21 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

¿Existe alguna relación concurrente entre la anemia ferropénica durante los primeros 24 a 36 meses de vida y el desarrollo mental y motor?

Estudios de correlación

Con pocas excepciones e independientemente de los diseños de investigación que se hayan usado, los estudios sobre los bebés con anemia ferropénica muestran que el desarrollo mental y motor de éstos está rezagado en comparación con el de los bebés que tienen saturados sus depósitos de hierro. Estas observaciones han sido hechas en varios países de América, incluyendo Costa Rica (Lozoff, Wolf y Jimenez 1996), Chile (Walter, De Andraca y Chadud 1989), Estados Unidos (Oski et al. 1983) y Guatemala (Lozoff et al. 1982). Así también, las diferencias son independientes del nivel socioeconómico (NSE) de los bebés; es decir, si se mantiene el NSE constante, los bebés anémicos están siempre en desventaja.

Estudios experimentales

Los estudios que han puesto a prueba la hipótesis que la relación entre la anemia ferropénica y el rezago en el desarrollo mental y motor es una relación causal no han arrojado resultados consistentes. Sólo algunos estudios han mostrado que el tratamiento apropiado de la anemia trae consigo la desaparición o la prevención del rezago en el desarrollo (por ej. Idjradinata y Pollitt 1993; Stoltzfus et al. 2000; Williams et al. 1999). Otros estudios mostraron que el rezago se mantenía aún después de que los niños se habían recuperado de la anemia y la deficiencia de hierro había desaparecido (estos estudios se analizan con más detalle en una sección posterior).

La discrepancia no indica diferencias en la validez de los estudios. Es factible que aparte de la deficiencia del nutrimento haya otros factores biológicos —que aún no han sido identificados— que moderan el efecto de la anemia ferropénica. Por ejemplo, es plausible que la rehabilitación funcional inmediatamente después del tratamiento depende de la presencia o ausencia de otras deficiencias en la nutrición del niño. Pero la información disponible no nos permite aún llegar a este nivel de especificidad en la explicación.

Pasemos ahora a discutir la información que está más directamente relacionada con el rendimiento del niño en la escuela.  La primera pregunta a la referencia es si la anemia ferropénicadurante los dos a tres primeros años de vida limita posteriormente el funcionamiento cognitivo y el rendimiento del escolar. La segunda se refiere a si la deficiencia de hierro y la anemia en el escolar limita concurrentemente su funcionamiento cognitivo y su aprendizaje en la escuela. La información sobre cada una de estas dos preguntas varía de acuerdo con su fuerza para llevar a conclusiones sobre causalidad. Hay información de observación y correlación que proviene de estudios donde el investigador no ha jugado un rol experimental limitándose a relacionar estadísticamente las medidas de dos variables: hierro y anemia, y cognición y rendimiento. Los datos experimentales nacen de los estudios donde el investigador le ha dado al niño el hierro necesario para prevenir o tratar la deficiencia de este micronutriente.

La reseña de la literatura que sigue a continuación no es exhaustiva. En particular, no se ha llevado a cabo una búsqueda electrónica de todos los estudios sobre el tema que pueden haber sido publicados. Sin embargo, pese a la selectividad, el autor piensa que los datos que se presentan provienen de los estudios más sólidos que hay. Esta afirmación se hace sobre la base de haber trabajado en este ámbito durante las dos últimas décadas y de estar familiarizado con los investigadores más activos en el área.