16 de Octubre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (126-128) I,III
Año: 1997

El mundo de los desprotegidos

La situación de los desfavorecidos en el mundo es de considerable magnitud, no sólo por el creciente número de sujetos que abarca sino, y primordialmente, por los niveles de indigencia física, intelectual y afectiva en que desarrollan sus actividades, conformando una realidad que merece ser estudiada por razones de estricta justicia, no sólo por consideraciones académicas. Si vemos el informe sobre El desarrollo humano, publicado por el Programa de la Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD 1992, 87),1 comprenderemos cabalmente la gravedad global de la situación planteada cuando un quinto de la población usufructúa de algo más del 80% de los recursos y críticamente las otras cuatro quintas partes deben arreglarse con algo menos del 20% restante; situación que comparativamente tiende a radicalizarse, ya que en los resultados del mismo Informe para el año 1994 se ve un aumento de casi un 2% en la concentración de la riqueza para el quinto de población más favorecida (PNUD 1994,71). Estos datos no permiten avizorar cambios alentadores!

En América Latina, las diferencias existentes en las condiciones generales de vida reflejan la gravedad del problema, con alternativas semejantes a sus manifestaciones en el resto del mundo. Esta situación se evidencia en los índices equivalentes de pobreza, salud, nivel de educación, vivienda y alimentación, aunque con claras diferencias de compromiso entre los países. Tampoco desconocemos la magnitud y diversidad de matices que se dan dentro de cada uno de ellos, independientemente de que estén categorizados como desarrollados o como países menos adelantados.

Para mostrar estas diferencias y su seriedad, podríamos mencionar dos aspectos que generalmente se toman como indicadores de salud de la población: el bajo peso de los niños al nacer y la mortalidad infantil. Según datos correspondientes al período comprendido entre 1982 y 1988 para distintos países de América Latina, los valores extremos están entre el 7 y el 17 porciento de niños con bajo peso al nacer. En la posición de mayor desventaja está Haití con el 17%; y en posiciones con valores decrecientes, Bolivia (12%), Perú y Venezuela (9%), Brasil y Uruguay (8%); y en mejor situación, Paraguay y Chile con el 7%.

En los países más desarrollados del mundo los porcentajes de niños con bajo peso al nacer oscilan entre 7 y 4 porciento. EE.UU. tiene un 7%; Australia, Alemania, Austria el 6%, Japón, Suiza, China el 5%, Irlanda y Suecia el 4% de niños mal alimentados. Mientras que en los países con más desventajas las proporciones aumentan claramente; así en India y Afganistán se dan respectivamente el 30% y el 20% de los niños que nacen con un peso más bajo que el conveniente para su salud (Guía del Tercer Mundo 43; PNUD 1990).

En cuanto a la mortalidad de niños menores de cinco años, en América Latina, en 1988, los valores más elevados para este indicador corresponden a Bolivia con 172%o, a Haití con 171%o, Perú 123%o, Brasil 85%o y Paraguay 62%o. Mientras que los más altos índices de mortalidad en el resto de países del mundo se da en India con 149%o, en Somalia con 221%o y en Afganistán con 300 niños por cada mil nacidos vivos. Respecto de los países americanos con índices más bajos de mortalidad, aunque de por sí preocupantes aún, están Venezuela con 44%o, Argentina 37%o y Uruguay 31%o. Con las proporciones más bajas, para el resto del mundo, encontramos a EE.UU. con 13%o, Austria y Alemania con 10%o, Irlanda con 9%o, Suiza, Japón y Canadá con 8%o de chicos que fallecen antes de los cinco años (Guía del Tercer Mundo 44).