12 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (123-125) I,III
Año: 1996

NOTAS

1. A. Ford and J.B. Rivera, “Los medios masivos de comunicación en la Argentina”, Medios de comunicación y cultura popular, A. Ford, J.B. Rivera y E. Romano (Buenos Aires: Legasa, 1985).
2. S. Carli, “Infancia y sociedad: La mediación de las asociaciones, centros y sociedades populares de educación”, Sociedad civil y Estado en los orígenes del sistema educativo argentino, comp. A. Puiggrós (Buenos Aires: Galerna, 1991).
3. En todos los casos estoy haciendo referencia a Constancio C. Vigil, fundador de la editorial, ya que sus herederos Constancio y Aníbal se multiplican y aún hoy forman parte del grupo editorial que también tiene acciones en un canal de televisión.
4. Las relaciones de la Editorial Atlántida (esto es del grupo Vigil en tanto empresa familiar) con la Iglesia Católica y el poder político han sido ampliamente denunciadas, particularmente en el caso de la última dictadura.
5. Beatriz Sarlo, El imperio de los sentimientos (Buenos Aires: Catálogos, 1985).
6. Digo “en alguna medida”, porque a pesar de ser obvio que los niños leían antes de la aparición de Billiken, nos interesa el hecho de que no existiera ninguna publicación similar. Billiken se arma sobre este presupuesto: es la primer y única revista dirigida especialmente a los niños.
7. Nora Mazziotti, “Bambalinas: El auge de una modalidad teatral-periodística”, Mundo urbano y cultura popular. Estudios de historia social argentina, comp. D. Armus (Buenos Aires: Sudamericana, 1990). Además del precio de las novelas semanales y las revistas de teatro, todas a 20 cts. en esta época, registra el dato del salario por hora de un obrero no calificado que era de 31 cts.
8. “Billiken. Bajo este título acaba de salir una nueva revista con grabados dedicada a los niños. De excelente presentación...” (Le Courrier de la Plata); “Las páginas en negro y en colores, llenas de dibujos, pasatiempos, narraciones breves, curiosidades e informaciones gráficas de actualidad, han de hacer el encanto de nuestros niños” (La Fronda): “Billiken. Con este título aparecerá mañana un semanario infantil de gran formato y profusamente ilustrado, que por su hermosa presentación y la variedad de los materiales que contiene...” (El Diario Español); “Unica en su género en Buenos Aires, por su elegante presentación, que será similar a la de Atlántida...” (La Epoca); “Hoy apareció el primer número de esta importante revista, cuya presentación y material de lectura...” (La Razón); “Es una publicación ricamente ilustrada..” (Deutsche La Plata Zeitung). Citados por Billiken Nº 2.
9. Dan cuenta de esto los prólogos de los libros de lectura de la época. Es interesante también la reseña de “Cuentos de la selva” que publica Atlántida en 1918, donde se critica la presentación del libro en comparación con los libros infantiles europeos y se toma esto como indicio de que se trata de un libro para la escuela. J. Torrendell, “Cuentos de la selva”, reseña publicada en la sección “El libro de la semana”, Atlántida, 28 de noviembre de 1918, citado por comps. Alvarado, Maite y Guido, Incluso los niños. Apuntes para una estética de la infancia (Buenos Aires: La Marca, s/f).
10. La Montaña, citado en Billiken, Nº 2.
11. Algunos prólogos a los libros de lectura de la época brindan información sobre el estado de esta discusión: “Las artísticas ilustraciones que adornan este libro, a la vez de cultivar el buen gusto en el niño, le harán más agradable el aprendizaje” (Prólogo de M. Valenzuela y C. Vega Belgrano, Consejeros de Educación al libro de Luisa R. de Husson, leer, ed. Julio Husson (La Plata: 1917); en R. Ryan, Linterna mágica (Buenos Aires: Estrada, 1920), se relaciona inclusive esta exigencia del público infantil con la influencia que ejercen los medios masivos: “creo que con demasiada frecuencia se atribuye a los educandos una capacidad mental inferior a la verdadera para niños que viven en ciudades modernas, bajo la influencia del biógrafo, la revista ilustrada y otros muchos factores instructivos, se publican libros insulsos cuyas páginas apenas insinúan temas que esos niños ya conocen. Pienso que, por el contrario, un libro puede ser sencillo, accesible para las inteligencias infantiles, sin recurrir por ello en puerilidades y afectación”.
