13 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

2. ¿Cuál es para Ud. la naturaleza de la conexión entre salud-educación y desarrollo económico?

Es obvio que la prosperidad facilita el cuidado de la salud y también la educación. Los pobres no tienen tiempo o recursos para atender su salud o educarse y este es un verdadero círculo vicioso que impide su emergencia de la pobreza. Es evidente que el éxito económico no es garantía pues en USA 14 % de la población carece de cobertura médica y su número aumenta 1x106 /año. La atención de la salud no es equitativa sino proporcional a la capacidad económica e intelectual de quien la demanda. Es bien conocido que el déficit nutricional infantil dificulta el desarrollo mental condenándolos luego a la pobreza persistente y la fácil entrega de su futuro voto a los demagogos de turno tan numerosos como inevitables en los países azotados por la recesión y desocupación de nuestra América. La ausencia de capacitación adecuada impide el desarrollo económico y social. Así, educación y cuidado de la salud inadecuados no sólo son intolerables en un mundo donde el despilfarro de recursos es creciente sino que son la causa del retraso económico de las naciones y la preponderancia de sectores sociales privilegiados. En la Argentina a pesar de que la proporción del PBI gastada en salud es similar al de Gran Bretaña el cuidado de la salud no es comparable. Si no somos capaces de conseguir una distribución igualitaria y organización competente y honesta del gasto su aumento no satisfará la expectativa. Esto es evidente no sólo en Educación y Salud sino en la mayor parte de la actividad estatal. Por otro lado el desinterés del Estado por la defensa de los derechos del consumidor lo deja inerme frente a las empresas que explotan distintos mercados, entre ellos la salud y la educación, presuntamente vigiladas por entes burocráticos que a menudo parecen dependientes de las empresas a ser controladas.