21 de Enero de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

Resultados

Características generales

Se atendieron 247 niños(as) con un promedio anual de 71 niños(as). Del total, 156 fueron valorados en varias citas y 91 sólo en una ocasión, éstos se contrarrefirieron al nivel local pues no requerían control en el Inciensa.

A continuación se presenta la información clínica, antropométrica, alimentario-nutricional y sociodemográfica de 150 niños(as), la odontológica de 69 (se incluyeron aquellos niños(as) que tenían piezas erupcionadas al momento de la valoración) y del desarrollo psicomotor en 134; se excluyeron los mayores de siete años debido a que el método de Edin no permite su evaluación y siete que presentaban alteraciones graves del desarrollo psicomotor y fueron evaluados por personal especializado.

La distribución por sexo fue 58,2% mujeres y 42% hombres. En relación con la distribución por edad, los menores de un año fueron 24%, de uno a dos años 27,3%, de tres a seis años 42% y de siete años o más 6,6%. El promedio fue de 34,6 meses y una desviación estándar (DE) de ± 28 meses, una mediana de 26 meses y una moda de 12 meses (ver gráfico #1).

La mayoría de los niños(as) procedía de las provincias de San José y Cartago (67,5%) y la minoría de Limón y Guanacaste (6,7%). Los establecimientos de salud que más niños(as) refirieron fueron los centros de salud, los Equipos Básicos de Atención Integral en Salud (EBAIS) (40,7%) y las clínicas periféricas (36,7%). El resto (22,6%) se distribuyó entre hospitales regionales, el Hospital Nacional de Niños, albergues del Patronato Nacional de la Infancia (PANI) y consultorios particulares.

Características clínicas y antropométricas
  • Antecedentes perinatales
Se obtuvo la edad de 108 madres, de las cuales 73% tenía entre 20 y 34 años y sólo 14% era adolescente (menor de 19 años). La paridad se recopiló en 73 de ellas y 73% había tenido entre uno y tres embarazos.

De 123 madres, 85,4% tuvo control prenatal, la mitad de ellas presentó alguna enfermedad durante el mismo, tales como amenaza de parto prematuro (13,9%), hipertensión inducida por embarazo y anemia (9,7%).

En 110 casos se obtuvo información sobre el Apgar, de los cuales 61,8% registró entre ocho y diez, al minuto y 95,4% a los cinco minutos. El bajo peso al nacer se reportó en 35,2% y se desconoció el peso al nacimiento del 64,8% de la población.

En 72% de los casos se obtuvo la clasificación del recién nacido(a), 70% a término adecuado para la edad gestacional, 13% pretérmino adecuado para edad gestacional y 11% a término pequeño para edad gestacional. Durante el período neonatal 25,5% de los niños(as) tuvo hospitalizaciones o intervenciones médicas debidas al bajo peso al nacer.
  • Antecedentes personales no patológicos y patológicos
Del total de los niños(as), 90,3% tenía el esquema de vacunación completo.  Entre los antecedentes patológicos se encontró que las tres principales afecciones que padecieron al momento de la primera consulta fueron:  la anemia, las enfermedades respiratorias y las diarreas.
  • Condición antropométrica
La mayoría de la población atendida presentó desnutrición moderada (68%) y leve (21%), de acuerdo al indicador peso/edad, mientras que el retardo en talla (según talla/edad) se presentó en 40% del total; lo cual indica que la desnutrición fue aguda. Además, en 72,6% de los casos el peso/talla fue normal (ver gráfico #2). Por último, de acuerdo a la clasificación de Waterlow, 23% eran achicados, 18,6% desgastados y 7,3% achicados y desgastados.

La desnutrición severa tipo Kwashiorkor se presentó en dos lactantes femeninas de ocho y 11 meses de edad. En ambas, la principal causa de su desnutrición fue la inadecuada preparación de la fórmula láctea; aunque contribuyeron una ablactación deficiente y la falta de lactancia materna.

Características bucodentales

Los niños(as) que recibieron atención odontológica fueron 78, con edades entre uno y once años. La información se refiere a 69 niños(as), con edades comprendidas entre uno y seis años que presentaron piezas temporales erupcionadas. La prevalencia de la caries dental fue de 73,1% con un índice ceo de 4,9 o sea que 50% de la población estudiada tenía más de cuatro piezas temporales con historia de caries. A los cinco años se presentó la prevalencia más alta, con un ceo=7,8. (ver cuadro #1).


Según las entrevistas se encontró que 25,4% utilizaba biberón y 51,5% añadían azúcar a su contenido. Se realizaron 559 tratamientos odontológicos de los cuales 66,4% fue restaurativo y 33,2% preventivo, tales como: aplicaciones de flúor, limpiezas y colocación de sellantes en fosas y fisuras.

Características del desarrollo psicomotor

Según la historia del desarrollo y la revisión del carné de salud, el porcentaje más alto de los niños(as), estaba representado por quienes tuvieron un desarrollo normal en las diferentes áreas:  79,8% en socioafectiva, 75,8% en lenguaje y 75,4% en motora fina. El área que presentó mayor déficit fue la motora gruesa con 47 casos.

De los(as) 134 niños(as) que se evaluaron al inicio del control, la mayoría resultaron normales:  95 niños(as) en la socioafectiva, 92 en la motora fina y 90 en la motora gruesa. Las áreas con más alto déficit fueron el lenguaje (49) y la cognoscitiva (46). Algunos presentaron déficit en tres áreas, 15 en cuatro y 17 en todas.

