22 de Abril de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (132-133) I,II
Año: 1999

Recomendaciones

Hay tres tipos de actividades (interrelacionadas) que permiten continuar mejorando el proceso de transformación personal, a través del cual se aumenta la capacidad de los alumnos de participar en la realidad chilena.

Actividades destinadas a mejorar la oferta de educación

Para mejorar la calidad de la educación se debe mejorar la calidad y extender el horario. Debe continuar el cambio desde el método frontal pasivo de enseñanza que se presenta generalmente en la sala de clases, a métodos que permitan el aprendizaje activo de los alumnos. Como se ha ampliado las horas de aprendizaje, con la extensión de la jornada escolar, no se puede seguir ofreciendo más de los mismo. Convendría dedicar este tiempo extra a llevar a cabo proyectos (Schiefelbein 1998) u otras variaciones de métodos activos. Sin embargo no es fácil transformar la cultura profesional de los maestros sin una preparación activa adecuada. Es necesario mejorar la formación de maestros (Keppel 1969, Colbert et al. 1991), cambiar sus expectativas pasivas de aprendizaje y entregarles modalidades prácticas para que puedan ponerlas en práctica con sus propios alumnos (Richardson et al. 1991), pues se les está pidiendo a los maestros que apliquen métodos que no conocen en la práctica (Schiefelbein y Schiefelbein 1998). Si se aplican métodos personalizados de enseñanza, con técnicas pedagógicas más activas, se obtendrán mejores resultados, que con métodos tradicionales (Psacharopoulos et al. 1993).

Una buena solución inmediata para los problemas de aprendizaje, por ejemplo de lectura, sería asignar a los mejores profesores a los primeros grados (Schiefelbein, Wolff y Schiefelbein 1998), pues permitiría que los niños no tengan fracasos escolares en sus inicios y, en cambio, se sientan acogidos por la escuela. Para los alumnos con más dificultad, es posible usar programas de computación (Potashnik 1996, Alvarez et al. 1998). También conviene reducir la expulsión de alumnos desde las escuelas privadas (que deben ser aceptados en las municipales) o buscar formas de compensar económicamente por los problemas que generen. Es conveniente, finalmente, realizar algún estudio sobre la verdadera situación de los salarios de los maestros en relación a la sociedad o a profesionales de igual nivel de formación (BID 1996, p.303), pues podría solucionar el problema de los paros que afecta, principalmente, a los alumnos.

Actividades destinadas a estimular la demanda

Se puede mejorar la respuesta adecuada a la demanda gracias a una mayor calidad y precisión de las estadísticas (Windham 1991). También es posible que los padres entiendan mejor las actividades que realizan sus hijos si se les pide (regularmente) que participen en las tareas para la casa (Epstein et al. 1997, Swope y Latorre 1998). El uso de material de aprendizaje cuidadosamente diseñado ha permitido ajustar el trabajo de la escuela a las necesidades del hogar (Mahn 1998). Esto puede ser complementado con dar acceso a computadores a todas las escuelas (Potashnik 1996, Alvarez et al. 1998). Si bien la demanda por educación de Chile parece ser bastante alta (Anderson 1988), campañas para sensibilizar a los padres en relación al apoyo a sus hijos, desde la más temprana edad, han tenido un impacto importante y convendría repetirlas (Kotulak 1996, CENECA 1995, Bus et al. 1995).

Actividades destinadas a mejorar la retención

Uno de los motivos principales de deserción son las necesidades económicas de la familia del alumno. La labor de la JUNAEB ha sido fundamental para solucionar, al menos parcialmente, los gastos que le significa a la familia enviar los niños a la escuela. La considerable disminución de la deserción escolar parece estar asociada a la magnitud y focalización del apoyo a los alumnos que más lo necesitan. Abastecer a los alumnos con los materiales escolares necesarios, permite que la familia no tenga gastos extras. Darles alimentación en la escuela (desayuno y almuerzo) es un muy buen estímulo para enviar a los niños al colegio y asegurar que asistan regularmente. Para los niños en mayor riesgo social se puede dar pagos en dinero a la familia para que los envíen a la escuela. Es conveniente llevar un control continuo de la asistencia y logros de los niños que obtienen uno o más beneficios, para verificar si corresponde o no mantener el o los beneficios.