18 de Septiembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (132-133) I,II
Año: 1999

Verificar la calidad de las cifras disponibles para el análisis

El análisis de la situación del aprendizaje, repetición y deserción en Chile depende de la confiabilidad y pertinencia de las cifras disponibles. Conviene examinar las estimaciones de los tres elementos fundamentales del análisis de la repetición y deserción: (i) población por edades simples, en cada año; (ii) datos sobre la distribución de la matrícula por edades y grados y (iii) las cifras de repetición.

Datos de población

Las tasas de mortalidad calculadas con la población usada en los Compendios de Información Estadística  de 1995 y 1996, sugieren que éstas son inconsistentes. No es posible que la población de 7 años en 1995 sea menor que la de 8 años en 1996. Lo mismo ocurre con la de 8, 11, 12, 13, 14, 15, 19 y 20 años de 1995. La comparación de la población estimada por CELADE para 1995 es mayor en el tramo 2 a 7 años, menor en el tramo 8 a 17 años (salvo para el grupo de 14 años) y vuelve a ser mayor en el tramo 18 a 25 años (salvo para el grupo de 20 años). Si bien en este estudio se corrigen los problemas observados, sería conveniente disponer de cifras revisadas cuidadosamente para el período 1960 al 2000 a fin de reducir los errores generados por la población, al llevar a cabo comparaciones para este período.

Datos de matrícula por grado y edad

Los datos de matrícula para un año dado, suelen diferir en la mayoría de las publicaciones estadísticas, pues es raro que en un país todas las escuelas entreguen oportunamente la información estadística solicitada y, por ende, siempre hay una parte que debe ser estimada. Las respuestas de las escuelas sólo permiten disponer de una muestra (que puede ser, a veces, de un 80 ó 90%). Además, en los formularios de la muestra recolectada, no siempre se responden todas las preguntas formuladas. Es por ello que el número de casos incluidos (procesados) en cada tabla depende del momento en que se tabula y de la variable que se analice y, como existen menos casos que en el universo, se amplían los resultados a dicho total. Esto exige gran cuidado al analizar cifras de matrícula para las diversas situaciones. Es siempre posible que en las ampliaciones al universo se produzcan algunos errores de 1 a 3%. Por ejemplo, existen 12 grupos de edad simple en que se producen matrículas que exceden la población entre 1,0 y 3,2%  en el período 1990-1996. Parte del problema se podría explicar por estimaciones bajas de población o mala declaración del alumno o de la escuela, pero el margen de error puede ser mayor porque hay un límite (menor de 100%) que está dado por los porcentajes de escolarización registrados en el último censo de población o en la encuesta CASEN.

Datos de repetición

A fines de los años 60 se constató, por primera vez, que existía una subestimación de la repetición que, por lo menos, era de diez puntos porcentuales y que después se comprobó que era algo mayor (Schiefelbein y Davis 1974), pero los datos actuales parecen razonablemente precisos. Las estadísticas oficiales para 1964 señalaban 30,4% de repetición en primer grado y los modelos de simulación usados para reconstituir los flujos de alumnos en los 8 años anteriores mostraban que la repetición en ese grado debería ser, al menos, 40,9%. Más adelante se constató que la diferencia se generaba porque los directores de escuela consideraban como desertores definitivos a aquellos desertores temporales que se volvían a matricular al año siguiente en el mismo grado, pero en otra escuela, o incluían a los que se retiraban antes de los exámenes (Schiefelbein y Heikkinen 1991).

Las cinco causas principales que originaban, en ese tiempo, la subestimación de la repetición parecen haber reducido su impacto: (i) deserción temporal de algunos alumnos (por enfermedad o para trabajar en el tiempo de cosecha en las zonas rurales) o traslados a otras escuelas que se reportaban como desertores aún cuando se matriculaban el año siguiente en otra escuela (o en la misma) en el mismo grado (la mayor parte de estos desertores temporales repetían el grado, pero no quedaban registrados como repitientes); (ii) formularios estadísticos mal llenados por los profesores, ya sea por falta de tiempo, porque no tenían registros y lo hacían de memoria (y ante la duda omitían), porque no entendían los formularios o porque no era una prioridad pedagógica; (iii) registros administrativos mal organizados impedían a los supervisores o directores verificar si los datos presentados por los profesores estaban correctos; (iv) el fenómeno de los re-matriculados, es decir niños con las notas suficientes para pasar de curso, cuyos profesores y apoderados acuerdan dejarlos otro año en el mismo grado para que maduren (estos alumnos no eran considerados repitientes, sino re-matriculados) y (v) alumnos, cuyos padres los presentaban como recién llegados, pero que en realidad habían sido expulsados de otra escuela, por repetir más de una vez o por mala conducta.

Cuando las tasas de repetición son altas, es necesario usar estimaciones indirectas ya que las cifras que proporcionan los directores tienden a subestimar la repetición y a sobreestimar la deserción. Sin embargo, las actuales tasas estimadas para el primer grado en Chile quedan por debajo del 10% (Ver Cuadro #2) y, por ende, es posible usar las tasas declaradas por los directores de escuela, ya que sólo son dos o tres puntos porcentuales más bajos (Ver Cuadro #3), y esos márgenes son inferiores a los niveles usuales de error de las cifras estadísticas en educación.