18 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (126-128) I,III
Año: 1997

La formación de los docentes y su desempeño

Otra dimensión de la imagen del rol puede buscarse en las opiniones sobre la calidad de la formación de los docentes. Puede incluirse en este concepto la formación recibida en las escuelas del magisterio o la capacitación para la función que de un modo u otro se adquiere posteriormente. Dos preguntas proporcionaron algunos datos relevantes:

11. En su opinión, ¿la formación que tiene la mayoría de los maestros o maestras es suficiente?

12. Del tiempo que los chicos pasan en la escuela ¿cuánto aprovechan para enseñar la mayoría de las maestras?

A continuación analizaré los resultados correspondientes a cada uno de estos indicadores.

a. La formación docente


En todos los grupos la mayoría sostiene que la formación de las maestras no es suficiente pero, mientras opinan así el 58% de las maestras del interior, dan esta respuesta el 88% de las maestras de escuelas normales y alcanzan posiciones intermedias los grupos de las privadas (68%) o de las municipales (61%).

Los dos grupos universitarios declaran, casi por consenso, (97%), la insuficiencia de la formación docente.

b. La práctica docente


Pese a lo dicho arriba, las maestras tienen una alta opinión de la capacidad de sus colegas para facilitar el aprendizaje de los niños. La explicación reside en que muchas confían en la experiencia obtenida in situ para llenar los vacíos de la formación previa. En páginas anteriores (sección dedicada a Los vínvulos afectivos en la tarea de las maestras) vimos que las entrevistadas, lejos de cuestionar el desempeño de las maestras, atribuyen el éxito en el aprendizaje a los estímulos cognitivos que proporcionan o a su dedicación, afecto o capacidad de comunicación.

En cuanto a la eficacia en el uso del tiempo escolar, obtuvimos tres tipos de respuesta:

CUADRO 8

i. El tiempo se aprovecha muy bien. Respuestas que afirman que se aprovecha todo o la mayor parte del tiempo, las primeras horas o solamente 3 horas sobre 4;

ii. El tiempo se aprovecha poco. También hay quién dice que su aprovechamiento es regular o malo. Buena parte de estas respuestas son críticas; otras se limitan a dar cuenta de los hechos.

Algunos ejemplos de respuestas:

“Se aprovechan las dos primeras horas, cuando los chicos están más frescos”;

“Se aprovecha poco, con las horas curriculares que uno tiene es poco; los chicos se cansan”;

“A estos chicos hay que motivarlos mucho, calculo que un 50%”;

“La mitad”;

“Una o dos horas”:

Entre las respuestas más críticas podría ubicar éstas:

“No todos los maestros aprovechan bien el tiempo: reducen la actividad para corregir en el momento”;

“Pienso que las maestras no aprovechan la mayor parte del tiempo”;

“Muy poco en algunos casos, o se aprovecha mal”.

iii. Otras respuestas: incluye negativas a opinar sobre los colegas, y otras difíciles de clasificar.

La primera categoría —el tiempo se aprovecha muy bien— es la más frecuente: entre el 47% y el 67% en los grupos principales responde así. La respuesta negativa —se aprovecha poco o regular— oscila entre el 14% y el 35% en los mismos grupos, porcentajes que parecen muy pequeños cuando se los compara con el 55% del grupo de maestras universitarias. Por otra parte, sólo el 39% de éstas cree que el tiempo se aprovecha bien (Cuadro 9).

CUADRO 9

La edad no parece haber influido en las respuestas a estas dos preguntas, excepto en el grupo del interior, como se ve a continuación:
En síntesis, aunque la mayoría en todos los grupos reconoce que la formación original de las maestras es deficiente, cree que su desempeño es exitoso porque, a juzgar por lo expuesto en secciones anteriores, estimulan los factores cognitivos del aprendizaje o establecen vínculos afectivos con los niños. Hay menos consenso en cuanto a la eficiencia en el aprovechamiento del tiempo. Las respuestas de algunas maestras parecen coincidir con las conclusiones de nuestro trabajo de observación en las escuelas (Gibaja 1993) que resumimos así: ‘la eficacia en el uso del tiempo es, por lo menos, dudosa’. La mayoría de maestras de cada grupo, sin embargo, no concuerda con nuestra idea de que el tiempo es el recurso que menos se aprovecha en la escuela.