13 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (123-125) I,III
Año: 1996

Aportes recientes de las investigaciones

En marzo de 1994, la Dra. Rebecca Marcon presentó y publicó el documento Early Learning and Early Identification Follow-up Study: Transition from the Early to the Later Childhood Grades 1990-93 (Aprendizaje e identificación temprana, estudio de seguimiento: Transición de los años tempranos a los grados futuros 1990-93). La muestra comprendió el 15% de la población preescolar de las escuelas públicas de Washington, D.C. Las conclusiones del estudio son las siguientes:
  • Existe una transición crucial entre la educación preescolar y la educación primaria.
  • os programas preescolares con enfoque académico y dirigido por la maestra tienen impacto negativo en el desarrollo socio-emocional y académico del niño; este comportamiento se demuestra a los 9 años, edad en la que puede ubicarse en educación primaria de cuarto a sexto grado.
  • El maestro de preescolar y básica debe esforzarse por cambiar la orientación metodológica, centrada en los niños y orientada hacia el comportamiento positivo. Señala, asimismo que el desarrollo socio-emocional debería ser un objetivo fundamental e indiscutible, en los primeros grados de la experiencia de los niños. Esta área impacta en lo físico, cognitivo, social y emocional del niño. Tiene efecto positivo a largo plazo y en el desarrollo de destrezas cognitivas/académicas y socio emocionales.
  • a orientación atinada de la educación inicial/preescolar debería ser la base del curriculum y de la instrucción. Los esfuerzos de esta naturaleza permiten asegurar que los índices de deserción se reducirían a futuro, para ello es importante redefinir y reexaminar las políticas educativas existentes para respaldar su operativización.
  • a participación de los padres de familia a partir de la educación preescolar tiene efectos duraderos y permanentes en el comportamiento socioemocional y académico en los niños. Esta participación no require una presencia exagerada de los padres para que tenga los efectos descritos y de calidad.
En los Estados Unidos, los resultados de la Carnegie Corporation, publicada en abril de 1994, titulada Starting Points, The Report of the Carnegie Task Force on Meeting the Needs of Young Children (El informe del Comité de la Carnegie sobre las necesidades de los niños menores. Puntos de inicio) ratifica que el estímulo externo en el que se desenvuelve la vida del recién nacido, influye en el número de células y conexiones entre las mismas.

De acuerdo al informe, los recién nacidos cuentan al nacer con miles de millones de células cerebrales, muchas más de las que tiene en el tercer año de vida y el doble de las que tendrán como adultos. Durante los primeros meses de edad, las conexiones entre células, denominadas “sinapsis”, se multiplican rápidamente hasta llegar a mil billones, dando lugar a las estructuras que permiten configurar las condiciones para el aprendizaje.

Hay experimentos que demuestran que el cerebro se desarrolla de manera diferente en un ambiente externo más estimulante y rico, por lo tanto desarrollan más conexiones o sinapsis, comparados con aquellos casos en los que no se les ofrece dicha estimulación. En contraste con las experiencias positivas, la falta de estimulación puede tener efectos permanentes e irreversibles en el desarrollo cerebral, ya que éstas pueden alterar la organización normal del cerebro. Señalan los estudios de Carnegie que los niños nacidos en ambientes de pobreza pueden llegar a mostrar deficiencias cognitivas a los 18 meses, consideradas como irreversibles. Las situaciones de stress extremo por efecto de la pobreza, tiene un efecto negativo en las células cerebrales relacionadas con el aprendizaje y la retención de la memoria. Estos estudios muestran también que, lo mejor para los niños es que sus padres permanezcan en su hogar junto a ellos durante los primeros seis meses de vida, dado los cambios que ocurren en su desarrollo mental y los reajustes familiares que implican estos primeros años, después del nacimiento.

Las investigaciones sobre el desarrollo del cerebro señalan consecuencias trascendentales para los niños en situaciones de alto riesgo o desventajas, quienes podrían ahorrarse vidas de retraso mental gracias a una intervención temprana. Los niños considerados en la categoría de alto riesgo que asistieron a programas educativos durante los primeros seis meses de edad, redujeron el riesgo de retraso mental hasta un 80%. A la edad de 3 años, estos niños mostraban coeficientes de inteligencia de 15 a 20 puntos superiores a niños con antecedentes y condiciones similares que no habían asistido a estos programas. A la edad de 12 años, estos niños aún funcionaban a un nivel superior de inteligencia y a la edad de 15 años los efectos se mostraban aún más fuertes, lo que sugiere que los programas educativos en la edad temprana pueden tener efectos acumulativos de larga duración.

Los niños de alto riesgo que ingresan al jardín infantil a la edad de tres años, también muestran mejorías en sus coeficientes intelectuales, pero no logran los beneficios de aquellos que empezaron a una edad temprana.

