17 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

Metodología

Tipo de Investigación

La presente investigación descriptiva y transversal, fue desarrollada con población infantil atendida en el Inciensa. El modelo de atención aplicado fue interdisciplinario y ambulatorio (Morice, Fernández, 1989), fue desarrollado mediante una consulta brindada de julio de 1995 a diciembre de 1998.

Esta consulta se brindaba una vez a la semana y se caracterizó por el trabajo en equipo, en donde intervenía el personal de cinco disciplinas, a saber:  pediatría, trabajo social, enfermería (en el área de desarrollo psicomotor), nutrición y odontología.

Según los criterios de referencia para ser atendidos en el Inciensa, se consideraron aquellos(as) niños(as) con desnutrición moderada o severa, de cero a doce años de edad y con al menos tres controles llevados a cabo en un establecimiento de salud. Además, previamente debían cumplir las siguientes valoraciones:
  • Médica que incluya la evaluación y clasificación antropométrica
  • Nutricional
  • Del desarrollo psicomotor realizada por personal de enfermería
  • Socioeconómica
  • Odontológica
En la consulta, los(as) niños(as) fueron evaluados(as) en forma individual por cada una de las profesionales de las disciplinas mencionadas. Cada profesional estableció un plan de intervención en el momento que realizó la primera valoración, durante la cual se brindó indicaciones a los padres o encargados. Estos planes se modificaron conforme la evolución nutricional del niño(a).

Además, una vez por semana se llevó a cabo una sesión de equipo con el fin de discutir las indicaciones brindadas a la familia, de manera que, la profesional de cada disciplina, aportó su conocimiento y técnicas a los planes de intervención de las otras; a la vez, se dio seguimiento tanto a sus indicaciones como a las aportadas por el resto del equipo. Con esta dinámica, las intervenciones adquirieron un carácter integral, característica que se mantuvo, hasta que el(la) niño(a) fue dado(a) de alta.

El plan de intervención integral se elaboró en forma conjunta; fue prioridad evaluar el compromiso y el cumplimiento de las recomendaciones por parte de los padres o encargados. También, en consenso se determinó la referencia a otras instituciones de salud y de apoyo social; la periodicidad de las citas y la fecha en que se le daba de alta.

El niño(a) podía ser dado de alta cuando se cumplían los siguientes aspectos fundamentales: el tratamiento odontológico finalizado; la educación a los padres o encargados sobre el cuidado integral de la salud, actitudes en los padres o encargados del niño(a), que manifestaran interés y compromiso por aplicar las recomendaciones señaladas por el equipo.

Como consecuencia, la condición antropométrica del niño(a) no fue un criterio considerado para ser dado(a) de alta, ya que los objetivos de esta investigación tienen como propósito fundamental, brindar los lineamientos teóricos (técnicos) y metodológicos, que deben ser considerados en la recuperación nutricional del niño(a) con desnutrición. Por lo tanto, se destacaron tres aspectos:
  • la atención de la desnutrición infantil debe ser integral y brindada por un equipo interdisciplinario
  • la mayoría de los casos pueden ser recuperados en forma ambulatoria
  • la recuperación nutricional se puede lograr en el propio entorno del niño(a); si se considera su contexto socioeconómico y cultural, la educación y participación de sus padres o encargados como un pilar fundamental, las redes de apoyo en el ámbito local, los recursos de las instituciones de salud y de bienestar social de las comunidades.
Para dar de alta al niño(a), se confeccionó una contrareferencia interdisciplinaria, donde el(la) profesional de cada disciplina describía la evaluación, el manejo y la intervención realizada, así como las recomendaciones necesarias para que el proceso de recuperación continuara en el ámbito local. El objetivo de la contrareferencia fue brindar al personal de salud que recibía al niño(a), algunos elementos útiles para planificar la estrategia de manejo y el seguimiento del niño(a) en su comunidad.

En el caso de los(as) niños(as) referidos(as) que les era imposible asistir a las citas, por ser de zonas geográficas ubicadas fuera de la gran área metropolitana o por falta de recursos económicos les era difícil cubrir los gastos de alimentación y transporte, se valoraron interdisciplinariamente en una sola ocasión y ese mismo día, se confeccionó, una contrareferencia, la cual era llevada por sus padres o encargados al establecimiento de salud de procedencia.

A continuación, se describen las intervenciones realizadas por las profesionales de cada una de las disciplinas:

Evaluación clínica-pediátrica

Esta evaluación era la primera que se realizó y consistió en la aplicación de un interrogatorio clínico a los padres o encargados, la revisión del carné de salud y de los exámenes de laboratorio y la exploración física del niño(a).

En relación con los antecedentes del niño(a) y el estado físico al examinarlo; se consideraron importantes la anemia, la diarrea, las infecciones de vías respiratorias superiores, las enfermedades de la piel y las malformaciones músculo- esqueléticas.

