13 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (122) III
Año: 1995

El currículum nacional

Los conflictos de clase y de etnicidad todavía constituyen elementos fundamentales en la realidad social de Guatemala, sin embargo, la información que es vital para la comprensión del contexto histórico de los problemas, ha sido omitida del currículum oficial nacional. En su lugar aparece una historia romántica en cuanto a los antiguos mayas y silenciosa en cuanto a modelos actuales de interacciones étnicas positivas. La preferida sabiduría nacional encontrada en los libros analizados, con la excepción de los de PRONEBI, enfatiza la ladinización de la sociedad.

Tanto los libros gubernamentales como los comerciales exhibieron imágenes similares en cuanto al trato de la historia de Guatemala. La clásica civilización maya fue encomiada en términos positivos y resplandecientes. Los libros gubernamentales, en particular, enfatizaron la común prosapia maya de los indígenas y ladinos o mestizos. Sin embargo, significativamente en la mayoría de los libros no hubo discusión de las contribuciones indígenas a la sociedad guatemalteca. Desde el período colonial en adelante, sólo la historia y la cultura española-criolla-ladina recibieron trato preferido en los libros comerciales igual que en la serie Texto básico. Y como se mencionó anteriormente, precisamente fueron esos libros los que recibieron más uso por la mayoría de estudiantes, sean ladinos o indígenas.

Todos los libros discutieron los viajes de Colón aunque en ninguno fue examinado adecuadamente el interés español en apoyarlo. De los grupos étnicos en la historia guatemalteca, a los españoles se les describían con más imágenes negativas que los otros grupos. Surgieron dos posibles razones para explicar este fenómeno: 1) las imágenes negativas fueron asociadas con la violencia de la conquista y el período colonial en lo cual los españoles subyugaron a la población indígena; y 2) la imagen de la identidad nacional proyectada por las figuras de Tecún Umán, Atanasio Tzul y los próceres criollos/ladinos del movimiento independentista se estableció en una resistencia a los abusos de los gobernantes españoles.

Imágenes positivas fueron promovidas en las descripciones de los “avances” y la “civilización” que acompañaron la conquista y el período colonial español. Unas imágenes proyectadas en cuanto a los sacerdotes españoles fueron ligadas a sutiles actitudes negativas hacia la población indígena. A los sacerdotes les presentaron como defensores, protectores y educadores de una población aborigen ignorante, infantil y supersticiosa—una actitud todavía predominante en el grupo ladino.

En cuanto a la historia y relaciones sociales guatemaltecas, los libros con poca excepción enfocaron en los líderes y héroes y no en la vida cotidiana de los ciudadanos. Sólo los libros de imprentas gubernamentales ponían atención a la representación de múltiples estilos de vida o de los problemas de ciudadanos ordinarios. Los libros comerciales representaron el período de independencia y desarrollo nacional a través de bosquejos simples de varios líderes criollos y ladinos.

Las imágenes de interacción étnica en la mayoría de los libros trataron el conflicto violento de la conquista española y de la resistencia indígena o la posconquista en la cual la población indígena fue subyugada y “civilizada”. Pero de suma importancia, con la excepción de un libro en la serie PRONEBI, las relaciones más recientes entre los criollos o ladinos y los indígenas no se discutían en los libros.

Sólo las series gubernamentales enfatizaron el respeto y tolerancia para las costumbres, idiomas y traje tradicional de los varios grupos étnicos en Guatemala. Sin embargo, la omisión de imágenes tanto negativas como positivas de las relaciones étnicas entre los ladinos e indígenas junto con la omisión del desarrollo histórico y cultural de la población indígena desde la conquista representaron obstáculos serios a un avance en las relaciones sociales.

En 1990 especialistas en currículum de PRONEBI y del otro programa del ministerio de educación, el Sistema Nacional de Mejoramiento de los Recursos Humanos y Adecuación Currícular (SIMAC), iniciaron un proceso de revisión de materiales curriculares que incluirían un énfasis en la rica diversidad étnica en Guatemala. El intento de esos dos programas era corregir y mejorar la preferida sabiduría nacional. El dilema para los especialistas curriculares, particularmente los de PRONEBI, en Guatemala siempre ha sido y sigue siendo como crear un currículum que represente la realidad cultural nacional para los niños indígenas y ladinos y que, a la vez, no limite a los estudiantes indígenas el acceso a la preferida sabiduría nacional y con él la posibilidad de una entrada indígena a los dominios de poder político de más amplitud en Guatemala.

Pero un cambio en el currículum oficial o aún en la metodología de enseñanza sería limitado porque las relaciones sociales y dominios de poder con sus concomitantes imágenes, símbolos de prestigio e ideología no han sido transformados. Ha de notar que el proceso escolar en Guatemala ocurre en una realidad política que prohíbe a los alumnos y a los maestros una abierta discusión de la historia social. Sin embargo la ausencia de conocimiento sobre los diversos grupos étnicos en Guatemala pone obstáculos serios a la transformación de la “cultura de silencio” que aprieta a tantos indígenas y ladinos pobres. Sin un cambio significativo en el contexto nacional no habrá la posibilidad que la sociedad en general pueda sostener el nuevo y enriquecido currículum. Es más probable que los símbolos tradicionales de prestigio, ideología e imágenes étnicas se apoderaran y silenciaran las nuevas proyecciones del valor de diversidad étnica.