18 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (132-133) I,II
Año: 1999

Calidad de la educación en Chile medida por el rendimiento escolar académico

La calidad de la educación pública ha aumentado, en los últimos 8 años, medida por el rendimiento académico de los alumnos del Grado 4 en las pruebas SIMCE1, lo que estaría ligado a las políticas de mejoramiento educativo implementadas por el Estado. También se observa una gradual mejoría en el Grado 8. Las pruebas no están diseñadas para ser comparadas directamente, por lo que es necesario un análisis cuidadoso de los datos. Los puntajes brutos de las pruebas aplicadas en los Grados 4 y 8 de los distintos establecimientos educativos del país han mejorado en los tres sectores educacionales  —privado pagado (PP.), privado subvencionado (PS.) y municipal (M.)—  de manera muy similar (MINEDUC, 1996 y Cuadro 9). También se observan mejoras similares en cada nivel socioeconómico y por grado de concentración urbana, es decir en el área metropolitana, ciudades provinciales y en el área rural. Para estimar la evolución de la calidad se usarán tres indicadores relativos: (i) evolución de la brecha entre los diversos niveles, (ii) cambios en los puntajes corregidos por los cambios de los establecimientos privados pagados (EPP) y (iii) cambios relativos en los niveles de la educación subvencionada en función de la privada pagada (y la educación privada pagada que atiende al sector alto: EPPa).

Evolución del aprendizaje en los establecimientos privados pagados (EPP)

El rendimiento de los alumnos de los establecimientos privados pagados es significativamente mayor al final de cada período (1988-1996 y 1989-1997), aún cuando este tipo de establecimiento  no ha recibido los beneficios de los proyectos educativos implementados por el Estado con el apoyo del Banco Mundial y de otras fuentes de financiamiento. Esos establecimientos siguen contando con los mejores profesores del país, adecuada infraestructura y materiales educativos seleccionados internacionalmente. Esto sugiere que el nivel de dificultad de la prueba SIMCE podría ser menor en los últimos años. Es una hipótesis consistente con una investigación realizada en Valparaíso en que se constató que sólo un tercio de los alumnos comprendían lo que leían (Parodi, 1998; Pizarro et al, 1997). Es también consistente con un estudio del MECE, que detectó que los profesores se muestran interesados en que los alumnos tengan buenas calificaciones, porque está en juego su prestigio profesional (Edwards, 1995). En todo caso, podría existir un sesgo hacia un menor grado de dificultad en la prueba, que produciría mejores puntajes. Si se acepta que los EPP mantienen su rendimiento en el período, es posible usar sus puntajes como base para calcular los demás puntajes.

Evolución de la brecha por tipos de escuela

En el período 1994-1996 la brecha (entre las escuelas municipales y las EPP) se redujo en el Grado 4 tanto en castellano, como en matemáticas (21 a 17% y 21 a 18%, respectivamente). Algo similar se observó en el Grado 8 en los años 1993, 1995 y 1997 (25, 22 y 20% en castellano y 26, 27 y 26% en matemáticas).

Claramente la brecha en el rendimiento de los alumnos de los tres tipos de establecimiento (municipal, privado subvencionado y privado pagado) ha disminuido en los últimos ocho años. Los 27 puntos porcentuales de diferencia en el Grado 4 entre el sector municipal y particular pagado en 1988 descendieron a 16 puntos en 1996 (Cuadro 9). Los 24 puntos de diferencia en el Grado 8 se redujeron a 20 en el período 1989-1997. Igualmente en la educación particular subvencionada la diferencia en el Grado 4 disminuyó de 20 puntos a 11 puntos de diferencia (Cuadro 9, ver columna “Corr.”). Sin embargo aún se mantiene la inequidad en cuanto a la calidad de la educación en el área rural. En este área los niños mantienen puntajes inferiores al 65% para castellano y matemáticas (20 puntos menos que los establecimientos particulares pagados de los sectores socioeconómicos alto y medio).

Evolución de los puntajes corregidos de aprendizaje

La segunda manera de eliminar el posible sesgo que generaría una prueba de menor dificultad consiste en estimar puntajes corregidos en función del nivel de los EPP (Cuadro 9). Para calcularlos se usó como base los puntajes de los colegios particulares pagados (EPPa), lo que controla las variaciones en la calidad de la prueba. Estos puntajes relativos (Corr.) indican el incremento en el rendimiento con respecto al logro de los particulares pagados del año base (1988 para el Grado 4 y 1989 para el Grado 8). Se constata una mejoría relativa de las escuelas que atienden a los cuatro niveles socioeconómicos muy bajo. En el Grado 4 los establecimientos municipales habrían aumentado cerca de un 20% (de 49.3 a 60.3%) en el período 1988-1996. Es importante señalar que también se habría producido una mejoría de un 10% en el caso del nivel medio (de 52.3 a 56.9) en el período 1989-1997 (Cuadro 9) una vez que se corrigieron los puntajes por lo que correspondería a una menor dificultad.
 
