24 de Abril de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (132-133) I,II
Año: 1999

Presentación

Las características que por su naturaleza y funciones tienen las universidades, por un lado,  y las organizaciones productivas, por otro, hicieron que por muchos años estos dos sectores marcharan por caminos divergentes.

Hoy, los avances tecnológicos que se dan en tiempos cada vez más cortos y la necesidad de una respuesta rápida a problemas urgentes son factores que impulsan un trabajo conjunto en búsqueda de mejores condiciones para que las instituciones de educación superior y las empresas se ayuden mutuamente en el logro de sus propósitos. Pero más aún, en la época que vivimos el desarrollo de las naciones está íntimamente ligado con su capacidad tecnológica que, a su vez, depende de los nexos que existan entre las instituciones que  generan el conocimiento —las universidades— y aquellas que lo aplican las empresas.

¿Cómo pueden mirar universidades y sector productivo hacia un mismo punto y emprender un camino de esfuerzos conjuntos para lograr un objetivo común? Construir un vínculo de largo plazo entre estas dos organizaciones es una tarea compleja, básicamente porque pareciera que son dos visiones que asoman por distintas ventanas, con diferentes alcances, con distintos fines.

En la universidad se busca crear, preservar y transmitir el conocimiento, el saber universal; ejercer la docencia y la investigación como actividades inseparables y difundir la cultura;  su misión implica, entre otras cosas, libertad de cátedra, de investigación y de conformación de sus planes y programas de estudio; sus objetivos son, mayoritariamente, de largo plazo. La empresa, por su parte, busca la obtención de beneficios de tipo económico y de preferencia en el corto plazo, y considera confidenciales los avances tecnológicos.

¿Para qué, entonces, asociarlas; cuáles podrían ser los motivos o los beneficios que las universidades y las empresas obtendrían al vincularse?1

Para las universidades: Fortalecer su liderazgo académico al proporcionar a sus investigadores retos intelectuales cuya respuesta les dará prestigio nacional; contribuir a la atención de las necesidades de la población con herramientas que por sí mismas no poseen y cumplir así una buena parte de su misión social; tener fuentes alternas de financiamiento, y poder tener acceso a instalaciones industriales.

Para las empresas: Tener a su disposición conocimientos de frontera; descubrir colaboradores potenciales entre los estudiantes y académicos; lograr aplicación de avances tecnológicos; aumentar su prestigio y beneficios económicos, y capacitar a su personal en nuevos proyectos.

Para ambas y para la sociedad: Desarrollar un país independiente y soberano.

La cooperación entre el sector académico y el sector productivo propicia la consecución de los beneficios mencionados, y su factibilidad depende de una gestión adecuada que puede presentar diversas modalidades, entre ellas: programas universitarios de enlace con la industria, instancias universitarias de transferencia de tecnología, empresas universitarias comercializadoras de tecnología y centros de innovación tecnológica.

En esencia, el presente estudio tiene el propósito de aportar elementos que guíen en el camino para la vinculación universidad-sector productivo. Pero además, se decidió que tal vinculación se propusiera en el marco del desarrollo sustentable, es decir, aquél que compromete las acciones concretas en dos dimensiones: la social, que se dirige al logro de la equidad, y la ambiental que evita el deterioro de la naturaleza. El desarrollo sustentable pone al hombre y a su bienestar en el centro de sus acciones, rescata valores como la justicia  y la equidad y corresponsabiliza a todos los integrantes y sectores de la sociedad.

En este trabajo se propone un modelo a seguir que tiene como objetivo facilitar la transferencia tecnológica, entendida como la transmisión del conocimiento universitario a la empresa, en las áreas de ciencias biológicas, de la salud, físico-matemáticas y sociales, y de las humanidades, de las artes y de las ingenierías. El proceso que se sigue para construir el modelo constituye, en sí mismo, un instrumento facilitador en el camino para sumar esfuerzos y multiplicar los resultados de acciones concertadas.