21 de Enero de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB) 1996, No. 1-4<<Artículo

Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996
III

Dos rasgos quedarían por destacar: el carácter limítrofe entre narración y poesía de buena parte de la producción mínima, que si “satura” con dudoso lirismo las peores muestras, alcanza en las mejores cotas de altísima calidad, como puede verse al menos desde Textos de anatomía comparada (1978) de Mariela Álvarez; y la eventual articulación de la serie de cuentos breves que, siendo cada uno autónomo, se enriquecen en su lectura como conjunto.

Respecto a lo primero: es posible que un margen de indefinición genérica persista en algunos casos, más allá de la “marca” editorial (colección que incluye el libro, texto de contraportada, y otros) o la declaración autoral; más allá, incluso, del —sutil— deslinde entre el mayor peso de “lo narrativo” o de “lo lírico”, de la historia contada y la serie anecdótica o de la elaboración del lenguaje en términos metafóricos: al cabo, las etiquetaciones genéricas vienen haciendo agua desde hace algún tiempo. Por aquí, señalaría igualmente la presencia de apuntes reflexivos en el cuento breve —por ejemplo, en Descripción de un lugar y Calendario—, que lo flexibilizarían hacia el ensayo-ficción. Es probable que, en las dudas, la actitud del lector, la recepción de los textos “como cuentos” o “como poemas” sea definitiva.

En cuanto a la posibilidad de doble lectura, si funciona vagamente en libros unificados por su tono y su temática (por ejemplo, los de Iliana Gómez y Stefania Mosca), dando un paso más allá con el sistema de títulos repetidos, ecos intratextuales y dos cuentos sintéticos que representan dos finales posibles, como sucede en Visión memorable, o con la presencia de un mismo personaje o hablante que sostiene la exploración del propio cuerpo hasta culminar en el inventario —y oferta— total en su último cuento, tal como se plasma en Textos de anatomía comparada, se realiza cabalmente en media docena de títulos en que los relatos se ordenan, además, haciendo avanzar la diégesis, desarrollando el drama, con un mismo protagonista o grupo de personajes.

Así, las 32 piezas de Me pareció que saltaba por el espacio como una hoja muerta, de Sequera, remiten todas a ese escenario rural transformado por la ciencia-ficción, como una serie de escenas que registran diversos aspectos de la misma comunidad de astronautas larenses. Por su parte, los 32 cuentos de Cuando te vayas, de Edilio Peña, ofrecen segmentos biográficos de un personaje que podemos acompañar desde la infancia en diversos lugares de Oriente, junto a una familia signada por la violencia y la locura, pasando luego por la adolescencia, sus peripecias de hombre joven en Caracas, hasta terminar en un cuento que revierte sobre el conjunto: a punto de cumplir 25 años, quiere llevar al papel ese pasado doloroso. La misma explicitada escritura de lo que leemos unifica también los 64 cuentos de Más allá de las ramblas (1983), el siguiente libro de Peña, ya suficientemente cohesionado por su protagonista central y otros personajes recurrentes, el espacio (Barcelona de España) y el tiempo (varios meses), además que muchos de los textos remiten los unos a los otros de manera complementaria, incluso prolongando una misma secuencia, todo esto por encima de su diversidad formal (narración directa, diálogos, sueños, cartas, delirios, monólogos de voces anónimas, descripciones objetivistas, y otros).

Otros dos libros de indiscutible —y rica— doble lectura plantearían problemas espe- cíficos de adscripción genérica, que los llevarían quizás más allá de las fronteras del cuento breve. Los 40 textos de Parálisis andante (1988) de Juan Calzadilla Arreaza ¿constituyen una novela fragmentaria —como afirma la solapa—, un conjunto de cuentos articulados o una mezcla de ambos? Y, a su vez, las 90 anotaciones fechadas del Calendario de López Ortega, que abarcan casi un año de observaciones, sensaciones, anécdotas siempre meditadas ¿son un diario unitario, con su usual parcelación según los días, y por lo tanto un solo texto, o una serie de piezas relativamente autónomas, engarzadas adicionalmente gracias a la flexible cronología que permite la “ficción” del diario como género?

En cualquier caso, la potencialidad de articular una fábula global por encima de los cuentos breves entendidos además como “fragmentos”, va al encuentro de libros de relatos no-breves que trabajan de forma similar5 , de nouvelles y novelas efectivamente fragmentarias que apelan al collage de textos y a la sucesión muy suelta de diversas escenas6 , y también al de numerosos poemarios de piezas breves que, escritos por autores de la misma franja de edad que los nuevos narradores e igualmente en las décadas setenta, ochenta y lo que va de los noventa, proponen un horizonte dramático común que cohesiona los distintos textos e incluso desarrollan una historia con el hablante como narrador o personaje7 . Es posible que, de esta manera, tanto el cuento breve como el poema breve estén encontrando un modo peculiar de trascender lo fragmentario y de avanzar hacia nuevas totalizaciones de sentido.

[INDICE] [I] [II] [III] [CODA] [NOTAS] [BIBLIOGRAFÍA] [ANEXO]