Para modificar los condicionantes de la desnutrición se establecieron estrategias educativas dirigidas a los padres o encargados, las cuales hacían énfasis en la condición nutricional y los padecimientos asociados.

En la primera valoración, se les explicó a los padres o encargados, la condición antropométrica, las posibilidades de recuperación, luego, se realizó un análisis conjunto de la evolución ponderal obtenida durante los controles. Asimismo, se les brindó una explicación sobre el origen de la anemia, sus consecuencias, el empleo y la duración del tratamiento y se hizo hincapié en los mitos y falacias que existen sobre el hierro.

También, se les motivó sobre el control y el manejo de las enfermedades respiratorias y la diarrea, se hizo énfasis en la importancia de que el niño(a) tuviera el esquema de vacunación al día.

Evaluación odontológica

La evaluación de la condición buco-dental se realizó en aquellos(as) niños(as) con edades comprendidas entre uno y seis años de edad, debido a que el estudio se limitó al análisis de las piezas temporales.

Se analizaron los hábitos de higiene buco-dental, tales como: el control de la placa bacteriana, el consumo de azúcar, la caries severas y uso del biberón.

Luego del diagnóstico, se aplicó fundamentalmente dos planes de tratamiento:  el preventivo y el restaurativo. El componente preventivo abarcó aspectos de educación, específicamente en higiene, técnicas de control de placa bacteriana mediante el cepillado y utilización del hilo dental, así como la eliminación del uso del biberón. Estas indicaciones estaban aunadas a la motivación que se brindó a los padres o encargados del niño(a), para que pudieran cumplirlas y lograr una adecuada recuperación nutricional. Además, se realizó una aplicación tópica de fluoruros y la colocación de sellantes.

A las lesiones cariosas se les realizaron tratamientos restaurativos. Cuando las lesiones fueron muy grandes e involucraron los tejidos profundos del diente, se realizaron tratamientos de nervios y extracciones en los casos que lo ameritaron.

Para el análisis epidemiológico de la caries dental en este grupo, se utilizó el índice ceo que representa la sumatoria de piezas temporales cariadas, perdidas y obturadas en un individuo o en una población.

Evaluación del desarrollo psicomotor

Esta evaluación se realizó a los(as) niños(as) menores de seis años de edad. Se les confeccionó una anamnesis del desarrollo psicomotor; la información se tomó del carné de salud y se realizó una entrevista a los padres o encargados. Se hizo énfasis en los aspectos relacionados con las conductas, con el fin de asociarlos con los resultados de la evaluación psicomotora (Ministerio de Salud, 1987), la cual se le realizó al niño(a) posteriormente.

Para obtener un criterio objetivo y evaluar las condiciones actuales en desarrollo psicomotor, el comportamiento social y la actitud de la familia, se utilizó la técnica de interrogatorio y se observó, si esta era espectadora, agresiva, apática, o más bien, brindaba cariño, estimulación al niño(a).

Para dicha evaluación se utilizó el método EDIN (Escala para la Evaluación Integral del Niño y de la Niña de 0 a 6 años) (Ministerio de Salud, 1987); se consideraron cinco áreas del desarrollo: motora gruesa, motora fina, lenguaje, cognoscitiva y socioafectiva. La separación de las áreas se hizo para efectos de estudio, ya que se encuentran íntimamente ligadas entre sí. Se consideró al niño(a) como un ser integral, que el desarrollo es un proceso evolutivo, secuencial, ordenado y dinámico, conformado por hechos psicológicos, biológicos y sociales e influenciado en forma importante por el ambiente en que se desenvuelve (Hernández y Rodríguez, 1986).

Se escogió este método por ser de fácil aplicación, requiere de un equipo sencillo, de bajo costo y adaptado al niño(a) costarricense (Hernández y Rodríguez, 1986). Además, permite obtener un diagnóstico exhaustivo del desarrollo, sirve de base para la elaboración de un plan de estimulación y de guía para el personal de salud, en la búsqueda de otras alternativas de intervención.

Luego, los resultados se plotearon en el “gráfico para la evaluación del desarrollo psicomotor” (Fonseca R, 1984) y se obtuvo la siguiente categorización, según fuera: normal, aumento leve, moderado o severo, disminución leve, moderada o severa. Se tomó de guía “el modelo de categorías del desarrollo psicomotor según desviaciones gráficas” (Fonseca R, 1984) y se hizo una relación entre la edad del desarrollo y su edad cronológica.

Posteriormente, se entregó a los padres o encargados un plan de estimulación acorde a la edad del desarrollo del niño(a) y se les brindó educación según las necesidades detectadas, para que comprendieran la importancia de aplicar en el hogar, dicho plan.

Además, si el(la) niño(a) presentó alteración en alguna de las áreas, se le enseñó a los padres o encargados, actividades tendientes a mejorar el área en problema. En casos especiales, se practicaron con realimentación, las técnicas de deglución y masticación y se les orientó sobre el manejo de los berrinches y la fijación de límites conductuales.

