20 de Enero de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (123-125) I,III
Año: 1996

Panorama de la atención infantil y básica

Según datos del documento El Estado Mundial de la Infancia publicado por el Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (UNICEF) en 1995, la población total de América Latina y el Caribe, es de 459 millones. El 70% de ella vive en Brasil, México, Argentina y Colombia. La población menor de 16 años alcanza los 169 millones. Los niños de 0 a 5 años son 55 millones, de los cuales 9.321 millones participan de la educación inicial, preescolar o parvularia, lo que equivale a un 18%. El gasto promedio en la región es del orden de 6% en salud, de 9% en educación y de 5% en defensa.

El proyecto de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) en relación a la superación de la pobreza, estimó en 1990 que 270 millones de latinoamericanos vivían en situación de pobreza, lo que corresponde al 62% de la población total. De éstos los más afectado son los niños, 2000 de ellos mueren a diario a consecuencia de la pobreza.

El crecimiento de las tasas de atención, particularmente de la población de 5 a 6 años de edad, representa un logro significativo del sector educación, sin embargo, subsisten problemas tales como:
  • alto porcentaje de niños no incorporados
  • concentración de la oferta en zonas urbanas
  • diferencias significativas en la calidad de servicios prestados de acuerdo a los estratos económicos atendidos
  • inadecuada formación, capacitación y remuneración de los agentes educativos, y
  • disparidad de enfoques pedagógicos entre educación inicial y primaria.
En lo que se refiere a la educación básica, la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), afirma que ha habido un crecimiento en casi todos los países, lo que se refleja en el continuo incremento de la tasa neta de escolarización que alcanza un 86% de la población de 6 a 11 años. Sin embargo, en varios países de la región persisten las insuficiencias de escolarización en las áreas rurales más aisladas y en las zonas de asentamientos indígenas.

El avance en materia de calidad de la educación es lento y se destacan serios problemas en la mayor parte de los sistemas educacionales de la región. Varios indicadores directos señalan serios problemas de calidad, como en el caso de los altos niveles de repetición —que particularmente en primer grado alcanzan a 41.4%— y los bajos rendimientos académicos de algunos países de la región cuando se los ha comparado con los países desarrollados, o en el caso de los alumnos de sectores rurales en relación a los de sectores urbanos.

La UNESCO afirma también que los alumnos de familias pobres —que están debajo del percentil cincuenta de la distribución de ingresos— tienen tasas de repetición muy superior al promedio nacional. Si se supone que las tasas de repetición de esas familias duplican el promedio de repetición de los alumnos que están arriba del percentil cincuenta de la distribución de ingreso, la repetición en primer grado de las familias pobres sería cercana al 60%.

Como consecuencia del problema de la repetición, el costo para América Latina y el Caribe se ha estimado aproximadamente del orden de US$34 billones por año sólo en educación primaria. Una parte de estos recursos se dedican a los desertores temporales que regresan al mismo grado al año siguiente, ya sea en la misma o en otra escuela.

Otros indicadores indirectos vinculados con el problema de la calidad son los bajos niveles relativos de salario de los maestros, la corta duración efectiva del año escolar, el reducido tiempo destinado al aprendizaje, la no disponibilidad de textos por parte de los alumnos, las malas condiciones materiales de las escuelas y la alta deserción temporal.

El Departamento de Comercio de los EE.UU. publicó el estudio de Kominski y Andrea School Enrollment Social and Economic Characteristics of Students en octubre de 1992, donde se informa que la población infantil de 3 a 6 años es de 15.308 millones (7% de la población total). De éstos 7.712 millones son niños entre las edades de 3 y 4 años, de los cuales 3.073 millones (29.7%) concurren a la escuela. Del otro grupo de 7.596 millones, en edades de 5 a 6 años, 7.252 millones (95.5%) participan de la institución escolar. De los datos considerados en ese estudio se deduce que la población menor de 0 a 3 años es de 12.3 millones.

De la población de niños de 3 a 6 años, los que están matriculados en el Sistema Educativo o participan de alguna experiencia escolar suman 10.315 millones (67%).

En el mismo estudio se informó que del grupo de niños de 3 a 4 años que participaron en una experiencia preescolar, 939,000 (36.2%) fueron matriculados en escuelas públicas mientras que 1,657,000 (63.9%) fueron a centros privados. La misma fuente señala que la población total de niños entre los 7 y 9 años es de 11.177 millones, de los cuales 11.106 (99.4%) van a la escuela. La población de 10 a 13 años de edad alcanza a 14.753 millones de los cuales 14.672 (99.4%) asisten a la escuela.

Los datos del mismo censo, señalan que aproximadamente el 55.5% (6.400 millones) de niños entre las edades de 3 a 5 años fueron matriculados en escuelas preprimarias en 1992, entre el grupo de 3 y 4 años 39.7% (26.6 millones) la mayoría de ellos en cunas y centros de cuidado diario infantil. Debido a la cantidad de centros infantiles que ofrecen servicio a los niños de 5 años, en los 50 Estados, la mayoría de los niños fueron inscritos en escuelas públicas (92.4%).

El nivel de ingreso de los padres, al igual que en Latinoamérica, condiciona la proporción de niños, de 3 a 4 años, que accede a los servicios de los Centros infantiles (Pre-kinder).

Las estadísticas señalan que el nivel educativo de los padres influye para que el niño de 3 a 4 años participe de experiencias escolares, por ejemplo las madres del 57.5% de los niños, tenían grado universitario, comparado con el 25.8% de los niños cuyas madres no habían completado sus estudios secundarios.

En 1992, en los Estados Unidos, habían aproximadamente 30.2 millones de estudiantes matriculados en escuelas (grados 1 al 8), este número es el que atiende el sistema educativo. El acceso es universal y de 99%.

En el nivel secundario (básica y/o bachillerato), en los Estados Unidos, el 93.4% de la matrícula es en escuelas públicas y el 7.6% en escuelas privadas.

Respecto al problema de deserción en USA, entre los años 1991-92, aproximadamente 384,000 (4.3%) de los estudiantes en el 10, 11 y 12 grado desertaron. Las cifras muestran que la deserción a nivel nacional es relativamente baja, pero si esta misma información se analiza a nivel de las diferentes etnias culturales, veremos que los porcentajes de deserción son: en la población blanca 4.1%, en la población negra 4.9% y en la latina 7.9%. Del análisis se desprende que en correspondencia con la situación de América Latina y el Caribe, el ingreso económico de los padres juega un papel importante en el porcentaje de deserción. Por ejemplo, en familias con ingreso bajo, la deserción es de 7.2%; mientras que en las familias de ingreso alto es de 1.3%. En un análisis de los porcentajes de deserción por sexos, el 13.5% corresponde al sexo masculino y el 11.9% al sexo femenino. En cuanto al análisis de los porcentajes de deserción en zonas residenciales éste alcanza el 11.0%, mientras que en los barrios pobres de las áreas metropolitanas es de 15.2% y en las áreas rurales/no metropolitanas es de 12.4%.