20 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (132-133) I,II
Año: 1999

Aseguramiento y la promoción de calidad

La pregunta que cabe formular a esta altura es si los sistemas de educación terciaria de la región están en condiciones de responder a tan variados y complejos desafíos. Sabemos que la propia organización de las instituciones es resistente a la innovación; sus estructuras internas son fragmentadas; las modalidades de gobierno académico lentas y poco eficientes; los marcos normativos obsoletos y pesados, y que las responsabilidades dentro del sistema tienden a ser difusas y débiles los mecanismos para evaluar su cumplimiento. Este último aspecto—el de cómo asegurar y promover la calidad de las instituciones y los programas de enseñanza superior—se ha transformado, de hecho, en una de las principales preocupaciones de las instituciones y los gobiernos.12

En efecto, se ven compelidos a actuar de esta manera por varias razones:
  • Primero, porque la masificación de la matrícula amenaza, y de hecho ha producido en ocasiones, un deterioro de la calidad o, al menos, una gran heterogeneidad de los diplomas ofrecidos. Esto, a su vez, pone en cuestión los efectos de equidad buscados mediante la ampliación de la matrícula superior.
  • Segundo, porque la multiplicación de las instituciones tiende, a su vez, a reforzar esa heterogeneidad de las ofertas educacionales. Por tanto, se requiere mejor información y una garantía de que todos los programas ofrecidos cumplen exigencias mínimas de solvencia institucional y rigor intelectual.
  • Tercero, porque la educación superior de calidad se ha vuelto cada vez más costosa y el Estado necesita asegurarse de que los recursos que invierte en ella son empleados con eficiencia, en vista de objetivos relevantes para el desarrollo del país y con la garantía de que los beneficios sociales de dicha inversión justifican gastarlos en este sector y no en otros, igualmente apremiados por la escasez, como la educación primaria, la salud, los subsidios a las familias más pobres, etc.
  • Cuarto, porque la creciente internacionalización de los mercados laborales—a nivel profesional y técnico—exige que los diplomas expedidos en un país puedan ser reconocidos en los demás, de manera de facilitar la movilidad de la propia fuerza laboral más altamente calificada y de atraer a estudiantes del extranjero.
En suma, hay razones de contexto—del medio en que operan las instituciones de educación superior y de su propia evolución dentro de ese medio—que han creado la necesidad de que los países (los gobiernos y las propias instituciones) se hagan cargo de asegurar y mejorar la calidad de la educación superior, informen y  respondan públicamente por ella.