21 de Julio de 2018
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Colección: La Educación
Número: (129-131) I,III
Año: 1998

Quinta Tesis: Se requieren políticas y estrategias orgánicas y activas para hacer avanzar la participación

Los avances en participación comunitaria sufren permanentemente el embate de obstáculos y resistencias como los señalados. Pero existen también en los procesos históricos actuales de la región importantes fuerzas en pro de dichos avances. Los trascendentales progresos realizados por la región en el campo de la democratización crean un marco objetivo de condiciones proparticipación.

En la América Latina actual hay una vigorosa presión  de la población por que la democracia conseguida a través de largas luchas adquiera características cada vez más activas. Se aspira a reemplazar la “democracia pasiva” por una “democracia inteligente” donde el ciudadano esté ampliamente informado, tenga múltiples canales para hacer llegar continuamente sus puntos de vista — no sólo la elección cada tantos anos de las autoridades máximas— y ejerza una influencia real constante sobre la gestión de los asuntos públicos. Se están desarrollando positivos y crecientes procesos de fortalecimiento de la sociedad civil. Aumenta a diario el número de organizaciones de base, mejora su capacidad de acción, se está enriqueciendo el tejido social.

Todo este medio ambiente en cambio crea actitudes y percepciones culturales que ven a la participación de la comunidad como una de las vías principales para activar la democracia en los hechos concretos.

Junto a ello, las urgencias sociales latinoamericanas son extensas, y profundas. La región esta llegando al año 2000 con amplios sectores de la población sin agua potable, y sin instalaciones sanitarias mínimas. Con una amplia población desnutrida, lo que va a significar severas consecuencias. Se ha estimado así que una tercera parte de los niños de Centroamérica menores de 5 años de edad presentan una talla menor a la que debieran. El 50% de los niños de la región no completan la escuela primaria, desertan antes de finalizar seis grados. La repetición es del 50% en el primer grado, y de 30% en cada uno de los grados posteriores. Ello produce, según indica Puryear (1998), que un niño de la región promedio permanece siete años en la escuela primaria y completa en ellos sólo cuatro grados. Las tasas de desocupación abierta son muy elevadas y las de desocupación juvenil aun mayores. Ha crecido aceleradamente la violencia urbana.

La unidad familiar esta agobiada por el peso de la pobreza, y se destruyen numerosas familias.

Encarar los difíciles problemas señalados requerirá políticas publicas renovadas, donde asoma la necesidad de concebir diseños de políticas que articulen estrechamente lo económico y lo social, y dar alta prioridad a agresivas políticas sociales. La instrumentación de nuevas políticas y programas requiere imaginación gerencial. Se necesitan modelos no tradicionales de mayor efectividad. Allí la participación comunitaria como se ilustró en las secciones previas del trabajo da resultados, y tiene ventajas comparativas.

Estas y otras demandas y fuerzas proparticipación deben ser movilizadas para afrontar las resistencias y obstáculos. Se requiere a tal fin diseñar y poner en práctica políticas y estrategias apropiadas para dar la “pelea por la participación”.

Entre ellas.

a. Hay una vasta tarea de investigación a realizar en la materia. Es necesario apuntalar la acción con estudios sistemáticos sobre los factores a tener en cuenta para aprovechar el potencial de la capacitación, y poder solucionar los problemas inevitables que aparecerán en sus procesos de ejecución.

Así en la investigación realizada por el Banco Mundial sobre proyectos rurales de dotación de agua (Narayan 1994) se concluye del análisis de los 121 proyectos examinados que entre los factores favorables al éxito de la participación se hallan los siguientes:

En cuanto a los beneficiarios de los proyectos
  • Se obtenga el compromiso de los beneficiarios previamente a la implementación del proyecto;
  • incide el grado de organización de los beneficiarios.
En cuanto las agencias ejecutoras de los proyectos
  • deben  hacer del avance de la participación una meta central de sus proyectos;
  • consiguientemente debe haber un monitoreo sistemático de como están adelantado las “metas de participación comunitaria”;
  • son indicados los incentivos y reconocimientos por iniciativas de miembros de la organización que aporten al avance de la participación;
  • la agencia debe tener fuerte orientación a aprovechar el conocimiento de la comunidad;
  • debe asimismo orientarse consistentemente a invertir en la capacitación de la comunidad.
Estudios de este orden, y muchos otros necesarios como los relativos a las diversas modalidades organizacionales existentes en participación, sus ventajas y limitaciones, pueden contribuir a crear un fondo de conocimientos al respecto que fortalecerá la acción concreta.

b. Debe realizarse una tarea continuada de “aprendizaje” de las experiencias exitosas de la región.  Hay un importante caudal de experiencias de este tipo como las numerosas  presentadas en el pionero Encuentro del BID “Programas Sociales, pobreza y participación ciudadana” (1998). Es muy limitada la tarea de documentación de dichas experiencias, y revisión de sus enseñanzas. Hay en ese “rescate del conocimiento acumulado” una amplia línea de trabajo a seguir.

c. Se debe apoyar la realización de nuevas experiencias innovadoras en este campo. La participación significa una experimentación social compleja. Trabaja con variables multifascéticas culturales, ambientales, organizacionales, económicas, financieras, políticas, demográficas, etc. Es abierta para el desarrollo de innovaciones en todas sus etapas, que luego pueden ser aprovechadas colectivamente. Pero se requiere para ello como en otros campos, políticas de apoyo a la realización de experiencias innovativas.

Así por ejemplo entre otros casos en el Gobierno del Canadá, el Premio 1991 a la Administración innovativa en el área pública fue dedicado al tema: “Participación: empleados, gerentes, organizaciones”. La existencia de un premio de esta índole motivó 68 presentaciones de experiencias de todos los niveles del gobierno canadiense.

Las enseñanzas derivadas de las mismas han dado lugar a múltiples análisis, que a su vez están retroalimentando a otras experiencias y proyectos.

d. Es necesario forjar una gran alianza estratégica en torno de la participación. Diversos actores sociales tienen alto interés en su avance. Normalmente sus esfuerzos son aislados. Su articulación a niveles sectoriales y nacionales puede dar fuerza renovada a la acción. Entre ellos aparecen actores como los Municipios, las organizaciones no gubernamentales, Universidades, asociaciones vecinales, comunidades religiosas que trabajan en el campo social, diversos organismos internacionales, y desde ya las comunidades desfavorecidas.

El trabajo conjunto de estos y otros sectores para impulsar la participación, proteger experiencias en marcha, buscar comprometer sectores cada vez más amplios, obtener recursos en su apoyo, fortalecer la investigación, y otros planos de acción puede mejorar significativamente las condiciones para su aplicabilidad.

e. Un punto central a encarar, que puede ser uno de los ejes de trabajo de la alianza estratégica, es la generación de conciencia pública respecto a las ventajas de la participación. Es necesario procurar que el tema trascienda la discusión de los especialistas, y se convierta en una cuestión de la agenda pública dadas sus implicancias de todo orden. Se requiere una tarea intensiva con medios masivos de comunicación sobre la materia. Asimismo nutrir la discusión con información detallada sobre todos los aspectos: potencial, dificultades esperables, experiencias internacionales, enseñanzas de las experiencias realizadas y en marcha. Dada la genuinidad de la propuesta de la participación una opinión pública informada al respecto puede ser un activo factor en su favor.