12. El Monitor de la Educación Común, Año 1902, citado por Mirta Goldberg en “¿A la escuela de punta en blanco?”, Clarín 1991. Dice Adriana Puiggros en Sujetos, disciplina y curriculum en los orígenes del sistema educativo argentino (Buenos Aires: Galerna, 1990) 119: “Una de las huellas más nítidas de la función represiva que el modelo médico suma a su función preventiva de la enfermedad, es la confusión frecuente entre los acontecimientos sanitarios y los comportamientos éticos y morales.” (Cf. pp.115-126).
13. Para un panorama de los antecedentes europeos de revistas para niños, puede verse “La revista ilustrada”, La literatura infantil y juvenil en Europa. Panorama histórico, Denise Escarpit (México: FCE, 1986) 142-147 (allí menciona como una de las revistas más exitosas en este campo a L’Epatant (1907), del que llegaron a tirarse 450.000 ejemplares) y A. Remesar, “Comic y educación. Prolegómenos de un análisis genealógico”, Educación y Comunicación, J.L. Rodríguez Illera (Paidós, 1988), que realiza un recorrido histórico por las publicaciones infantiles españolas desde el siglo XIX, poniendo especial énfasis en los periódicos infantiles con intención didáctica.
14. Boletín semanal de la Editorial Atlántida 3 (1932).
15. J.C. Chamboredon y J.L. Fabiani, “Les albums pour enfants. Le champ de l’édition et les définitions sociales de l’enfance”, se plantea que el mercado de la literatura infantil es de renovación lenta respecto del de los adultos y, si bien el éxito está más asegurado con las obras documentales que, se sabe, representan la parte más importante de la producción, la duración de la vida del libro es más corta. En el caso de la ficción, al contrario, los riesgos son más grandes, pero la duración de vida mayor. En el caso de Billiken, al tratarse de una revista, ese riesgo desaparece.
16. Ver: M. Soriano, “Adaptation et vulgarisation”, Guide de littérature pour la jeunesse (Paris: Flammarion, 1975) 29-38.
17. J. Rivera, “El escritor y la industria cultural”, Capítulo 3, Cuadernos de literatura argentina (Bs.As.: CEAL, 1985); A. Ford, J. Rivera y E. Romano, Medios de comunicación y cultura popular. op. cit.

18. S. Carli, “Infancia y sociedad: La mediación de las asociaciones, centros y sociedades populares de educación”, Sociedad civil y estado en los orígenes del sistema educativo argentino, comp. A. Puiggrós (Buenos Aires: Galerna, 1991) 23-24.
19. De todas maneras será necesario volver sobre este punto, ya que la relación entre la escuela (alumno) y la familia (hijo), es, en muchos sentidos, la relación entre la escuela y los medios masivos.
20. Cfr. en L. Lowenthal, “The Triumph of Mass Idols”, Literature, Popular Culture and Society (New Jersey: Prentice Hall, 1961). En este trabajo se analizan biografías aparecidas en medios periodísticos norteamericanos entre 1901-1941. La presencia de microbiografías en la trilogía U.S.A. (Paralelo 42, 1919, El gran dinero) que John Dos Passos publica en la década del 30, también nos hablan del mismo fenómeno. Véase al respecto A. Ford, “Literatura, crónica, periodismo”, Medios de comunicación y cultura popular (Buenos Aires: Legasa, 1985).
21. Palabras de Edison, citadas en todas sus biografías.
22. Utilizo “hombres de acción” como una aproximación de lo que para Billiken son “hombres de estado” (nunca políticos), militares, esto es “patriotas”, “hombres de mar” (ya sea marinos de guerra como en el caso de Duguay-Trouin o descubridores, visionarios —como en el caso de Colón o de Magallanes).
23. Billiken, Nº 14, p.13. El nacimiento de Bolívar (Nº 41) tiene muchas similitudes con éste.
24. Billiken, Nº 14, p.13.
25. Nº 41.
26. Nº 34.
27. De Juana de Arco, en una biografía donde se pone más énfasis en lo militar que en la vida de santa (Nº 6), se dice que “no recibió instrucción alguna. [...] Su madre le dio la educación religiosa”.
28. Estas palabras se dicen a propósito de ciertas excentricidades de Beethoven en el Nº 23 de la revista, pero creo que forman parte del clima general de la sección.
