20 de Enero de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (134-135) I,II
Año: 2000

Resultados

La Tabla 1 muestra las medias ± DE del RE, puntaje en la PAA, tiempo dedicado a efectuar las tareas escolares en casa y número de cursos repetidos, según categoría de RE y sexo. Es posible apreciar que en ambos sexos, el promedio del porcentaje de respuestas correctas obtenido por los escolares con RE bajo, es aproximadamente un tercio del obtenido por los escolares con alto RE (p<0.0001), estableciéndose dos grupos absolutamente diferentes, ya que la variable RE se cortó en la Md. En ambos sexos, el puntaje obtenido en la PAA, es significativamente más bajo en los escolares con RE bajo, en comparación con aquéllos que presentaron alto RE (p<0.0001). El tiempo dedicado a efectuar las tareas escolares en casa, es significativamente mayor en los escolares con RE alto (128.4 ± 100.2 minutos/día), en comparación con los que presentan bajo RE (89.2 ± 60.5 minutos/día) (“t” de Student = 2.195 94 gl p<0.05), siendo estas diferencias significativas sólo en las mujeres. En lo que respecta al número de cursos repetidos, en ambos sexos, los escolares con bajo RE presentan una significativa mayor repitencia, en relación a los que obtienen RE alto. No se encontraron diferencias significativas en el RE, PAA, tiempo dedicado a tareas y repitencia, en relación al sexo.

La Tabla 2 muestra las condiciones socioeconómicas, socioculturales y familiares de los escolares que egresaban de IV año medio según categoría de RE. Se observa que los escolares que presentan RE alto, tienen condiciones socioeconómicas, nivel de escolaridad de las madres, nivel de ocupación de los jefes de hogar, tenencia de la vivienda y posesión de algunos bienes del hogar como equipo de video, filmadora de video, automóvil, computador, teléfono celular, TV cable, horno microondas, significativamente mejores, en comparación con los que presentan bajo RE. La Tabla 3 ilustra algunas variables socioeconómicas, socioculturales, familiares y de exposición a MCM expresadas como media ± DE, de los escolares que egresaban de IV año medio según categoría de RE y sexo. A pesar que en la muestra total no se registran diferencias significativas en el puntaje de la escala socioeconómica de Graffar entre los escolares con alto RE (13.6 ± 5.2 puntos) y con bajo RE (15.8 ± 5.5 puntos) (“t” de Student= 1.954 94 gl p< 0.054), se observa que en los escolares de sexo masculino , los escolares con bajo RE presentan un significativo mayor puntaje en la escala socioeconómica (p<.05), mayor promiscuidad (p<.05) y hacinamiento (p<.01), en comparación con sus pares de alto RE. El nivel de escolaridad de la madre fue la única variable socioeconómica-sociocultural, que presentó valores significativamente más altos en los escolares con alto RE, en comparación con aquéllos que registraron bajo RE, tanto en el sexo masculino (p<.05), como femenino (p<.01).El nivel de escolaridad del padre y del jefe del hogar, como igualmente el número de integrantes del grupo familiar, el número de hermanos y el lugar que ocupa el educando entre sus hermanos no presentan diferencias significativas entre los grupos. En lo que respecta a la cuantía de exposición a medios de comunicación de masas el 97% de los escolares se expone a la TV, 96% a la radio, 84% a los diarios, 81% a revistas, 53% al cine y 52% a los libros. Sólo la cuantía de exposición a diarios presenta diferencias significativas entre los grupos con alto y bajo RE, ya que el 70% de los escolares que no leen diarios tiene bajo RE, porcentaje que desciende a 30%, en el grupo con RE alto (X2o(1)= 7.371 X2t(1) 0.01= 6.635); estas diferencias son significativas sólo en los escolares de sexo masculino. El 81.4% de los escolares se expone a revistas sin diferencias según categoría de RE, ni de acuerdo al sexo. En lo que respecta a la cuantía de exposición a libros, se observa una tendencia en su asociación con el RE, ya que el 61% de los escolares que no lee libros tiene bajo RE, porcentaje que disminuye al 39%, en los escolares con alto RE (X2o(1)= 3.776 X2t(1) 0.05= 3.841). Similar situación se observa sólo en los escolares de sexo masculino. El hábito de fumar y de ingesta alcohólica de los escolares no se asocia significativamente al RE.

