15 de Julio de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (122) III
Año: 1995

La propuesta de escuela nacional unificada

Los tres años de gobierno de la Unidad Popular contemplan simultáneamente una aceleración de la expansión de la matrícula de la Educación Media recientemente reformada y una efervescencia teórica por desarrollar una propuesta educativa con raíces más profundas en la realidad nacional y acorde con el proyecto político gobernante. El resultado fue la organización de múltiples instancias de participación y una retórica encendidamente revolucionaria utilizada como argumento justificador para una propuesta que, desde el punto de vista técnico planteaba, en realidad, el perfeccionamiento de algunos aspectos de la reciente Reforma Frei-Gómez Millas referidos a una mejor representación de la sociedad chilena en los cuerpos consultivos superiores y una incorporación de los valores relacionados con el trabajo en la educación general a través de una vinculación activa con el mundo productivo.

La retórica revolucionaria, sin embargo, centró las tensiones en el campo de las expectativas sociales, donde las creencias acerca del efecto de la educación forma en la sociedad resultan operativas. En cierta forma se puede pensar que el lenguaje utilizado para describir la propuesta ENU respondía a una autoreferencia típicamente estado-docentista en la que el monopolio de la propuesta produce una ilusión de atender a una demanda real, cuando simplemente se está escuchando el eco de la propia voz.

No es exagerado afirmar que la forma del debate en torno a la propuesta de la ENU haya terminado, para un sector de la sociedad, sirviendo de excusa justificatoria para el golpe de Estado bien sea porque las disquisiciones ideológicas —difícilmente comprensibles para la mayoría— se concretaban en expresiones amenazantes para decisiones de clara tradición familiar, o parecían revelar la “verdadera” naturaleza de los objetivos revolucionarios. Se termina por creer en las imágenes publicitarias y ver al Estado chileno como un ogro totalitario dispuesto a devorar nuestros hijos, sin respeto por las personas y poniendo el acento sólo en lo colectivo.

Los referentes de calidad que se eligen (Cuba y República Democrática Alemana) son extremadamente interesantes, sin embargo no logran apreciarse como experiencias paradigmáticas. Resultan modelo de partido, de minoría y no de consenso. No son países con tamaño o prestigio suficiente para constituir un modelo indiscutido de calidad. La ideologización retórica de la Guerra Fría es otro de los impedimentos.