16 de Enero de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (132-133) I,II
Año: 1999

Desarrollo sustentable

Concepto adoptado para el propósito  de este documento

Entendemos por desarrollo sustentable una situación dinámica en la que el ser humano tiene la posibilidad de acceso equitativo a los recursos naturales, que se conservan y, en algunos casos, se incrementan por la acción personal, comunitaria, interinstitucional, intersectorial e interdisciplinaria, lo cual contribuye al desarrollo individual sin contraposición con el desarrollo tecnológico,  económico y social, y sin deterioro de la naturaleza.

Se dice que es una situación dinámica por tratarse de un proceso continuo, cambiante, en el que cualquier individuo tiene la oportunidad de hacer uso racional de los recursos naturales renovables y no renovables. Para alcanzar el desarrollo sustentable es necesaria la participación de cada persona y la acción de la comunidad a la que pertenece,  la unión de voluntades, conocimientos y recursos de instituciones que colaboran para lograr un fin común, y la concertación de políticas y actividades entre los diferentes sectores de un país o entre países.

Las ideas o proyectos tradicionalmente útiles que garantizaban un fin en sí mismos, están dando paso a un concepto más maduro que toma en cuenta el ambiente, el bienestar del ser humano y las repercusiones de la tecnología en el mediano y largo plazos. Esta nueva forma de “mirar” al mundo y a sus habitantes, provocada por el enorme y rápido avance técnico de las últimas décadas, encierra dificultades al incorporar, por ejemplo, la visión que junta diversas disciplinas o que adopta diferentes metas y  medios de cómo lograrlas.  Además, a lo anterior hay que agregar la escasez de instrumentos y de modelos que orienten  esta nueva visión.

Aunque ya hay un avance en tanto a la conciencia colectiva del deterioro del planeta y en cuanto a la necesidad de regular, administrar y reconceptualizar las innovaciones,  aún falta mucho camino para llegar a una situación estable. Sin embargo, es cada vez más común encontrar referencias a  lo que se ha llamado:

 Las técnicas ambientales que disminuyen riesgos humanos y ecológicos, amplían la eficacia del costo y mejoran la eficiencia de los procesos; útiles porque sirven para limpiar, controlar, conservar y recrear los recursos ambientales;

Los sistemas de infraestructura que disminuyen el derroche y aumentan la eficiencia; los productos de consumo durables, que disminuyen el desperdicio, aminoran la extracción de ciertos recursos o cierran los ciclos de vida de las materias;

Las innovaciones sociales que promueven y utilizan la acción comunitaria para causas de beneficio social; y

Las tecnologías de toma de decisiones y ejecución apoyadas en el proceso de enseñanza aprendizaje,  en los sistemas de información y en las técnicas avanzadas de comunicación.
 
Sin embargo, nos encontramos en un punto tal en el que es claro que se requiere, para contestar a las preguntas sobre el futuro de las nuevas generaciones, dar un paso más: se necesitan, en el marco de un nuevo convenio universidad-empresa, nuevos instrumentos y nuevos modelos que incorporen en sus esquemas el concepto de sustentabilidad.

No es ocioso insistir en que el concepto de desarrollo sustentable debe dejar ya el ámbito de la utopía para convertirse en una realidad, compartida corresponsablemente por los sectores empresarial, académico, gubernamental, financiero y social, de tal manera que se lleven a cabo programas para lograr avances significativos en la vía del bienestar individual y social.