gran Guerra, a través de sus artículos, encuestas, caricaturas, tiras de humor, poesías, cuentos, dibujos, fotos y fragmentos de documentos oficiales, tablas cronológicas, datos estadísticos y mapas.

Por lo expuesto, insistimos en que la consulta de Caras y Caretas constituye, principalmente desde un punto de vista didáctico, una fuente de valor desde donde comprender la Primera Guerra Mundial como un proceso histórico integrador.

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