22 de Abril de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (126-128) I,III
Año: 1997

V. El papel de la OEA

Tanto las prioridades de política, comentadas en el capítulo cuatro, como las sugerencias de acción para los gobiernos, comentadas en el capítulo cinco, tienen implicaciones para la actividad de la OEA (McGinn, 1990). “La OEA ha dejado de ser una institución simplemente asistencialista, para convertirse en una entidad promotora de cooperación internacional y dispuesta a trabajar de manera mucho más estrecha con otras instituciones del sistema interamericano, en especial con el BID, las agencias del sistema de Naciones Unidas, el Banco Mundial, la CAF, las agencias de cooperación de países miembros y observadores, y con fundaciones privadas y organismos no gubernamentales” (Gaviria, 1997). Las principales actividades generadas por este nuevo rol se pueden resumir en cinco líneas de acción: (i) sistematización de resultados e intercambio de investigaciones; (ii) análisis de la información disponible y caracterización de las tendencias de los sistemas de educación regionales; (iii) comparación y evaluación de estrategias de desarrollo; (iv) caracterización de los procesos de consenso realizados en los países y (v) descripción y selección de experiencias que puedan ser adaptadas y aplicadas en otros países. Estas sugerencias se deben analizar en un marco de creciente globalización, que implica además destrucción del medio ambiente, crimen organizado, migraciones y pandemias que demandan instituciones regionales más fuertes (Brauer, 1997).

1. Sistematizar los Resultados e Intercambiar Investigaciones


El acceso sistemático a los resultados de la investigación tiene una gran importancia para diseñar políticas de educación efectivas (McGinn y Borden, 1995). No es fácil que cada uno de los especialistas que asesoran a las autoridades de cada país tengan acceso a los resultados de las investigaciones pertinentes para los temas de mayor interés en educación. Es difícil para las autoridades que toman decisiones en cada país disponer de una información precisa sobre los límites de lo que se conoce con certidumbre y aquellos aspectos sobre los cuales existe información contradictoria o resultados que no logran una definición precisa. La OEA podría preparar y difundir informes periódicos sobre el estado de cada uno de los temas de interés para los gobiernos. Ese material puede ser de gran utilidad para llevar a cabo análisis rigurosos que tomen en cuenta los principales elementos de un modelo de análisis efectivo. En esos informes debe quedar absolutamente claro cuando se entregan opiniones y cuando las afirmaciones están respaldadas por datos rigurosamente objetivos. Este tipo de análisis debe ser realizado por instituciones distintas de las que financian proyectos de educación (McGinn, 1997a). Así es posible evitar que exista una relación demasiado estrecha entre las sugerencias que emanan de los análisis y las políticas que apoyen los bancos internacionales.

2. Analizar la Información Disponible y Caracterizar las Tendencias


Una segunda área de trabajo corresponde al diseño de modelos de análisis de la información disponible (Farrell, 1997a). Es cada vez más difícil que en cada país se pueda preparar modelos, relativamente sofisticados, para analizar la información disponible. Dichos modelos pueden corregir la información estadística no consistente introduciendo supuestos razonables, o distribuciones, que muestren un rango de posibles resultados que dependen de los supuestos usados para corregir las inconsistencias. Es difícil que en cada país un especialista pueda dedicar el tiempo necesario para refinar esos modelos y aplicarlos solamente una vez al año mientras que la persona, o un grupo de personas, que analiza sucesivamente los distintos sets de datos de los países de la región puede dedicar el tiempo necesario para lograr un buen nivel de análisis. En la medida que se constata que el uso actual de la información es relativamente bajo (Schiefelbein, 1997a), este tipo de actividad constituye un área privilegiada para que la OEA contribuya con un aporte que permita utilizar plenamente la inmensa cantidad de información disponible en los países y que ahora se desperdicia.

3. Comparar y Evaluar Estrategias de Desarrollo


El uso de modelos sistemáticos de análisis de los datos disponibles permite, a su vez, el comparar la situación educativa de los sistemas por regiones y sub-regiones y las estrategias de desarrollo que las determinan. Los países pueden apreciar mejor los avances logrados (y los rezagos) al comparar su situación con lo que se ha logrado en otros países de la región de similar nivel de desarrollo. Conviene recordar que no hay institutos que realicen esta labor en los países. La región no cuenta, todavía, con los recursos y el personal necesario para llevar a cabo comparaciones sistemáticas del desarrollo de la educación de una manera periódica. Esto hace que sea difícil usar la experiencia de los países para corregir oportunamente sus políticas educativas. Ha sido imposible distinguir políticas ineficientes, como por ejemplo, que se haya reducido el número de alumnos por profesor, a costa de una fuerte reducción de los niveles de salarios de los maestros. El haber detectado oportunamente estos cambios habría permitido rediseñar las políticas manteniendo niveles de alumnos por profesor más alto, que permitieran mantener e incluso subir considerablemente los salarios de los maestros; ya que, de haber tenido acceso a la investigación pertinente que muestra que la reducción del tamaño del curso no tiene un impacto importante en el rendimiento y, en cambio, que el salario bajo tiene una importancia fundamental en el reclutamiento de los futuros profesores.

4. Caracterizar los Procesos de Consenso


Cada país ha empleado diversas estrategias para lograr acuerdos nacionales. Convendría sistematizar estas experiencias a fin de identificar los procedimientos que han tenido mayor éxito, para lograr la convergencia de opiniones. Es necesario poder apreciar las ventajas y desventajas de realizar discusiones parlamentarias, congresos pedagógicos, comisiones presidenciales pluralistas o procesos de discusión concéntricos desde las localidades hasta el nivel central. La OEA puede tener una ventaja comparativa para examinar estos procesos de conciliación de intereses hasta caracterizar estrategias detalladas de desarrollo, que logran la adhesión de los líderes de opinión y las diversas corrientes que expresan los intereses de los diversos actores. Así la OEA podría colaborar en la formulación de estrategias para la cooperación hemisférica en el seguimiento de la implementación de los acuerdos (Gajardo y de Andraca, 1997b).

5. Describir y Seleccionar Experiencias Exitosas


América Latina y el Caribe han explicitado su interés en mejorar la calidad y equidad de la educación y existe una gran cantidad de esfuerzos que tratan de responder al desafío. La OEA tiene la posibilidad de identificar, describir y evaluar esas experiencias a fin de que puedan ser examinadas por otros países que enfrentan problemas similares. Eventualmente, pueden ser adaptadas y experimentadas, para examinar luego los resultados a fin de aportar mayores antecedentes para los que estén interesados en resolver problemas similares. Esto permitiría asegurar un progreso constante en la región. Facilitar el intercambio de información sobre proyectos educativos innovadores y exitosos y promover la cooperación horizontal entre los países es una de las funciones más efectivas que pueden ejercer las agencias internacionales para mejorar la educación de la región (Farrell, 1997b).