23 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

Conclusiones y recomendaciones

Conclusiones

La población atendida se caracterizó por ser menor de seis años, homogénea en cuanto a sexo, proveniente del área metropolitana de Costa Rica, con predominio de enfermedades respiratorias, diarreas, desnutrición moderada y severa y desarrollo psicomotor normal. El estado nutricional estuvo condicionado por inadecuados hábitos de alimentación, prácticas incorrectas de lactancia materna, ablactación precoz e ingesta de alimentos de escaso valor nutritivo y calórico. Además, con deterioro marcado de la salud buco-dental, condicionado particularmente por el uso del biberón. Lo anterior, enmarcado en un contexto de pobreza; las familias presentaron problemas socioeconómicos, entre los que se destacan, los empleos poco remunerados y la baja escolaridad de los progenitores.

El modelo de atención propuesto, está basado en un enfoque interdisciplinario, cuyo eje central es la participación familiar, comunal y la coordinación interinstitucional en la recuperación del niño(a), mediante estrategias que promuevan la educación nutricional aplicada, la modificación de hábitos de alimentación e higiene inadecuados, la evaluación y estimulación psicomotora y el desarrollo de acciones preventivas y restaurativas que controlan la anemia, las enfermedades respiratorias, las diarreas y la salud buco-dental.

La alternativa de manejo ambulatorio e interdisciplinario del niño(a) con desnutrición, tuvo buena aceptación por parte de los padres o encargados, pues permitió planificar en conjunto la intervención, sin embargo, la cobertura fue baja, debido a que era un servicio centralizado y la distancia geográfica dificultó la accesibilidad de aquellos(as) niños(as) que vivían en las regiones con mayor prevalencia de desnutrición.

Por otro lado, el manejo ambulatorio evidenció que en Costa Rica no es necesario un establecimiento centralizado y especializado de internamiento para tratar los condicionantes biológicos de la desnutrición infantil, ya que el perfil de morbilidad de esta población se ha modificado, el costo de hospitalización es alto y la recuperación de manera ambulatoria es efectiva. Además, la modalidad de internamiento conlleva una serie de problemas familiares en la esfera social, económica y psicológica, como consecuencia de la separación del niño(a) de su grupo familiar.

En Costa Rica se está transfiriendo este modelo en los establecimientos de salud que atienden población infantil, por las ventajas que representa en el costo beneficio, tanto social como económico, para los(as) niños(as), las familias, las comunidades y el país. Esta transferencia se está llevando a cabo mediante la implantación de las Normas de atención para el manejo integral del niño(a) con desnutrición, la conformación de los equipos interdisciplinarios, la capacitación del recurso humano y el monitoreo de la aplicación de estas Normas. Con este proceso se espera maximizar la prevención, la detección y el seguimiento de la población infantil con desnutrición y a corto plazo, la descentralización de la atención en el ámbito nacional.

Recomendaciones

Con el fin de proyectar las estrategias de prevención y atención ambulatoria de la desnutrición infantil desde una perspectiva integral e intersectorial, se recomienda al personal de salud y a los encargados de tomar las decisiones en el área materno-infantil de cada país, desarrollar las siguientes cinco acciones:
  • Analizar las intervenciones realizadas en cada país para controlar la problemática de la desnutrición infantil y determinar las fortalezas, las debilidades y su impacto en los sectores salud, educación y trabajo, entre otros que contribuyen a solventar este problema de salud pública.
  • Incorporar el modelo de atención ambulatoria e interdisciplinaria en los Sistemas nacionales de salud, como estrategia para focalizar la atención de los grupos vulnerables, desde el punto de vista biopsicosocial.
  • Conformar equipos, según la disponibilidad de recursos locales, con personal de medicina (pediatría), enfermería (desarrollo psicomotor), trabajo social y nutrición y como apoyo, odontología y psicología. La dinámica del equipo debe consistir en el intercambio de conocimientos, planificación y desarrollo de estrategias educativas, innovadoras y congruentes con los determinantes de la desnutrición infantil de cada país.
  • Priorizar el seguimiento del niño(a) con desnutrición en el ámbito local, más cercano a su domicilio, brindar en forma continua educación en salud y nutricional y evaluar el grado de participación de la familia, la comunidad, las instituciones de bienestar social en el mejoramiento de la calidad de vida del niño(a) para su recuperación integral.
  • Por último, promover en los centros educativos y de salud, un cambio cualitativo en la formación académica y educación continua de los técnicos y profesionales de las ciencias de la salud y ciencias sociales, que los capacite, sensibilice y les provea las herramientas necesarias para desarrollar habilidades y destrezas para el trabajo en equipo interdisciplinario e intersectorial, tomando de marco la promoción de la salud, la participación y vigilancia social.