24 de Abril de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

NOTAS

1. Encuesta de Desarrollo Social, Programa Siempro, Secretaría de Desarrollo Social de la Nación, 1999.
2. Evaluación de los impactos nutricionales y educacionales y análisis costo-efectividad del Programa de Promoción Social Nutricional, CIDES/OEA/OPS, 1988.
3. Informes de los estudios de reformulación de comedores escolares, Promin, 1994-1998
4. Indec, Infancia y condiciones de vida; Encuesta especial para el diagnóstico y la evaluación de las metas sociales; Indec, 1995.
5. E. Calvo y E. Longo, Estudios antropométricos en la población infanto-juvenil, República Argentina, 1993-1996, Ministerio de Salud y Acción Social de la Nación, 1999.
6. El cálculo se realizó considerando los costos de los alimentos distribuídos por los programas y asumiendo su aporte regular, de acuerdo con las frecuencias de distribución que se establecen en cada programa.
7. S. Britos, Canasta Básica de Alimentos, área metropolitana, actualización 1999; Programa Siempro, Secretaría de Desarrollo Social, 1999
8. INDEC, 1999, op.cit.
9.  El cálculo totalizó los aportes alimentarios del conjunto de los programas, según sus propias pautas programáticas de entrega y comparó esa cifra con el consumo de cada grupo de alimentos correspondiente a cada región y al tramo de hogares mencionado a pie del cuadro.
10.  Elaboración propia en base a cifras oficiales del INDEC.
11.  A. Yates and S. Schlicker, “Dietary Reference Intakes: The New Basis for Recommendations for Calcium and Related Nutrients, B Vitamins and Choline”; J Am Diet Assoc (1998): 98: 699-706.
12.  Necesidades de energía y proteínas, Serie de Informes Técnicos 724, FAO/OMS/UNU 1985.
13.  El cálculo consideró los aportes alimentarios de cada programa y los comparó con las necesidades de energía y nutrientes. En el caso del Prani y ProHuerta se consideraron las necesidades de la unidad familiar típica del 1er quintil de ingreso per cápita del hogar, compuesta por 5,2 miembros.

En el caso del  Promin se consideraron dos escenarios: uno (sin dilución intrafamiliar) en el que los alimentos sean consumidos exclusivamente por su beneficiario teórico (en este caso se consideró el niño menor de dos años) y otro en el que los alimentos se diluyan (con dilución intrafamiliar) en el seno de la familia.

En el caso del programa de comedores escolares, el aporte del programa se estimó en base a un promedio de ingestas observadas en los estudios de comedores escolares del Promin (referencia 18) y en base a un cálculo de elaboración propia sobre costos y rendimiento nutricional de prestaciones alimentarias escolares.

En el caso del ProHuerta, los aportes alimentarios en que se basa el cálculo de la adecuación nutricional consideran la productividad teórica del kit de hortalizas distribuido a las familias y el supuesto de que la totalidad de la producción se destine al consumo hogareño.

14. Encuesta de Desarrollo Social, 1999, op.cit.
15. Encuesta de Desarrollo Social, 1999, op.cit.