La Carnegie demuestra en su investigación que:
  • El desarrollo del cerebro antes del primer año de la infancia es más rápido y extenso de lo que antes se conocía.
  • El desarrollo cerebral es más sensible a factores en el medio ambiente de lo que antes se sospechaba.
  • a influencia del medio ambiente exterior a temprana edad deja huellas para siempre.
  • El medio ambiente no sólo afecta el número de células cerebrales, y el número de conexión entre ellas mismas, sino también la manera como esas conexiones se afirman.
  • Existen evidencias científicas del impacto negativo que tiene el stress en el funcionamiento del cerebro
La calidad de autoconcepto o de nivel de autoestima se desarrolla desde muy temprana edad, en la medida que el niño se desenvuelve desde que nace en relación con su medio ambiente. El modelo, ejemplo o impresiones que el niño internaliza desde edades muy tempranas van configurando su autoestima, es decir, van potenciando y modelando su capacidad de confianza y como resultado su capacidad de seguridad, autonomía e iniciativa en su inter-relación con el medio.

Los factores protectores de los primeros años son:
  • Buenos cuidados del embarazo hasta el nacimiento del niño, tales como gestación normal, peso adecuado del niño y de la madre.
  • Responsabilidad de los adultos para que el niño crezca en un ambiente familiar de adultos responsables y prácticas de cuidado infantil adecuadas y positivas.
  • Apoyo de la comunidad asegurando que no hayan factores de riesgo ambientales tales como la violencia, drogas, entre otros. Viviendo en una comunidad segura disminuyen estos riesgos.
Está demostrado de igual manera que los primeros años de vida se caracterizan por el cambio, el crecimiento y desarrollo acelerado, por la vulnerabilidad para incorporar transformaciones significativas, de allí la importancia de aprovechar esta edad como el momento más oportuno, necesario y adecuado para asegurar al niño la estimulación eficiente y pertinente que necesita.

A fin de demostrar la relación que existe entre los resultados de una atención educativa adecuada durante los primeros seis años de vida y el futuro desempeño escolar del niño, L. Schweinhart realizó un estudio longitudinal en el que se evaluó el impacto de programas de buena calidad con curriculum para el aprendizaje activo a nivel preescolar (la participación del niño es activa, el aprendizaje gira en torno a los intereses y destrezas del niño y la maestra se convierte en facilitadora). Estos programas dieron resultados a corto y largo plazo en niños que viven en condiciones de pobreza y se encuentran en situación de alto riesgo para desertar, repetir o ausentarse de la escuela. Por casi tres décadas (27 años) este estudio longitudinal, dio seguimiento a 123 niños de poblaciones económicas de bajo ingreso.

La experiencia trabajó con dos grupos de niños: el grupo de control tuvo las mismas características que el experimental con la única diferencia de no haber recibido educación preescolar. El objetivo propuesto fue lograr el desarrollo social y cognitivo de los niños participantes. Los resultados de la evaluación de los 123 niños que participaron en el estudio se resumen en las siguientes conclusiones:
  • os niños que participaron en el programa preescolar entre los 3 y 4 años de edad, sentaron la base para que triunfaran en la vida cuando adultos. Redujeron significativamente los efectos negativos de la pobreza de su niñez y alcanzaron un mejor desempeño durante los años escolares. La experiencia se tradujo en efectos positivos en la educación, el rendimiento escolar, las responsabilidades sociales, mejor estatus económico y la creación de un núcleo familiar sólido. Este grupo tiene ahora 30 años, se puede asumir que las contribuciones que recibieron durante los primeros años de vida han tenido un efecto permanente y positivo en sus vidas.
  • as vidas de los niños de los dos grupos han seguido un patrón predeterminado de desarrollo desde sus primeros años preescolares. Otras intervenciones posteriores no han cambiado ni mejorado sus niveles de vida.
  • os efectos del programa de preescolar en las mujeres fueron distintos, generaron interés de permanecer y graduarse en la escuela, un buen porcentaje de las niñas de la muestra terminaron y se graduaron.
  • as experiencias de estimulación temprana del niño con los patrones de mejoramiento social, éxito escolar y relación adecuada con la comunidad depende de la disposición de permitir al niño interactuar con otras personas y con su medio ambiente.
  • a inversión económica en programas de buena calidad y curriculum activo con niños menores, a largo plazo se traducen en beneficios sociales, políticos y económicos en los participantes del programa preescolar, sus familias y la comunidad. Si el programa no se ofreciera, los costos a la sociedad se demostrarían en pérdida de participación en la fuerza de trabajo, alta incidencia en comportamiento criminal y dependencia en sistemas de asistencia pública que pudieran sobrepasar los gastos del programa.
En resumen, los estudios científicos están demostrando que los tres primeros años, sobretodo el primero, son críticos y decisivos en el desarrollo del ser humano. Es en este año que el ser humano desarrolla su inteligencia, personalidad, comportamiento social y otras potencialidades, desde que nace y, a largo plazo demuestra sus productos con mejores ciudadanos. Sin lugar a duda el desafío está en invertir en programas para niños menores de seis años familia-mujer y comunidad, para revertir los efectos de la pobreza y disminuir costos sociales en el futuro.