Cambios en los puntajes relativos en el período 1982-1996

Los mayores cambios se observan al comparar grupos homogeneizados por tipo, nivel socioeconómico y desarrollo urbano. Por ejemplo, los alumnos del sector municipal casi duplicaron sus puntajes en los niveles bajo y muy bajo y en el medio subieron en 50%.

Rendimientos (brutos y netos) en el último año disponible

En 1996 los puntajes del Grado 4 del nivel socioeconómico alto del sector particular pagado en el área metropolitana superan el 86.8% en castellano y el 86.4% en matemática. Los alumnos de los establecimientos privados subvencionados de nivel socioeonómico alto quedan tres o más puntos porcentuales por debajo. El nivel socioeconómico medio de los establecimientos particular subvencionados y municipales los alumnos del Grado 4 quedan con 10 puntos porcentuales menos de respuestas correctas en castellano y matemática. Los niños de familias de ingresos bajos o muy bajos en escuelas privadas subvencionadas y municipales, obtienen 15 o más puntos porcentuales de menores logros en castellano y en matemática. Conviene notar que el 67% de respuestas correctas (que predomina en los alumnos de nivel socioeconómico bajo y muy bajo) cuando la prueba tiene tres alternativas, implica que se contestó correctamente el 50% de las preguntas y que el otro 17% sólo fue resultado del azar (al seleccionar al azar una de las tres alternativas de las otras 50 preguntas, acertaron por casualidad). Es decir, esos niños logran un puntaje neto de 50% de respuestas correctas del currículo definido como mínimo para cada grado. Este nivel neto de respuestas correctas (relativamente bajo) explicaría que las tasas de repetición no hayan variado significativamente en la última década y que se mantengan, también, los índices de deserción escolar en ese período.

Causas de la posible reducción (medida) de la brecha

La reducción de la brecha se puede explicar, según Carnoy y McEwan (1997), por tres razones: (i) el traspaso masivo de alumnos desde el sector municipal al privado subvencionado (20% de la matrícula total) habría reducido el nivel socioeconómico promedio de los padres de alumnos en este último y, por ende, afectado su capacidad para seleccionar (screening) a los mejores alumnos; (ii) los establecimientos municipales habrían respondido competitivamente  a los mejores puntajes de los establecimientos privados ya que la pérdida de alumnos reduce inmediatamente los ingresos municipales (y el trabajo de sus profesores); (iii) las políticas de mejoramiento educativo implementados por el Estado (el aumento en la subvención y la focalización de apoyo en las escuelas rurales y urbano marginales) estarían logrando sus objetivos. Parece conveniente agregar otras seis causas posibles; (iv) la prueba no discrimina bien, ya que los alumnos de los colegios privados pagados responden correctamente más del 85% de las preguntas y es probable que la mitad de los alumnos contesten correctamente todas las preguntas (ceiling effect) ya que la desviación estándar es de 14 puntos (Mizala y Romaguera, 1998b), es decir, una prueba más difícil (que sería contestada por esos buenos alumnos, pero no por el resto del universo) podría expandir, nuevamente, la brecha; (v) ha habido un aprendizaje de la opinión pública en cuanto a conocer las cifras del SIMCE e interpretarlas en relación a los intereses de sus hijos, es decir, se ha educado la demanda; (vi) los alumnos del Grado 4 de los años noventa tienen padres que, en una gran mayoría, lograron educación básica a partir de la segunda mitad de la década del 60 (Cuadro 5 ) y esa mayor educación familiar eleva la calidad del aprendizaje de los hijos; (vii) esta mayor preocupación de los padres por la educación de sus hijos tiende a reducir las expulsiones de los malos alumnos de los colegios privados, ya que los padres reclaman y, así, hay menos concentración de los alumnos-problema en el sistema municipal; (viii) el acceso de la mitad de las escuelas minicipales al computador que antes sólo tenían las privadas (Potashnik, 1996; Alvarez et al, 1998) y (ix) falta dar autonomía al nivel de la escuela (Swope y Latorre, 1998). En cambio, hay otros elementos que sugieren que la brecha se mantendría porque los diversos tipos de escuelas ofrecen una contribución similar, como se analiza en el párrafo siguiente.

La calidad de las escuelas parece ser similar

El análisis econométrico de los resultados del SIMCE para el Grado 4, que toman en cuenta el nivel socio-económico de la familia y el tamaño de la ciudad, experiencia de los profesores, género del alumnado y la relación alumnos/profesor, demuestran que no hay diferencias significativas entre la calidad de los establecimientos municipalizados y los particulares subvencionados (Mizala y Romaguera 1998a; 1998b, Schiefelbein y Farrell 1982). Más aún, en el área rural, los establecimientos privados subvencionados presentan un rendimiento escolar más bajo en relación a los municipalizados. En todos los casos, las escuelas particulares pagadas muestran una importante diferencia de logro por sobre los establecimientos municipales y privados subvencionados, lo que ilustra la inequidad en el aprendizaje de los alumnos. En todos los casos, una parte importante de las diferencias de puntaje de los alumnos se debe a las diferencias en las características socioeconómicas del alumnado y sus familias.