25 de Septiembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (126-128) I,III
Año: 1997


El ambiente de las tareas académicas


Un rasgo característico en las clases observadas es la ausencia de tareas diferenciadas para cada estudiante o para cada grupo de alumnos; generalmente la totalidad de la clase trabaja simultáneamente en las mismas tareas. Por otra parte, no observamos una diferenciación muy marcada entre tareas individuales y tareas grupales: tareas que se proponen e inician en forma individual se hacen legalmente en pequeños grupos y las tareas grupales dejan grandes márgenes para trabajos individuales diferentes. De este modo, si bien las tareas eran generalmente uniformes, observamos pocos casos en los que el comportamiento público fuese demasiado arriesgado para los estudiantes. La impresión que se obtiene es más bien la de que cada alumno tiene la libertad de comprometerse más o menos con la tarea según sus propias decisiones; los profesores aceptan diferentes grados de participación dentro de las situaciones en que se trabaja con la clase completa e igual actitud parecen adoptar los estudiantes que asumen las principales responsabilidades durante las tareas grupales. La norma implícita parece ser la aceptación de que cada alumno participe de las actividades que ofrece la clase según su criterio, voluntad e interés.

Pensamos que estas características podrían explicar las grandes variaciones en la participación individual de los estudiantes que observamos en las clases. Hemos sugerido en otro lugar (Rinaudo 232), que el ambiente de la tarea parece ser diferente para cada estudiante en función de su interés por aprovechar las oportunidades de la clase. Esto nos lleva también a destacar el papel de las individualidades; el compromiso de algunos profesores y de algunos estudiantes respecto de sus roles específicos, es un factor que aparece reiteradamente confiriendo connotaciones particulares a las tareas académicas.

La cantidad de tiempo dedicado al estudio, fuera de la clase, varía también mucho entre los alumnos; la mayoría estudia sólo para las pruebas y no son pocos los que afirman que no estudian. Los motivos que llevan a los alumnos a dedicar más o menos tiempo, son diferentes (motivación y compromiso personal, capacidad, tiempo requerido para trasladarse del hogar a la escuela, necesidad de participar en tareas encomendadas por los padres, etc.), pero un ambiente en el que se aceptan diferentes niveles de participación, esfuerzo y calidad de las respuestas, podría favorecer estas variaciones.