22 de Julio de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB) 1996, No. 1-4<<Artículo

Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996
NOTAS

1. Véase Rubén Darío, Cuentos completos. México: Fondo de Cultura Económica, 1958 y Amado Nervo, Obras completas, Tomo I “Prosas”, Madrid: Aguilar, 1951.
2. Remitimos a los siguientes artículos sobre el tema: Juan A. Epple. “Brevísima relación sobre el minicuento”, Introducción a su Antología del Micro-cuento hispanoamericano, Chile: Mosquito, 1990, 11-19. Del mismo autor véase también “Brevísima relación sobre el minicuento en Hispanoamérica”, Puro Cuento, nº 10, Buenos Aires, mayo-junio 1988, 31-33. Edmundo Valadés. “Ronda por el cuento brevísimo”, Puro Cuento nº 21, Buenos Aires, marzo-abril 1990, 28-30. Graciela Tomassini y Stella Maris Colombo. “Aproximación al minicuento hispanoamericano: Juan José Arreola y E. Anderson Imbert”, Puro Cuento, nº 36, Buenos Aires, septiembre-octubre 1992, 32-36.
3. Buenos Aires: Emecé, 1959. Véanse 9-10.
4. Referencias en nota nº2.
5. En Puro Cuento, nº 13, Buenos Aires, 1988, 19. También recogido en la citada antología de Juan A. Epple.
6. Empleamos el término ‘superestructura’ de conformidad con el sentido que le asigna Teun van Dijk. En el capítulo 5 de La ciencia del texto (Barcelona, Paidós, 1978), explica: “Denominaremos superestructuras a las estructuras globales que caracterizan el tipo de un texto” (142) Y más adelante: “una superestructura es un tipo de esquema abstracto que establece el orden global de un texto y que se compone de una serie de categorías cuyas posibilidades de combinación se basan en reglas convencionales” (ibid., 144).
7. Veáse La era neobarroca. Madrid, Cátedra, 1989, capítulo 2, esp. pp. 62-63.
8. Recogido en la citada antología de Juan Armando Epple, 48-49.
9. De El gato de Cheshire, incluido en En el telar del tiempo. Narraciones completas, Tomo 1, Buenos Aires: Corregidor, 1988, 329.
10. De Historias de cronopios y de famas. Buenos Aires:   Sudamericana-Planeta, 2a. ed., 12-13.
11. Si nos atenemos de modo estricto al postulado de Umberto Eco según el cual “es posible actualizar una fábula, o sea, una secuencia de acciones también en textos no narrativos” (Lector in fabula, Barcelona, Lumen, 1981, Trad. Ricardo Pochtar, 150-152), seguramente podríamos catalizar una pequeña historia en la mayoría de las minificciones. Pero no es menos cierto que un requisito de índole pragmática inherente a toda narración es, como señala T. van Dijk (véase op. cit. 154) el de cumplir con el criterio de interés, y que en muchos microtextos donde podría detectarse una fábula embrionaria pese a no exhibir una estructura narrativa evidente, esta no siempre reúne tal condición sino que lo interesante suele precisamente estar desplazado hacia otras zonas textuales.
12. Susana Reisz de Rivarola, basándose en aportaciones de J. Landwehr y F. Martínez Bonati entre otros, ha aportado certeras precisiones acerca del concepto de ficción literaria. Sostiene que “ficcionalidad designa (...) la relación de una expresión (...) con los constituyentes de la situación comunicativa, a saber, el productor, el receptor y las zonas de referencia, a condición de que al menos uno de estos constituyentes sea ficticio, esto es, intencionalmente modificado en el modo de ser que normalmente se le atribuye” (Véase Teoría y análisis del texto literario, Buenos Aires: Hachette, 1989, capítulo V).
13. Designamos las categorías de la superestructura de la minificción con los términos empleados por van Dijk en el esquema textual que propone para toda narración (Véase op. cit., 153-158).
14. Véase T. van Dijk, op. cit., 154 y Umberto Eco, op. cit., 153-158.
15. Teoría y técnica del cuento, Buenos Aires:  Marymar, 1979, capítulo 11, esp. pp. 175-176.
16. A propósito del ‘cuento’, Anderson Imbert distingue la unidad narrante máxima constituida por el cuento completo de las sub-unidades narrantes (que copian la estructura tripartita de aquélla: apertura, desarrollo y clausura). Nos interesa destacar que para precisar el concepto de sub-unidad narrante dice textualmente: “son como microcuentos”, con lo cual indirectamente aporta una definición del mismo (Véase op. cit., 176).
17. Un género como la épica podría describirse en función de la práctica social que pone en juego la transmisión de la memoria colectiva o la inscripción en ésta de una incipiente (pero urgente) noción de nacionalidad. Más modernamente, el folletín por entregas ejemplifica paradigmáticamente la sujeción del texto a pautas y limitaciones impuestas por el medio en función de constricciones de tipo cultural (valoración de la intriga de suspenso), económico (asegurar la venta de la entrega siguiente), social (necesidad de identificación con modelos), y otros.