29. “Cierto día, armado de un hacha, fue golpeando con ella todos los árboles que halló a su paso en el jardín de su casa. Entre ellos estaba un naranjo que el padre de Washington tenía en gran estima, y cuyo tronco quedó en estado deplorable. Cuando el padre de Jorge vió aquel desastre preguntó quién había sido el autor de tal destrozo en un árbol que no hubiera vendido por ningún dinero; pero nadie pudo contestar a su pregunta. Mas al ver acercarse a Jorge con su hacha en la mano, sospechó que él era el culpable y le dijo: —Hijo mío, ¿sabes quién ha destrozado mi naranjo predilecto? Dímelo que quiero castigarle con tal severidad que no olvide nunca el mal que ha hecho. Quedó el niño pensativo un instante, pero no tardó en contestar: —Padre mío, no puedo mentir. He sido yo quien cortó las ramas con mi hacha. Castígame. —Ven a mis brazos, hijo mío —exclamó el padre— has cometido una falta haciendo perecer el árbol utilísimo que yo mismo planté; pero, diciéndome la verdad, me has pagado mil veces. El valor y la sinceridad en un hijo tienen más mérito que cien árboles, aunque tengan éstos flores de plata y frutos de oro. Y ahora que esta aventura del naranjo la recuerdes toda la vida”. Billiken, Nº 22.
30. Phillipe Ariès señala que en los siglos XVII y XVIII se enseña la música con mucha precocidad a los niños, “lo cual explica la frecuencia, en las familias de profesionales, de los niños que hoy día llamaríamos prodigios, como el niño Mozart. Estos casos se volverán cada vez menos frecuentes y parecerán a la vez más prodigiosos a medida que la familiaridad con la música se atenúa o desaparece”, El niño y la vida familiar en el Antiguo Régimen. (Madrid: Taurus, 1987) 94.
31. Nº 13.
32. Nº 29.
33. Nº 10.
34. Nº 23.
35. Nº 19. El subrayado es mío.
36. Un buen ejemplo de esto se halla en un suelto del Nº 12 llamado “El mejor sistema”: “El sabio inglés Clarke no reñía nunca con nadie. —¿Cómo se las arregla usted, pues? le preguntaron. —Cuando veo a uno encolerizarse, le dejo que se pelee consigo mismo y me voy”.
37. Nº 18.
38. Véase por ejemplo Nº 12, p.33 donde se dice que “un muchacho ignorante y perezoso no sólo había realizado un gran descubrimiento, sino que lo había llevado a la práctica”.
39. Nº 17, p.17. El subrayado es mío.
40. Nº 19, p.18.
41. Nº 20.
42. E. Planas, Edison. Su vida y sus inventos (Buenos Aires: Atlántida, 1941) 83.
43. Nos. 38, 39, 40 y 45 respectivamente.
44. Beatriz Sarlo, La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina (Buenos Aires: Nueva Visión, 1992).
45. Es probable que encontráramos más de uno de estos enunciados en los textos que Billiken anuncia en su Nº 37: “Niño biógrafo y editor. Mauricio Sol es un niño inteligente y estudioso que escribe y edita pequeños volúmenes. Así ha formado en Buenos Aires la ‘Biblioteca Rivadavia’ ... Lleva publicados seis cuadernos que se titulan: ‘Colón’, ‘Nerón’, ‘San Martín’, ‘Moreno’, ‘Sarmiento’ y ‘Rozas”. En la reproducción de una de las carátulas se puede leer: “Biblioteca Rivadavia. Los grandes hombres. Tomo IV. Moreno”.
46. Nº 25, corresponde al comienzo de la “Infancia de Haendel”.
47. Nº 22, “Infancia de Washington”.
48. E, Planas, Edison 83
49. Nº 34.
50. Nº 16.
51. Nº 15.
52. Nº 21.
53. J. Martin Barbero, De los medios a las mediaciones (México: Gustavo Gili, 1987). “De la comunicación como asunto de medios a la cultura como espacio de identidades”, Procesos de comunicación y matrices de cultura. Itinerario para salir de la razón dualista (México, FELAFACS-Gili, 1989) 151-170. “Memoria narrativa e industria cultural”, Comunicación y cultura 10 (1981). También A. Ford, “Cultura Popular y (Medios de) Comunicación”, Seminario sobre culturas populares, I.N.A., 1989. J. Martin Barbero, “Memoria narrativa e industria cultural”, Comunicación y cultura 10 (1981).
54. P. Sheaffer, “Mass Media: La escuela entre Descartes y McLuhan”, La educación en materia de comunicación (Paris: UNESCO, 1984).
55. La discusión sobre la incorporación de los medios a la escuela ha girado en torno a dos modelos: la utilización de los mismos como recurso didáctico o su lectura crítica. Ver UNESCO: AAVV, La educación en materia de comunicación (París: UNESCO, 1984) y J.L. Rodríguez Illera, Educación y comunicación (Barcelona: Paidós, 1988).
