18 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

Carencia de retinol

El retinol es un terpeno; el terpeno es un lípido. Sólo hay retinol en alimentos de origen animal. Los vegetales no tienen retinol; tienen caroteno, y nuestro organismo es capaz de convertir caroteno en retinol. La proporción de caroteno que se convierte en retinol es escasa, variable y no siempre predecible. Depende del contenido de grasa en la dieta, de la cantidad de caroteno y de la concentración de enzimas y sales biliares; hay carotenos que no se convierten en retinol (Bates 1995).

Una de las principales funciones del retinol es la de actuar sobre la visión: en la oscuridad, para distinguir colores. Cuando hay carencia de retinol se afecta la estructura del ojo.  Si la carencia se agrava mucho puede hablarse de ablandamiento de la córnea y, finalmente, deperforación (queratosquisis). La visión ocular se pierde definitivamente.

Las edades más vulnerables para padecer carencia de retinol están entre uno y cinco años, porque casi no hay reservas de esta vitamina. La pérdida de visión deja a los niños muy poco capacitados para el aprendizaje. Por eso, desde 1970 hubo numerosas campañas para suplementar altas dosis de vitamina A a pre-escolares en Asia y en África.

Pero desde la década de 1980 se observó que la carencia de retinol es más comúnmente causa de muerte que de ceguera (Sommer 1986). El Aceh Study Group en Indonesia suplementó vitamina A y logró una reducción de mortalidad infantil de 27% (Sommer 1986). Un nuevo estudio en Indonesia logró resultados todavía mejores. Se ha pensado que la reducción de mortalidad está vinculada con la disminución de la evolución  del cuadro clínico en sarampión, infecciones intestinales y respiratorias (Editoral 1987; Stansfield, et al. 1993).

La explicación es que el retinol influye en la inmunidad celular: estimula la respuesta con antígenos y la función de los asesinos naturales (Bates 1995). El retinol se convierte en linfocitos en un nuevo metabolito, el 14-hidroxi-retroretinol (HRR) y sirve  para regular la función de esos linfocitos (Bates 1995).

Para tratar este efecto de la vitamina A se realizaron pruebas fortificando al glutamato monosódico. (Muhilai, et al. 1988). Pero lo que más se usa es planificar campañas en que se suministran 200.000 U de la vitamina en forma inyectable, una o dos veces con un mes de intervalo. Se ensayó también con dosis de 400.000 U.