23 de Enero de 2018
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Revista Interamericana de Bibliografía (RIB)
Número: 1-4
Título: 1996
PARÁBOLA DE LA LITERATURA, LA LOCURA, LA CORDURA Y LA VENTURA*
Andrés Gallardo

Cierto hidalgo cincuentón dio en el más extraño pensamiento en que jamás dio hidalgo alguno en Nipas, y fue que un día amaneció tan tranquilo diciendo que él era don Quijote de la Mancha y, en efecto, se puso a hacer y decir las cosas que hacía y decía don Quijote de la Mancha (eso sí que solo, pues parece que Nipas no daba para Sancho Panza). Pasó el tiempo e inevitablemente llegó la hora de la muerte y la cordura. El hidalgo cayó en un profundo sueño y al despertar dijo ‘bueno, se acabó, ya no hay don Quijote; yo soy Alonso Quijano, a quien mis costumbres me dieron renombre de bueno’, después de lo cual se sumió en otro sueño. Pronto despertó; esta vez dijo ‘basta de locuras, yo soy Ignacio Rodríguez Almonacid y no hay más leña que la que arde’ y cayó nuevamente en profundo sopor. Al cabo de unas horas despertó como asombrado, miró alrededor, dijo ‘después de todo, quién es uno’ y ahora sí que cayó en un sueño definitivo, dejando alterado para siempre el concepto de identidad personal en Nipas.

 

* En Revista Extremos 3-4 (enero-diciembre 1987): 74.