20 de Septiembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (122) III
Año: 1995

7. Ud. ha desempeñado una amplia y variada actividad de investigación educativa en materia —entre otras— de políticas educacionales, eficacia/eficiencia de la educación para el desarrollo socioeconómico y sobre financiamiento educativo ¿En su perspectiva, cuáles son y porqué los temas en los que la investigación educacional debiera centrarse en lo que resta de nuestro siglo?  Y ¿cuáles estima que son los desafíos y acciones más significativos que se deberían encarar en lo que nos resta del siglo?
Desde luego, sólo podría responder esta pregunta, en el tiempo disponible, en forma esquemática. Procuraré señalar algunos problemas que, en cada una de las modalidades y niveles de los sistemas educativos, están requiriendo, desde mi punto de vista, las aportaciones de los investigadores de la educación y las de quienes diseñan y tienen a su cargo el desarrollo de los sistemas educativos de la región.

Me referiré, en primer lugar a la educación básica que se ofrece a la población adulta que ha tenido un acceso tardío a los sistemas educacionales. Entre los numerosos problemas que se encuentran pendientes en este campo, se encuentra la necesidad de diseñar curricula (y sistemas instruccionales) que permitan impartir una educación verdaderamente relevante —que procure, por ejemplo, desarrollar las habilidades intelectuales y las actitudes que son necesarias para que los adultos desempeñen adecuadamente las diversas funciones sociales a las que deben enfrentarse a través de su vida productiva, en lugar de estar diseñados (como muchos que actualmente están en uso) para asegurar, simplemente, una certificación basada en planes de estudio de carácter enciclopédico.

En relación con la educación básica que se ofrece a la población menor de 14 años, ya he expresado mi preocupación por los problemas que afectan a las escuelas que atienden a los sectores menos favorecidos de la sociedad. A todos esos problemas es necesario agregar los que se derivan del “cambio de época” en el que se encuentran nuestros países. Con esto quiero decir que es necesario satisfacer la necesidad de que toda la población tenga un acceso oportuno a los códigos, lenguajes y métodos que son indispensables para poder sobrevivir en las sociedades tecnológicamente avanzadas (como serán, mayoritariamente, las que habiten los países latinoamericanos el próximo siglo).

Esta necesidad sólo podrá ser satisfecha cuando los administradores de los sistemas educativos puedan remontar los obstáculos que, hasta ahora, han impedido contar con las bases necesarias para construir estrategias encaminadas a difundir eficazmente las diversas innovaciones que requieren los sistemas escolares de la Región.
En relación con la educación media, me parece necesario desarrollar las bases psicopedagógicas que permitan diseñar programas que aseguren, en este nivel, el cumplimiento de funciones propedéuticas y formativas, las cuales requieren desde mi punto de vista, mayor atención que las más directamente vinculadas con la capacidad para el desempeño de roles productivos.

En segundo lugar, considero necesario avanzar hacia el esclarecimiento de las múltiples relaciones que existen entre la educación y la productividad de los recursos humanos, especialmente en lo que se refiere a aquéllos que egresan de este nivel educativo. Los conocimientos que hemos acumulado hasta la fecha, se refieren, en esencia, a ciertas relaciones que han sido observadas entre la escolaridad (medida a través de años cursados), la ocupación y los ingresos que perciben los egresados de los sistemas educativos; (aunque en algunos casos, se ha empezado a medir la contribución de la escolaridad a la productividad de algunos tipos de sujetos —como los campesinos y los pequeños empresarios). Esto significa que sigue siendo necesario identificar, más allá de la mera escolaridad, las características personales, las habilidades, las actitudes, etc. que efectivamente intervienen en la determinación de la productividad de los recursos humanos (bajo diversos escenarios tecnológicos y socio- geográficos) En la medida en la que estas características vayan siendo detectadas, será necesario diseñar experimentalmente los curricula y los métodos de enseñanza-aprendizaje que contribuyan a desarrollarlas.

En relación con la educación superior, me parece que la investigación tiene que contribuir a enfrentar exitosamente diversos retos. En primer término, es necesario proporcionar las bases socio-pedagógicas que permitan diseñar estrategias orientadas a incrementar globalmente los coeficientes de escolarización en este nivel —sin que esto implique reducir la calidad de los procesos y resultados educacionales, para mejorar la distribución social del ingreso y lograr que los perfiles educativos de las poblaciones económicamente activas de nuestros países se vayan aproximando a los de las naciones más desarrolladas.
En segundo término, la investigación tiene que proporcionar los múltiples elementos que son necesarios para que la educación superior pueda contribuir a construir y aplicar estrategias de desarrollo económico y tecnológico, que fortalezcan los mercados internos de nuestros países (y, por tanto, los niveles de empleabilidad de los recursos humanos), al mismo tiempo que se siguen impulsando los intercambios comerciales con las naciones económicamente más desarrolladas.

Por último (pero no de menor importancia), me parece que la investigación debe contribuir a llenar el vacío que actualmente observamos en relación con la formación valoral de los educandos, especialmente en el nivel superior de nuestros sistemas escolares. Me parece que ya disponemos de varios enfoques teóricos relacionados con este tema, y que se han acumulado diversas experiencias, que permiten sustentar programas eficaces en este campo. Sin embargo, sigue siendo necesaria la experimentación controlada, así como las evaluaciones sistemáticas y el diseño de procedimientos adecuados para difundir las experiencias que resulten exitosas.