25 de Abril de 2018
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<<Biblioteca Digital del Portal<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)<<Revista Interamericana de Bibliografía (RIB) 1996, No. 1-4<<Artículo

Colección: Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996

He seguido puntualmente tus avisos

Tal vez en el otro extremo del espectro se encuentren los textos arreolanos que se valen de modos escriturarios propios de los medios masivos de comunicación. Me detengo en “Baby H. P.” (1952) que emplea todos los recursos del aviso publicitario y parodiza sus sistemas de funcionamiento hasta hacerlos estallar. Consiste en el ofrecimiento de un artefacto que acumula la energía sobrante de los niños y la convierte en fuerza motriz. Junto con el efecto humorístico que producen ciertos pasajes del texto:

De hoy en adelante usted verá con otros ojos el agobiante ajetreo de sus hijos. Y ni siquiera perderá la paciencia ante una rabieta convulsiva, pensando en que es una fuente generosa de energía. El pataleo de un niño de pecho durante las veinticuatro horas del día se transforma, gracias a Baby HP, en unos útiles segundos de tromba licuadora, o en quince minutos de música radiofónica (C. 144),
ante los beneficios de convertir a los niños en fuentes de energía productiva —según un concepto de productividad emergido de criterios economicistas— se desliza la posibilidad de extermino: “Los rumores de que algunos niños mueren electrocutados por la corriente que ellos mismos generan son completamente irresponsables” (C. 145).

El texto trabaja sobre la ficcionalización de los procesos comunicacionales del aviso publicitario que entran dentro de los modelos de comunicación persuasiva24, pero en estos textos ni el autor es persuasor ni el lector es persuadido. Por el contrario, el cotejo sistemático de este tipo de textos con sus referentes reales —texto sobre texto—, pone en evidencia que los mecanismos de persuasión se arman sobre premisas inválidas para cualquiera que tenga una mínima actitud crítica frente a la realidad. De este modo, los supuestos que rigen la vida moderna muestran su carácter de pura convención y aparecen como signos.

De modo similar se comportan “Flash” (1955), “De L’Osservatore” (1961), “Interview” (1949). Armados según esquemas de los medios masivos de comunicación25, el primero está organizado desde el modelo de una noticia escueta; el segundo se estructura al modo de un aviso clasificado del rubro extravío y hallazgos; el tercero se desarrolla sobre el esquema de una entrevista de personalidad destacada: todos parodizan los modos de comunicación de nuestra realidad cotidiana.

En estos textos, la palabra literaria toma los hábitos de la medianía, se disfraza de esa lengua general neutra a que nos tienen acostumbrados los medios masivos de comunicación y, sin embargo, toma un fuerte caudal expresivo en función de la virtual presencia en el lector del modelo sobre el que se inscriben: todos los modos que adopta la realidad contemporánea para organizar nuestra vida de acuerdo a patrones de coherencia, pertinencia y eficacia. Estas piezas descentrando el modelo y transpolándolo a la vez cuestionan la posibilidad de conocer la realidad a través de los medios y desnudan el absurdo de nuestros modelos de comportamiento.

Se pueden sacar una serie de datos acerca de lo que hace Arreola cuando su escritura elige recursos de los medios masivos de comunicación: a) despersonalización del narrador; b) carácter paródico; c) presencia de la ironía; d) requerimiento implícito de la complicidad del lector; e) resolución del texto por el absurdo. Pero, fundamentalmente está el descentramiento, la puesta entre paréntesis, por un lado del mundo contemporáneo y, por el otro, de los límites entre aquello que es literatura, de aquello que no lo es.