22 de Abril de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

PRESENTACIÓN
Profesionales de la Salud y de la Educación coinciden en que al tema “Estado Nutricional y sus efectos sobre el proceso de aprendizaje y educación”, no se le ha atribuido la importancia que realmente tiene y que no ha sido suficientemente considerado. Es nuestra intención a través de esta edición especial promoverlo y difundirlo.

El tópico que nos ocupa ha sido abordado desde distintas ópticas, lo que ha enriquecido la discusión y consideración de un amplio espectro de situaciones. Los autores participantes son de reconocida trayectoria en su campo y provienen de especialidades tales como la medicina, educación, filosofía, psicología, nutrición, enfermería, antropología, trabajo social y odontología.

El desarrollo como tal, es multifacético y está conformado de diferentes variables y componentes, es integral en su naturaleza. Por años, publicaciones especializadas han discutido el concepto de desarrollo, y cuáles son las áreas prioritarias que se deben considerar para definir el estado de desarrollo de un país. Sin duda, en gran parte de estos trabajos se destacan a la salud y educación, como dos de los componentes principales del desarrollo y pilares fundamentales para una mejor calidad de vida de los pueblos.

Un niño desnutrido difícilmente será un escolar exitoso o, peor aún, no tendrá acceso a la educación. “Factores ambientales, físicos, culturales y sociales en interacción recíproca, ejercen un papel sustancial en la conducta y en la salud de esos niños” (Tamer 1995, El envejecimiento humano). De la lectura y análisis de los artículos e información estadística que presentamos a continuación, se desprende que mientras mayor sea la atención recibida por los niños, más alto será su rendimiento escolar y mejores sus mediciones antropométricas, lo que refleja un mejor estado de salud.

Lamentablemente, en muchos países, la desnutrición en el ámbito escolar no se combate desde su orígen, y las políticas públicas de algunos gobiernos caen en un paradigma asistencialista, reducido a medidas de corto plazo. Comedores escolares o barriales, ayuda alimentaria y bonos o cheques de duración incierta han sido frecuentemente impulsados por motivos electoralistas por períodos de tiempo muy cortos, lo que conllevó a que sea muy difícil el monitoreo nutricional y de progresos educativos de los participantes de estos programas.

Salud y Educación además de ser pilares fundamentales del desarrollo, son derechos humanos básicos y la única esperanza para disminuir la pobreza y aumentar la equidad. Salud y educación no pueden concebirse el uno sin el otro y son la única garantía de la transformación de la sociedad.

María Elena Boschi
Editora Invitada