El(la) niño(a) se evaluó en cada cita para determinar la evolución en las diferentes áreas, se adecuó nuevamente el plan de estimulación a la edad del desarrollo del momento y se reforzó la educación a los padres sobre los temas citados y los aspectos recomendados por el equipo.

Cuando el caso así lo requirió, se coordinó con las escuelas de enseñanza especial del país y el Hospital Nacional de Niños, específicamente con la clínica de masticación y deglución, otorrinolaringología, terapia del lenguaje y fisioterapia.

Evaluación alimentario-nutricional

Para la evaluación inicial, se aplicaron dos instrumentos, una historia alimentaria, recopilada mediante entrevista a los padres o encargados y el registro de consumo por tres días al mes (Manual de Encuestas, 1996).

El tratamiento dietético consistió en el cálculo de una dieta hipercalórica e hiperproteica para cada niño(a). Esta cual fue explicada en forma concreta y precisa a los padres o encargados y a los(as) niños(as) mayores de cinco años de edad. Además se les brindó educación nutricional por medio de vocabulario sencillo; se hizo énfasis en diversos aspectos, tales como la promoción de la lactancia materna, el consumo de alimentos en forma natural, el horario fijo de alimentación, la introducción adecuada de los alimentos durante la ablactación, la eliminación del uso del biberón y la chupeta, la manipulación y la conservación de los alimentos, el establecimiento de un ambiente agradable durante los tiempos de alimentación y las características organolépticas (color, olor, textura, sabor) de las comidas y la distribución de los alimentos en el plato, así como, la importancia de la higiene personal y sobre todo buco-dental.

Por último, se entregó un formulario a los padres o encargados del niño(a), para que anotaran todos los alimentos que éste(a) consumía, así, como el horario de alimentación que cumplió durante tres días consecutivos, además, se explicó la forma en que debía ser recolectada la información. Este formulario fue utilizado posteriormente para el seguimiento del consumo de alimentos (cantidad y calidad de las porciones recomendadas) y la evolución alimentaria-nutricional del niño(a).

Evaluación de las condiciones sociales y económicas

Esta evaluación se realizó mediante la elaboración de un informe social. Los datos fueron obtenidos mediante una serie de entrevistas efectuadas a los padres o encargados durante las citas de control.

La información vinculada con la familia, tales como el tipo de estructura, edades, ocupaciones y la presencia de retardo mental en los padres o encargados del niño(a), así como las condiciones de la vivienda y servicios públicos, se tomó de las referencias enviadas por los establecimientos de salud.

Los casos que presentaron características que hicieron sospechar abandono o negligencia, se visitaron sus hogares para profundizar la investigación social. También, las viviendas de aquellos(as) que no asistieron a las citas, con el fin de asignarles una nueva y conocer el entorno del niño(a). Esta información se recolectó en un diario de campo o bitácora.

Se consideró negligencia cuando existían omisiones dirigidas a no satisfacer las necesidades básicas del niño(a), teniendo la oportunidad de llenarlas (CCSS, 1991). También, se profundizó en estos elementos para valorar situaciones de abandono, como ejemplo, cuando un(a) niño(a) permanece dentro de su grupo familiar pero carece de la atención de sus necesidades básicas, materiales y afectivas con consecuencias adversas para su salud (Fundación PANIAMOR, 1998).

Se confeccionaron y enviaron las referencias respectivas a los establecimientos de salud, instituciones de bienestar social y al Patronato Nacional de la Infancia (PANI). En algunas ocasiones estas instancias se visitaron, con el fin de coordinar las intervenciones. Se involucró a las familias, al personal de salud y a otros actores sociales que podían servir de redes de apoyo. La intervención a las familias consistió en brindar educación a los padres o encargados de la atención de los(as) niños(as) y a otros familiares.

La mayoría de las situaciones mencionadas se estudiaron bajo el concepto de patología social y problema social. Se consideró patología social, cuando se presentó una situación significativa provocada por la presencia de factores de riesgo, dependientes de agentes culturales, económicos, ambientales y de conducta de cada individuo; problema social, cuando se presentó una situación mínima, en la que los factores de riesgo ejercían un efecto desorganizador sobre el(la) niño(a) y su familia (CCSS, 1991).

Análisis de la Información

Se realizaron dos tipos de análisis:  el cuantitativo y el cualitativo.

El análisis cuantitativo se hizo a partir de los datos ingresados a la base de datos, por medio del Programa Epi-Info versión 6.0 (Dean, 1992) y se realizó un análisis estadístico descriptivo; se obtuvieron resultados de medidas de tendencia central, frecuencias absolutas, relativas y acumuladas, entre otros.

El análisis cualitativo se realizó a partir de la información descrita en el expediente de salud del niño(a), sobre aspectos relacionados con la actitud de los padres o personas encargadas con respecto al cuidado del niño(a); la higiene personal, la calidad de las relaciones familiares (afectivas o conflictivas) y el cumplimiento de las recomendaciones brindadas por el equipo, entre otros.