24 de Abril de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB) 1996, No. 1-4<<Artículo

Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996
NOTAS

1. Descartados los breves, los cuentos de la nueva narrativa tienen un promedio de 3-7 páginas de extensión. No creo que pasen de la veintena los que superan las 20 páginas; entre ellos: “Un caso delicado” (del libro del mismo título, 1987) de Pablo Cormenzana, con 35 páginas de texto; “Contrafuerte” (Mi nombre Rufo Galo, 1973), con 32 pp. y “Los recursos del limbo” (“libro de igual título”, 1981), con 30 pp., ambos de Ben Amí Fihman; “El cansancio de A.P. Frachazán” (Luces, 1983), 31 pp., de Humberto Mata; “La muerte se mueve con la tierra encima” (Los recursos del libro, 1972), 28 pp. de José Napoleón Oropeza; “Cuatro extremos de una soga” (“título ídem”, 1980), 23 pp., de Armando José Sequera -valga el catálogo. En tal sentido, un libro como Con estos mis labios que te nombran (1993), de Lidia Rebrij, es excepcional, pues la mayoría de sus cuentos alcanza las 22, 23, 24, 28 y hasta 38 páginas.
2. Al menos uno de ellos, “Prescindiendo”, se encontraba ya en Ejercicios narrativos (1967).
3. En cambio, y aunque publiquen en estricto paralelismo con los nuevos, los autores de la generación inmediatamente anterior no se han decantado en absoluto por el cuento breve, con poquísimas excepciones como Eduardo Liendo (El cocodrilo rojo, 1987) y Chevige Guayke (Faltrikera y otros bolsillos, 1980; Difuntos en el espejo, 1982).
4. Me pregunto, dado mi conocimiento irregular de ese campo, si el paralelismo pudiera alcanzar también al teatro “breve” de piezas en un acto.
5. Por ejemplo: La bella época (1969) de Laura Antillano, Cartas de relación (1982) de López Ortega, Cerrícolas (1987) de Ángel Gustavo Infante, Procesos estacionarios (1988) de José Luis Palacios, Dragi sol (1989) de Slavko Zupcic, y otros.
6. Nouvelles como La invención del fuego (1975) y Texto de memoria para un corto sobre ella (1978), ambas de Norbith Graterol, y novelas como Las redes de siempre (1967) y Las hojas más ásperas (1982), de Oropeza las dos, Perfume de gardenia (1982) de Laura Antillano, Los andantes (1982) de José Quintero Weir, Los nuevos exilios (1991) de Lourdes Sifontes, Yo soy la rumba (1992) de A.G. Infante, y otros.
7. Entre los poemarios, citaría: Cuerpo (Fundarte, Caracas, 1985) de María Auxiliadora Álvarez; Hago la muerte (Pen Club, Caracas, 1987) de Maritza Jiménez; Luba (Séptimo Sello, Maracaibo, 1988) de Jacqueline Goldberg; Diario de una momia (Séptimo Sello, Maracaibo, 1989) de Laura Cracco; Poemas del escritor (Fundarte, Caracas, 1989) de Yolanda Pantin; Para borrar una niña (Solar, Mérida, 1991) de Margarita Arribas y Toledana (Monte Ávila, Caracas, 1992) de Sonia Chocrón.

[INDICE] [I] [II] [III] [CODA] [NOTAS] [BIBLIOGRAFÍA] [ANEXO]