18. Véase Fredric Jameson, “Leer sin interpretar: la posmodernidad y el videotexto”, en Culler, Derrida et. al., La Lingüística de la escritura, Madrid, Visor, 1989 (Actas del Congreso “La Lingüística de la escritura”. Universidad de Strathclyde, 4-6 de julio de 1986), 207-229. Jameson toma el concepto de “flujo total” de Raymond Williams, vid. nota 1 en p. 209.
19. Jameson singulariza dos rasgos caracterizadores del modo de lectura que esta textualidad de los medios audiovisuales supone: a) obsoletización de la distancia crítica, ya que el ‘flujo total’ informativo no sólo sustituye la captación directa de la realidad externa sino también se impone como confiable en virtud de la “autoridad atribuida a los medios”; b) exclusión estructural de la memoria en tanto fundamento de la actividad lectora (que consiste en la construcción de la historia por reelaboración de la trama discursiva) y por lo tanto, eliminación de su función de búsqueda y construcción de sentido.
20. Mucho más habría que decir, por ejemplo, del recorte y distribución del énfasis informativo como resultado de la interacción entre el discurso oral y el discurso de las imágenes, pero este análisis excede los propósitos del presente trabajo.
21. Juan José Arreola, “Prosodia”, incluida en las sucesivas ediciones de Confabulario, a partir de la de 1961. Manejamos la edición de México-Buenos Aires: Fondo de Cultura Económica, 1966.
22. Julio Cortázar, Historias de cronopios y de famas, Buenos Aires: Sudamericana-Planeta, 1986 (1a. ed., 1962).
23. Javier Villafañe, Los ancianos y las apuestas, Buenos Aires: Sudamericana, 1990.
24. Marco Denevi, Falsificaciones, Buenos Aires: Corregidor, 1984 (Tomo IV de Obras Completas). Primera recopilación: Buenos Aires: Eudeba, 1966.
25. Ana María Shúa, La sueñera, Buenos Aires: Minotauro, 1984 y Casa de geishas, Buenos Aires: Sudamericana, 1992.
26. Augusto Monterroso, La oveja negra y demás fábulas. Barcelona: Seix Barral, 1983.
27. Véanse las postulaciones de la literatura como juego, divagación, acto redundante, en Augusto Monterroso, Viaje al centro de la fábula, Barcelona: Muchnik editores, 1990 (1a. ed., México, 1981).
28. Para la clasificación y definición de estas operaciones seguimos a Gérard Genette, Palimpsestos. La literatura en segundo grado, traducción de Celia Fernández Prieto, Madrid: Taurus, 1989 (1a. ed. Paris, 1982).
29. Por ejemplo, en “Como Ulises” (Ana María Shúa, Casa de geishas, 66), el personaje “se parece un poco a Kirk Douglas”, en alusión no ya al texto épico original sino a la versión de Hollywood, protagonizada por este actor.
30. En la misma minificción, el perro que reconoce a Ulises “vuelve a recibir una de aquellas épicas patadas”.
31. En “Prosodia”, Confabulario, 39.
32. Fredric Jameson, art. cit., 221.
33. Ibid., 222.
34. Falsificaciones, 84.
35. Gérard Genette, op. cit., 410.
36. Eduardo Galeano: El libro de los abrazos, Madrid: Siglo XXI, 1989. Lo mismo podría decirse del recientemente aparecido Las palabras andantes, Madrid-México-Buenos Aires, 1993.
37. Augusto Monterroso, Movimiento perpetuo. México: Joaquín Mortiz, 1972.
38. Véase Fernando Lázaro Carreter, “Literatura y folklore: los refranes”, en Estudios de lingüística, Madrid, Crítica, 1980, 213 ss. También, Algirdas J. Greimas, “Los proverbios y los dichos”, en En torno al sentido. Ensayos semióticos, Madrid: Fragua, 1973, 361.
39. Véase Catherine Kerbrat-Orecchioni, La connotación, versión castellana de S. Vasallo y E. Villamil, Buenos Aires: Hachette, 1983, 152 ss.
40. Por ejemplo, “Te tapa los ojos”, de Ana M. Shúa (Casa de geishas, 220): “Te tapa los ojos y te pregunta quién soy. Tiene las manos y la voz de tu hija menor. Ahora quiere también tus ojos”.
41. Shúa, en La sueñera, juega incesantemente con lexicalizaciones como “la pata de la mesa”, “las manchas rebeldes”, y otros.
42. Véanse las minificciones nº 96, 98 y 107 de La sueñera.
43. Véase Ibid., nº 21.
44. Véase Gérard Genette, op. cit. Nuestro análisis se funda en su clasificación y definiciones.