13 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (126-128) I,III
Año: 1997

Igualdad e inteligencia

Un aspecto fuertemente implicado con la igualdad y desigualdad educacional está relacionado con la inteligencia u otras denominaciones que hacen referencia a ella, como inteligencia medida, inteligencia real, IQ o CI, edad mental, factor g y sus relaciones con el sexo, el número de hermanos, la familia, el rendimiento escolar, la excelencia, etc. En este sentido conviene ampliar el marco de la problemática refiriendo algunos estudios recientes al respecto.

Así Retherford y Sewell sostienen que, si bien se presentan desarrollos particulares tanto de la teoría de la confluencia para explicar la influencia negativa que tiene el orden de nacimiento de los niños en una familia y su influencia sobre el desarrollo de la inteligencia, como acerca de los efectos peculiares que tiene el hecho de ser el benjamín sobre esa habilidad; en su investigación —un estudio longitudinal con una muestra de 10000 graduados de la high school de Wisconsin— no encontraron resultados que confirmen las posturas propuestas, tildándolas de ingenuas e intuitivas.

También Mercy y Steelman estudian el estatus socioeconómico y la habilidad verbal y no verbal en relación con la estructura familiar y las experiencias en la niñez, concluyendo que una parte sustancial de los efectos de los indicadores socioeconómicos sobre la habilidad pueden ser interpretados en términos de ambientes familiares. En este estudio se consideran como variables independientes a los ingresos familiares, el estatus de trabajo de la madre, la educación del padre y de la madre, el número de hermanos y de hermanos menores, la educación preescolar, el tiempo destinado a la lectura, el tiempo destinado a amigos, el tiempo dedicado a sí mismo y el número de actividades que desarrolla. En tanto que se consideran como una de las variables dependientes los resultados en el test de Wechsler.

En otro trabajo, los mismos Steelman y Mercy se dedican a un aspecto más puntual del asunto, referido al impacto diferencial que tiene el sexo y el número de hermanos más pequeños y más grandes sobre la actuación de CI. En este sentido contradicen los hallazgos anteriores de Paulhus y Shaffer, al mostrar que las mujeres apenas levemente declinan su actuación de CI verbal a medida que el número de hermanos aumenta. Complementariamente, el análisis sugiere, para esta muestra con representación nacional, que hay un impacto negativo del número de hermanos sobre los resultados en un test de rendimiento cuando aumenta la edad, manteniendo controladas otras condiciones.

La tendencia de estudiar los problemas educacionales dentro de una perspectiva demográfica es seguida actualmente en investigaciones con muestras nacionales. En ese sentido Knodel y Wongsith han realizado recientemente, en 1991, un trabajo en Tailandia en el que se consideran tres cuestiones: 1. los efectos del tamaño de la familia, en especial el número de hermanos; 2. la influencia de la disponibilidad de recursos económicos del hogar; y, 3. la residencia urbana o rural del grupo familiar, en su relación con la asistencia a la educación secundaria de los chicos, en un gran grupo representativo de ese país. La hipótesis a prueba marca que hay una sustancial influencia negativa entre el tamaño de la familia y la probabilidad de un adolescente de matricularse en la escuela media. El primer mecanismo que se menciona es el efecto de dilución de los recursos familiares disponibles como causante de estas diferencias, afectado por variables como el nivel de riqueza y también la residencia urbana o rural del postulante. Se hace una referencia especial a la responsabilidad directa de los padres —padre y madre— sobre la variable estudiada, más que la incidencia de la red de relaciones familiares más amplia. Otra cuestión que se menciona, es el decrecimiento sostenido del número de hijos por familia; esto es, el aumento en la proporción de niños que provienen de familias más pequeñas, confirmando la caída en los niveles de natalidad y aumentando la probabilidad de incremento en el rendimiento educacional de los alumnos secundarios de Tailandia. Esta hipótesis y su comprobación ya fue presentada por otros investigadores y también probada al menos en parte por sus trabajos. El artículo de Davis insiste en sus conclusiones acerca de la importancia que muestra la variable educación como elemento predictor agudo.

De la bibliografía considerada hasta aquí, varias cuestiones aparecen claras de ser estudiadas en futuras investigaciones por la frecuencia con que son mencionadas y por las implicancias sociales que pueden llegar a tener. Por un lado se reiteran algunas variables para el análisis, como son la clase social, el ambiente familiar, el número de hermanos, su sexo, instrucción de los padres, su ocupación; sus actitudes en general y en particular hacia la educación; el ambiente escolar, la excelencia como objetivo, los maestros y el proceso de aprendizaje. Y por otro, se muestra la preocupación sobre las relaciones entre los niveles de educación e instrucción, los ambientes sociales particulares y las configuraciones familiares especiales. Complementariamente, aparece la inteligencia como un aspecto relacionado con la excelencia en la formación instruccional de los sujetos. Nuestro interés está puesto en descubrir cuál es el estado de situación al respecto y vislumbrar cuáles pueden ser las tendencias e influencias en la cambiante y polifacética sociedad actual y futura inmediata.