13 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

Niños(as) dados de alta

Características clínicas y antropométricas

Setenta y tres niños(as) concluyeron la intervención y fueron referidos al nivel local para que continuaran su recuperación.

Al comparar la condición antropométrica inicial y final de estos niños(as), según el indicador peso para edad, la mayor diferencia se evidenció en la categoría leve y normal. Cabe destacar que la proporción de normales fue pequeña, debido a que la mayoría se contrarreferió antes de llegar a esa condición, con el objetivo de que se recuperara en su entorno.

Hubo una mejoría de 19,7% en la recuperación de la talla, lo cual era lo esperado debido a que el período de seguimiento fue corto para que se hiciera evidente. Por último, según la clasificación de Waterlow, al inicio de la intervención 31,9% era achicado y 12,5% desgastado y al finalizar los porcentajes bajaron a 22% y 5,5% respectivamente.

Características bucodentales

De los niños(as) dados de alta, 21 recibieron tratamiento odontológico; la prevalencia de caries dental fue de 5,38.

Características del desarrollo psicomotor

Sesenta y cuatro niños(as) fueron evaluados al inicio y al final de la intervención. En la primera evaluación se catalogaron como normales 39 (60,9%) en el área motora gruesa y 38 (59,4%) en la socioafectiva. El déficit se dio principalmente en el lenguaje, en la motora fina y en la cognoscitiva. Se encontró, además, 14 niños(as) que tenían déficit severo, presentaron la dificultad en cuatro áreas, seguido por siete que la manifestaron en tres. Se compararon los datos iniciales y finales de los(as) niños(as) con déficit y se observó mejoría en la motora fina (10,9%), en la motora gruesa (7,8%) y en el lenguaje (1,6%).

Cincuenta y ocho (91,0%) padres o encargados(as) refirieron que dedicaban tiempo a sus niños(as) en actividades (canciones, cuentos, paseos y juegos, entre otros) tendientes a estimular el desarrollo.

Según las entrevistas realizadas en cada consulta, hubo cambio de actitud en los padres o encargados, en los aspectos asociados con el desarrollo del niño(a). La mitad aprendió a manejar los “berrinches” y los límites conductuales o al menos mejoraron la forma de hacerlo; la cuarta parte logró en sus hijos(as) mayor independencia y menor timidez, todos los padres aplicaron en los niños(as), que así lo requirieron, ejercicios de deglución y masticación e igual situación se dio en 15 niños(as), que necesitaron ejercicios para el fortalecimiento de músculos de los miembros inferiores y superiores, tronco, cabeza y cuello.

Además de las intervenciones antes mencionadas, los niños(as) que presentaron alteraciones complejas en el desarrollo psicomotor (parálisis cerebral infantil, trastornos de conducta severos y malformaciones del sistema nervioso, entre otros), fueron referidos para atención especializada a las distintas instancias, según correspondiera: al Hospital Nacional de Niños (consulta de deglución y masticación, fisioterapia, terapia del lenguaje, Unidad de desarrollo), a psicología del Inciensa y a escuelas de enseñanza especial.

Los cambios positivos que se dieron en este campo fueron producto del trabajo interdisciplinario, pues tanto las necesidades de apoyo para el niño(a) y la familia, como las de educación, emergían de las sesiones de equipo que se realizaron semanalmente.

Características alimentario nutricionales

El equipo interdisciplinario promovió cambios cualitativos importantes en la dieta de la población dada de alta, 60 eliminaron de su dieta habitual las gaseosas y los alimentos artificiales tales como los refrescos y sopas de paquete, café y té. Además, 67 niños(as) desarraigaron algunas costumbres nocivas, entre las que se destacó la sustitución del uso del biberón por la taza (ver cuadro #2).

También, 54 niños(as) disminuyeron el volumen de leche, de agua de arroz, caldos y sopas, lo cual permitió que ingirieran otro tipo de preparaciones hipercalóricas e hiperproteicas y 61 mejoraron el consumo de alimentos, tanto en cantidad como en el cumplimiento de un horario fijo para los diferentes tiempos de comida.

Cincuenta y ocho niños(as) mejoraron la calidad de su dieta, aumentaron la introducción de otros grupos de alimentos, en especial los vegetales, las frutas y los alimentos que son fuente de hierro. La recomendación se realizó de acuerdo a la edad y condición del niño(a), dependió de la historia de su ablactación (edad del destete, de texturas conocidas así como el tipo de alimentos y su preparación) y de otros factores como la accesibilidad y la disponibilidad de los mismos, ya que algunos(as) vivían en zonas alejadas y rurales, con poca disponibilidad de frutas, vegetales y de otros alimentos que son ricos en hierro, entre ellos, el hígado.

Con respecto al punto anterior, es importante hacer notar que 60% de los padres o encargados creían que los alimentos, tales como la remolacha, el guineo, el caldo de frijol, la guayaba, el banano y la leche, entre otros eran fuente rica de hierro. No obstante, mediante la educación nutricional brindada por el equipo interdisciplinario se corrigieron esas falacias alimentarias. Estas acciones permitieron mejorar la calidad de la dieta y facilitaron los medios para que 38 niños(as) tuvieran un progreso satisfactorio.

Por último, es importante destacar que de los(as) niños(as) que presentaron un progreso pobre y lento en su recuperación nutricional, estaban a cargo de personas que no mostraron interés por las consecuencias de la desnutrición infantil ni en mejorar las condiciones de salud e higiene.

Además, el equipo mantuvo la motivación de los padres o encargados que habían mostrado interés y anuencia por cooperar en la recuperación nutricional de los(as) niños(as). En aquellos que mostraron escepticismo o desinterés en acatar las recomendaciones, el equipo se abocó a motivarlos para que tomaran un papel protagónico.

Caracterización socio demográficas de las familias

En cuanto al compromiso y participación de las familias durante el proceso de atención, se consideró bueno en 24 de ellas. Cuatro de los(as) niños(as) fueron referidos(as) al PANI, porque el nivel de compromiso fue inadecuado y hubo elementos que hicieron presumir abandono.

Para coordinar las intervenciones, se realizaron visitas domiciliarias a los niños(as) dados de alta y coordinaciones con personal de diversas instituciones de bienestar social. Al Ministerio de Salud, específicamente al programa de alimentación complementaria para la inclusión del niño(a) como beneficiario(a) de los diferentes sub-programas: leche y sucedáneos, DAF (distribución de alimentos a familias), CEN (centros de nutrición) y CENCINAI (centros de nutrición y atención integral); al IMAS (Instituto Mixto de Ayuda Social); a la Fundación Ser y Crecer y a distintos funcionarios(as) de la CCSS (Caja Costarricense de Seguro Social), trabajo social, psicología, programa de atención integral del adolescente y al departamento de Validación derechos.