18 de Junio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (123-125) I,III
Año: 1996

2. ¿Cómo se articula en ese panorama el papel del nuevo Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI)?
En el marco general que acabo de señalar, se visualiza una OEA menos inclinada a imponer fórmulas o soluciones, y más abierta a considerar con interés y con respeto las perspectivas de los problemas tal como son vistos por quienes están de verdad involucrados en ellos. Una OEA que esté dispuesta a actuar en los terrenos y con los instrumentos en los que tiene ventajas comparativas, utilizando por ejemplo en mucha mayor extensión las posibilidades de cooperación horizontal y reformando sus programas de becas y adiestramiento para constituir un programa de formación de recursos humanos que se ajuste a las prioridades de la Organización. Dentro de nuestra Organización hay que destacar la entrada en vigor del Protocolo de Managua el 29 de enero de 1996. Es apenas la tercera vez, en casi cincuenta años de existencia de la OEA, que una reforma a la Carta ha sido ratificada. La vigencia del Protocolo de Managua pone en funcionamiento el Consejo Interamericano para el Desarrollo Integral (CIDI), y abre las puertas a la práctica del concepto de la cooperación solidaria en el hemisferio, consagrado en la Ciudad de México por la Asamblea General. Como lo expresé en distintos documentos de trabajo presentados al Consejo Permanente en referencia al CIDI y a la cooperación solidaria interamericana para el desarrollo, el nuevo Consejo representa mucho más que la fusión de los anteriores Consejos Interamericanos. Al sellar la transición y puesta en marcha del CIDI, hemos puesto en funcionamiento la reforma institucional de la Organización, que estará dotada no sólo de una estructura más simplificada y eficiente sino, lo que es más importante, de nuevos campos de acción y un estilo diferente de trabajo.
El paso al CIDI nos pone frente a una amplia oportunidad y a un serio desafío. En 1988, cuando entró en vigor el Protocolo de Cartagena de Indias, la Organización dio un gran paso adelante, adentrándose en el proceso de apoyo a la consolidación democrática y defensa de su estabilidad, lo que inició campos inexplorados de acción para la OEA. La transición al CIDI es otro salto de avance hacia el futuro y representa la puerta que la OEA cruza para orientar sus actividades de cooperación al estímulo de la solidaridad, la prosperidad y el desarrollo.