56. Billiken, Nº 31 y 28 respectivamente, de la sección “Cartas de padres y profesores”.
57. “...lo esencial de lo que comunica la Escuela se adquiere por añadidura, como el sistema de clasificación que el sistema escolar inculca mediante el orden que inculca los conocimientos o mediante los presupuestos de su organización (la jerarquía de las disciplinas, sanciones, etc.) o de su funcionamiento (modo de evaluación, sanciones, etc.)” P. Bourdieu, La distinción (Madrid: Taurus, 1988) 64.
58. Son interesantes los conceptos de colección y descolección que utiliza García Canclini para referirse a procesos que diferencian la modernidad de la posmodernidad. Aunque este trabajo se ubica en otro momento histórico muy distinto, es importante tener en cuenta que la escuela es una de las instituciones (después de los museos) más fuertemente coleccionadoras. Cf. N. García Canclini, Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad (México: Grijalbo, 1990).
59. “Billiken en el hogar y en la escuela”: “En casa dicen que otra revista más apropiada para los niños no habrá. En la escuela su revista se ha hecho familiar y es el tema preferido para los recreos”. Nº 71 (21/3/21). “Así vemos en los recreos, o antes de entrar a clase, un animado grupito leyendo o comentando esta instructiva revista. Además, también lo vemos en casi todos los pupitres de las niñas en las clases de lectura libre...” Nº 72 (28/3/21).
60. E. Verón, “El análisis del ‘contrato de lectura’: un nuevo método para los estudios de posicionamiento en los soportes de los media”, Les Médias: Experiences, recherches actuelles, aplications, (París, IREP, 1985).
61. En el transcurso de la investigación se intentó también ubicar las fuentes de estos textos, al o a los autores de las biografías de la revista, pero no fue posible ubicarlos. Nuestra hipótesis es que al menos algunos de los textos biográficos formaban parte de antologías preexistentes, de libros de lecturas populares (ver capítulo 4) aunque en muchos casos es probable que fueran retocadas en la redacción. La sucesión de biografías de Napoleón, Duguay-Trouin, Beltran Duguesclin y Turena parecen extraidas de una misma antología por ejemplo. No son habituales las notas firmadas en ninguna sección de la revista, salvo algunas secciones fijas que están firmadas por pseudónimos —que no pudimos reconstruir— algunas escritas en primera persona que interpelan directamente a los lectores. Hay una biografía que está firmada por Matilde T. Flairoto, Doctora en Filosofía y Letras: se trata de la infancia de Mariano Moreno. El sistema es completo ya que en este caso también se incluye la cita: De la obra “Mariano Moreno; Estudio de su personalidad y de su obra”. En el siguiente capítulo veremos que se trata de indicios claros de la cercanía de este texto a los escolares. Matilde Flairoto firmó otras biografías de próceres en años subsiguientes y también integró jurados de concursos realizados por la revista. De esta manera el círculo de legitimación se completa. Esta es una de las razones que me llevaron a hablar constantemente de Billiken como sujeto de enunciación, aunque como señalamos recién es posible distinguir sujetos diferenciados (pedagógico, de aventuras, etc.) la identidad de Billiken es fuerte y va a llevar a una de las tantas paradojas halladas en la revista: un texto afirmado en la variedad, heterogeneidad de materiales, abarcador por definición, pero con un alto grado de homogeneización en términos identitarios.
62. En el caso de los libros tuve que tomar un período más amplio que para la revista, ya que una muestra de los editados en 1920 no hubiera sido realmente representativa. Hay que tener en cuenta reediciones, permanencia de los textos escolares en el mercado y en la escuela, más allá de su fecha de edición, cambios más lentos que en los medios. Tomé, por lo tanto, las ediciones o reediciones entre 1915-1925, aunque en algunos casos también haré referencias a algunos textos cercanos a esas fechas porque tengo referencias a ediciones comprendidas entre esos años, aunque no las pude hallar.
63. Evangelina Malvigne de Mercado Vera, Días de Sol. Texto de lectura para primer grado superior de la enseñanza primaria. (Buenos Aires: Crespillo, 1930).
64. Michel Butor extiende la normatividad respecto del capital simbólico infantil a la literatura; plantea que a partir del siglo XVIII “se va constituyendo una especie de corpus de literatura para la juventud, un conjunto de libros que todo niño bien educado debe leer fuera de la escuela y que cumple una suerte de tercera educación”. Michel Butor, “Lecturas de infancia”, Verne: Un revolucionario subterráneo, comp. M. Alvarado y H. Guido (Buenos Aires: Paidós, 1968). Incluso los niños. Apuntes para una estética de la infancia (Buenos Aires: La Marca, s/f) 59.
