21 de Junio de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (122) III
Año: 1995

Mediados del siglo XX

En esta época, pos Segunda Guerra Mundial, aparecen dos modelos predominantes que sirven de guía a la discusión e iniciativas nacionales: Estados Unidos se afianza sin contrapeso efectivo como la fuente de conocimientos, en fondo y forma, en el campo educativo. Sin embargo, por la peculiar descentralización de su sistema educativo, aun siendo el modelo reconocido, se le imita por parcialidades. Se lo mira como el vecino “nuevo rico” que, gasta demasiado estridentemente en cosas . . . buenas. La lógica del conjunto se nos escapa. Además, Estados Unidos no tiene ya el contrapeso del pensamiento de una Europa devastada y convaleciente de la Guerra. Más aproximada a la tradición nacional de estrategias de progreso educativo sustentadas en doctrina de aceptación colectiva, útiles para guiar las realizaciones de un sistema centralizado, aparece la presencia creciente de los organismos internacionales, en particular UNESCO.

Estos organismos se generan y dinamizan como encuentros entre gobiernos, adoptando sus acuerdos también la forma doctrinaria mencionada antes. Por estas vías comienza también a generarse una internacionalización de problemas educativos: la explosión del conocimiento, la universalización de la escolarización. La cooperación internacional resultante permite la aparición de nuevos actores que aportan, con nueva y fuerte retórica, a la problemática del desarrollo educativo, es el caso de los planificadores y los economistas de la educación. En particular los primeros terminan constituyendo un aporte de refuerzo técnico a la gestión educacional del Estado: la planificación parece fortalecer la centralización, al menos requiere buenas estadísticas centrales. La economía comienza a demostrar las relaciones entre educación y desarrollo económico agregando a los polémicos argumentos políticos y morales en pro de la extensión de la oferta escolar, argumentos más objetivos de conveniencia: la formación del recurso humano de un país. El Estado chileno modifica la estructura del Ministerio de Educación siguiendo las recomendaciones internacionales, creando una Oficina de Planeamiento Integral de la Educación en la Superintendencia de Educación.

Durante este período de solidificación y tecnificación del Estado-docente, la educación secundaria aprovecha los hallazgos de los liceos experimentales para diseñar planes de renovación gradual del liceo chileno. Paralelamente, y en una difícil articulación horizontal con los liceos, se presencia una evolución de la enseñanza técnica desde entidades de capacitación y preparación laboral para la población de menores recursos, sin mucha conexión con procesos considerados propiamente educativos a un subsistema dirigido por el Ministerio de Educación y de duración similar a las humanidades liceales. El sostén pedagógico de este subsistema naciente lo proporciona el Instituto Pedagógico Técnico establecido en la Universidad Técnica del Estado. En esta etapa no se percibe con claridad la naturaleza de las contradicciones entre el marco teórico de los planes y programas de estudio referidos a las disciplinas en plena vigencia y las innovaciones de inspiración estadounidense que obedecen a una concepción escolar y epistemológica diferente. De hecho se intenta refundir ambos modelos en las propuestas de liceo único o liceos renovados intentando combinar alta calidad académica con atención a las diferencias individuales en un marco de “cultura general” preestablecido. Se entiende, al mismo tiempo, que la oferta educativa debe ser uniforme: el Estado no puede presentar alternativas que puedan implicar diferencias de calidad en el diseño; de ese modo se faltaría gravemente al principio de igualdad. Por esta razón, la única justificación posible para los liceos experimentales que se comienzan a abrir a imitación del Liceo Manuel de Salas, yace en el compromiso de extender sus hallazgos a “todo” el sistema.