Tal como se mencionó previamente, el promedio de edad de los escolares es de 17.5 ± 0.8 años, sin diferencias por sexo. No obstante y tal como se muestra en la Tabla 4, en ambos sexos el promedio de edad del grupo con bajo RE es significativamente mayor, en comparación con el que presenta RE alto; de esta forma los escolares que obtienen bajo RE son aproximadamente un año mayor, en relación con los de alto RE.

El CI de los escolares según categoría de RE y sexo se ilustra en la Tabla 5. Es posible constatar que, en ambos sexos, el CI total y verbal del grupo con alto RE es más de 30 puntos superior al del grupo con bajo RE y, en el caso del CI manual, 25 puntos mayor (p<.0001). La Tabla 6 indica el CI de los padres, en los diferentes grupos. A pesar que el CI de los padres no experimentó diferencias significativas cuando se le comparó de acuerdo al sexo del educando, al analizar el comportamiento en relación a las categorías de RE se advierten directas y significativas diferencias. Es así como en el sexo masculino, el CI total, verbal y manual de ambos padres es significativamente mayor en los escolares con alto RE, en comparación con el grupo de RE bajo. En el sexo femenino, se advierte una tendencia en relación al CI total del padre, en el sentido a que es mayor en el grupo con alto RE; no obstante en relación al CI verbal del padre, el grupo con RE alto presenta valores significativamente superiores (p< 0.05), en relación al grupo con RE bajo, no observándose diferencias en lo que respecta al CI manual. Por el contrario, el CI total, verbal y manual de la madre, es significativamente mayor en el grupo con alto RE, en comparación con el que presentó RE bajo (p< 0.0001). Se observa además, que no existen grandes diferencias en el CI del padre y de la madre, en los escolares con alto RE; sin embargo, en los escolares con bajo RE, se constata que el CI de la madre es más bajo que el del padre, alcanzando en los escolares de sexo femenino, aproximadamente 12 puntos menos en el CI total y verbal y 11 puntos menos, en el CI manual.

En lo que respecta al estado nutricional de los escolares, el 17% (16 casos, 8 de sexo masculino y 8 de sexo femenino) había padecido de desnutrición severa en el primer año de vida. Todos pertenecen a NSE bajo y presentan RE bajo, al compararlos con los que no sufrieron de desnutrición (X2o(1)= 19.657 X2t(1) 0.001= 10.827). En la muestra total, se observan diferencias significativas en el estado nutricional de los escolares, de acuerdo a la categoría de RE, en lo que respecta a aquéllos indicadores de la historia nutricional prenatal (peso y talla de nacimiento) y postnatal (Z-CC). Los escolares con bajo RE presentan un significativo menor peso de nacimiento (2948.6 ± 529.9g), en comparación con el grupo con RE alto (3334.3 ± 402.9g) (“t” de Student= 3.799 94gl p< 0.001); correspondientemente, presentan menor talla de nacimiento (48.3 ± 3.3cm) y (50.4 ± 1.9cm) (“t” de Student = 3.400 94gl p< 0.01) y menor puntaje Z-CC (-0.70 ± 1.13) y (0.20 ± 1.03) (“t” de Student= 3.862 94gl p< 0.001), no encontrándose diferencias significativas en relación al estado nutricional actual, medido por el IMC (22.7 ± 3.5) y (22.1 ± 2.1) (“t” de Student= 0.942 94gl NS). El estado nutricional de los escolares según categoría de RE y sexo se muestra en la Tabla 7. En el sexo masculino, se observa que los escolares con bajo RE presentan un significativo menor peso de nacimiento (p< 0.01), talla de nacimiento (p< 0.05) y Z-CC (p< 0.01), en comparación con el grupo de escolares que obtiene bajo RE. En igual sentido, en el sexo femenino, las diferencias fueron significativas sólo para la talla de nacimiento, observándose una tendencia en relación al resto de los indicadores. En relación a los parámetros de composición corporal, se observa que en el sexo masculino, los escolares con bajo RE tienen un significativo menor %PB/E, en relación a los que presentan RE alto, observándose al situación opuesta en el sexo femenino, en donde además los escolares con bajo RE presentan un significativo mayor %AMB/E.