65. N. García Canclini, Culturas híbridas. Estrategias para entrar y salir de la modernidad (México: Grijalbo, 1989) 280.
66. Catón escolar (Buenos Aires: Cabaut, 1911).
67. Cfr. en A. Ferreyra, El Nene (Buenos Aires: Estrada, 1907). Se dice en una lectura llamada “Los Libros” que “El libro siempre es el mismo” y más allá de la referencia a la inmutabilidad, ahistoricidad y esencialidad que acarrea esta afirmación, implica también la imposibilidad de revisar “los libros”. En el caso de las biografías se traduce en la falta de discusión de las fuentes; no se utilizan sino aquellas que confirman lo que se quiere decir, fundamentalmente Mitre en nuestro caso. En otro tipo de biografías más extensas, en cambio, uno de los méritos consiste en la discusión de imágenes consagradas a través de la introducción de nuevos datos o fuentes.
68. Adriana Puiggrós, comp., Escuela, democracia y orden (1916-1943) (Buenos Aires: Galerna, 1992) 15-97.
69. De más está decir que este tipo de libros corresponden siempre a cursos superiores y nunca a primer o segundo grado, donde el acento está puesto en el desciframiento.
70. J. Jáuregui, Sé Bueno (Buenos Aires: Kapelusz, 1929).
71. V. Malharro, Quiero leer bien.
72. El uso de la cita, inclusive, es la imposición de una autoridad que tiene sentido sólo para los adultos y que Billiken usa muy poco.
73. Ver capítulo II.
74. Aunque no la misma chismografía sobre personajes del espectáculo que se desarrolla dos décadas después del momento que estamos trabajando. Véase L. Lowenthal, “The triumph of mass idols”.
75. M. Weber, La ética protestante y el espíritu del capitalismo (Madrid: Sarpe, 1984).
76. Salvo las excepciones ya señaladas de personajes no patrióticos.
77. Virginia Massey.
78. Juan Cotta, Ejemplos. Lecturas morales (Buenos Aires: Cabaut, 1916). El subrayado es mío.
80. Jacinta Pichimahuida era el nombre de una maestra en una ficción televisiva muy popular de la televisión argentina en los años 60 y 70.
81. En una circular del Consejo Nacional de Educación de Paraná, del año 1923, se recomienda el uso de la radio en la escuela con el objeto de controlar un medio que se escapaba de las manos. En la Escuela Normal Nº 1 se realizaron experiencias de cine para la misma fecha.
82. Es importante la lectura que hace Beatriz Sarlo de la figura del inventor: la técnica tiñe de optimismo el futuro, pero además, la novedad
79. Una sección de Billiken de 1919 se llamaba “La escuela de la Srta. Pin”. de los saberes técnicos borra las diferencias; en apariencia no hay capital cultural previo puesto en juego. Beatriz Sarlo, La imaginación técnica. Sueños modernos de la cultura argentina (Buenos Aires: Nueva Visión, 1992).
83. B. Sarlo, El imperio de los sentimientos (Buenos Aires: Catálogos, 1985) 16.
84. B. Sarlo, La imaginación técnica.
85. Algunos de los consultados son: Ejemplos morales o sea lecturas para niños, Biblioteca de la juventud (Paris: Ch.Bouret, 1898); M. Bloch, Les mères des Grands Hommes (Paris: 1887); C. Gimeno de Flaquer, Madres de hombres célebres, 4th ed. (Madrid: 1895); L. Dumas, Les hommes célèbres de la France (Tours: 1883); Anecdotes historiques et littéraires racontés par... (Paris: 1866); Lectures instructives et amusantes sur diverses inventions, découvertes, etc. (Tours, 1859); Lecturas para todos (Madrid: 1859); Biographie des hommes vivants ou histoire par ordre alphabetique de la vie publique de tous les hommes qui se sont fait remarquer par leurs actions ou leurs écrits (Paris: 1816); Great Men and Famous Women, ed. Charles F. Horne (New York: Selmar Hess Publisher, 1894).
86. C. Monsivais, “El difícil matrimonio entre Cultura y Medios Masivos”, Chasqui. Revista Latinoamericana de Comunicación 22 (1987).
87. Esa selección no pudo realizarse obviamente sin una lucha previa y nunca queda definitivamente “consolidada”, siempre está sujeta a cambios. Pero también es claro que en los años veinte había acuerdo en que algún recorte era pertinente. Hoy ese acuerdo no existe y es uno de los aspectos de la crisis educativa de percepción más inmediata. No le queda claro a la sociedad qué es lo que enseña la escuela.