Características alimentario nutricionales
  • Lactancia materna, destete y ablactación
La población evaluada fue 150, 87 niñas y 63 niños. Se encontró que 120 habían recibido lactancia materna. La prevalencia de la lactancia materna fue de 81,1%; para los niños 83,3% y para las niñas de 80,6%. Asimismo, de los 120 niños(as) amamantados(as), 60,77% fueron destetados(as) a diferentes edades y solo 36 niños(as) hasta los dos años de edad, como lo recomienda la Organización Mundial de la Salud (OMS, 1991; Rivera J y col, 1994).

La mayoría de los niños(as) tuvieron una alimentación complementaria inadecuada por la edad y las bebidas que introdujeron: agua y líquidos claros (tés e infusiones de anís de estrella).

La introducción de leche de vaca sin modificar (leche entera) en la dieta de la población estudiada, también, fue inadecuada. Las dos terceras partes de los(as) niños(as) ingerían leche de vaca fluida y en polvo; aproximadamente una cuarta parte utilizó fórmulas modificadas de leche de vaca y menos de 7% ingirió fórmulas modificadas a base de soya. En su mayoría, éstas fueron prescritas por personal médico, ya fuera por alergia a la proteína de vaca o por intolerancia a la lactosa.

Es importante destacar que predominó el uso del biberón, 57,3% lo utilizaron al iniciar la ablactación (introducción de líquidos o alimentos además, de la leche materna) y tres de cada cuatro niños(as) (75,6%) lo usaron para iniciar la alimentación complementaria (ver cuadro #1).
  • Hábitos de alimentación
Entre los malos hábitos de alimentación, se presentaron el consumo excesivo de líquidos (es decir, que rebasa la capacidad gástrica) como café, gaseosas y otros refrescos embotellados (78,6%), lo cual estuvo estrechamente relacionado con la ingesta excesiva de fórmula mal preparada (muy diluida), caldos y sopas en 76% de los casos. Ambas prácticas producen un llenado rápido del estómago del niño(a), no son fuentes concentradas de nutrientes ni calorías suficientes y necesarias para lograr un estado nutricional y de salud idóneos. Además, 78,6% presentó poco apetito.

Aunado a lo anterior, 54,7% de los(as) niños(as) no cumplían con un horario fijo de alimentación, ocho de cada diez niños(as) presentaron una ingesta con poca variedad de alimentos y un consumo pobre de proteína de alto valor biológico, es decir, los alimentos de origen animal no eran frecuentes en el registro de consumo. No consumían frutas ni vegetales (68,0%) o en su defecto, las cantidades eran insuficientes para cubrir los requerimientos nutricionales, en cuanto a minerales y vitaminas. Los niños(as) mayores de dos años (30%), no fueron ablactados(as) con frutas y vegetales.

Características socio-demográficas de las familias

En relación con las estructuras familiares, 66,7% eran nucleares, 18,7% extensas y 10,0% matrifocales. El promedio de miembros fue de 5,6 (ver cuadro #1) y la media de hermanos fue de 2,5. En 75,3% el jefe era el padre, en 14,0% el abuelo y en 6,0% la madre. La edad promedio de las madres fue de 28 años y 9,3% era adolescente. La edad promedio de los padres fue 30 años.

Cincuenta y siete por ciento de los padres era casado, 27,3% vivía en unión libre y en 6,0% no se obtuvo esta información. Ochenta y siete madres eran casadas, 39 vivían en unión libre y 21 permanecían sin compañero (solteras, viudas o divorciadas).

En cuanto a la escolaridad de los padres se encontró que 50,7% contaba con estudios primarios, 30,0% educación secundaria, 5,3% era universitario y 2,7% analfabeta; 56,6% de las madres tenía estudios primarios, 33,4% secundario y 3,3% era analfabeta.

Veinticuatro por ciento de los padres laboraba en actividades agrícolas, 10,7% era obrero industrial, 14,0% técnicos, 6,7% comerciante y 3,3% profesional. En cuanto a las madres, 74,4% se dedicaba a oficios domésticos y 18,7% laboraba en actividades remuneradas: empleadas domésticas, obreras industriales, técnicas, comerciantes y profesionales. Menos del 50% de las familias recibía un ingreso adicional (ver cuadro #1).

Características de las viviendas y sus servicios

Ochenta y tres familias contaban con vivienda propia (55,3%), 19,3% alquilaba casa, 18,7% vivía en casa prestada y nueve en precario.

Las viviendas de estas familias estaban construidas (en orden de importancia) de madera, bloc, cemento, zinc, adobe y con pisos de cemento, madera, mosaico y tierra. La mayoría también, tenía el techo de zinc.

Más del 90% de los grupos familiares contaba con servicios básicos: agua intradomiciliaria, electricidad y tanque séptico y menos de la mitad de las familias vivía en condiciones de hacinamiento.

Características psico-sociales

Cincuenta y cuatro por ciento de los(as) infantes fueron producto de embarazos no planeados. Hubo nueve casos de abandono, siete de maltrato y cuatro de negligencia. En 8,0% de los casos hubo crisis de pareja, 6,0% alcoholismo en los progenitores, 4,9% de violencia contra la mujer.