El comportamiento de los parámetros cerebrales según categoría de RE y sexo se ilustra en la Tabla 8. Se observa que en el sexo masculino, los escolares con bajo RE tienen un significativo menor VE y diámetro anteroposterior del cerebro, en comparación con el grupo que presenta alto RE (p< 0.01); en el sexo femenino, se observó una tendencia en relación a estos parámetros. A pesar que los valores de los parámetros relativos al Cc fueron más bajos en el grupo con bajo RE, las diferencias no fueron significativas entre ambos grupos y en ambos sexos. No se encontraron diferencias en el grosor de la corteza cerebral que fue de 4mm en todos los grupos ni en el resto de los parámetros cerebrales considerados.

La Tabla 9 muestra los coeficientes de correlación de Pearson entre el RE de los escolares y parámetros socioeconómicos, socioculturales, familiares, de exposición a medios de comunicación de masas, educacionales, demográficos, psicológicos del niño y de sus padres, nutricionales y de desarrollo cerebral de la muestra total y según sexo. Se observa que las más altas correlaciones se registraron con el RE en la PAA ( r= 0.925 p< 0.0001), CI del alumno (r= 0.893 p< 0.0001), CI de la madre (r= 0.714 p< 0.0001), edad del alumno (r= -0.577 p< 0.0001), repitencia (r= -0.561 p< 0.0001), CI del padre (r= 0.491 p< 0.0001), desnutrición en el primer año de vida, (r= -0.469 p< 0.0001), volumen encefálico (r= 0.451 p< 0.0001), Z-CC (r= 0.450 p< 0.0001), tipo de colegio (r= 0.407 p< 0.0001), nivel de escolaridad de la madre (r= 0.385 p< 0.0001), peso de nacimiento (r= 0.367 p< 0.001) y talla de nacimiento (r= 0.354 p< 0.001). El CI del padre correlacionó alta y significativamente con el nivel de escolaridad del padre, tanto en el sexo masculino (r= 0.725 p< 0.0001) como en el sexo femenino (r= 0.785 p< 0.0001); en el caso de la madre, correpondientemente, las correlaciones fueron de r= 0.571 p< 0.0001 y r= 0.785 p< 0.0001. La Tabla 10 muestra la matriz de correlación entre las variables más relevantes en su asociación con el RE. Es posible apreciar en ambos sexos, las elevadas correlaciones entre el RE con el CI del educando y el de los padres y las interrelaciones que se establecen con los parámetros de la historia nutricional pre y postnatal, encefálicos y con el NSE. No se incluye el tipo de colegio, por la manifiesta asociación que tiene con las condiciones socioeconómicas del educando, ni la edad, porque resume todas las variables.

Debido a la alta correlación observada entre la CC y el volumen encefálico, tanto para los valores brutos, como para los valores ajustados por talla corporal, ya sea en el sexo masculino (r= 0.864 p< 0.0001 y r= 0.788 p< 0.0001, respectivamente), como en el sexo femenino (r=0.720 p< 0.0001 y 0.614 p< 0.001, respectivamente), el modelo de regresión múltiple tuvo el mismo comportamiento, ya ingresara el puntaje Z-CC o el volumen encefálico, como variable independiente. Se ingresó el volumen encefálico, por ser un indicador más fino, el cual directamente determina el tamaño del encéfalo. La Figura 2 ilustra la regresión múltiple Proc Glm Error Type III, efectuada, en ambos sexos, entre el RE (variable independiente) y las variables independientes que se asociaron en forma más relevante con él , es decir CI del alumno, CI de la madre, CI del padre, desnutrición en el primer año de vida, volumen encefálico, peso de nacimiento y talla de nacimiento. Es posible constatar que el CI del alumno es la variable que mayormente contribuye a explicar el RE, tanto en el sexo masculino (F= 24.39 p< 0.0001; r2= 0.898), como en el sexo femenino (F= 27.23 p< 0.0001; r2= 0.925). El comportamiento del modelo de regresión fue el mismo ya sea se ingresara el puntaje Z-CC o el volumen encefálico. No se observó ninguna interacción significativa con el NSE, ni en el sexo masculino (F= 0.73 NS) ni en el sexo femenino (F= 0.23 NS).