19 de Junio de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

3. Peter PARK, Mary BRYDON-MILLER, Budd HALL and Ted JACKSON, eds. Voices of Change. Paticipatory Research in the United States and Canada. Toronto, Ontario: The Ontario Institute for Studies in Education/DISE Press, 1993, xxii, 203 p., appendix, bibliography. index.

Esta obra recoge, por vez primera, experiencias de EE.UU. y Canadá en la aplicación del enfoque para el cambio social democrático denominado “investigación participativa” y cuyo propósito es proporcionar a la comunidad desde sus mismas bases, el poder para intervenir directamente en el cambio. Tal como apunta Paulo Freire en el Prefacio del libro, los autores saben bien que el silencio y el fatalismo paralizante de millones de individuos y clases sociales marginadas no es producto de la suerte o del destino, así como tampoco una condición determinada genética u ontológicamente. Por el contrario, el silencio es la expresión de estructuras políticas, económicas y sociales pervertidas. En dicha circunstancia, según afirma Budd Hall en la introducción a la obra, la investigación participativa tiene que ver con el derecho a la palabra y la entiende como el proceso que apoya a las “voces” de los marginados para hablar, analizar, construir alianzas y emprender la acción transformadora de esas estructuras.

Para los autores, investigación participativa —en cuanto enfoque para el cambio social— es tan útil y necesaria en los países en desarrollo como en los industrializados. Es importante destacar que en las tres últimas décadas la teoría y práctica de la investigación participativa ha tenido amplias aplicaciones prácticas y desarrollos teóricos en América Latina, África y Asia. Según evidencian experiencias en distintos países, al igual que los ensayos que recoge esta publicación, “los patrones de dominación que producen violencia, impotencia y pobreza” están profundamente presentes tanto en naciones del sur como las del norte. La obra se integra por diez trabajos referidos unos a los aspectos teóricos y metodológicos de la investigación participativa, y otros a estudios de caso relativos a movimientos indigenistas y ecologistas, organización de la comunidad, y de grupos minoritarios oprimidos. De su lectura se desprenden los siguientes rasgos distintivos de la investigación participativa.

En primer término, la investigación participativa es un instrumento político y pedagógico para movilizar a mujeres y hombres en la acción transformadora de su realidad y del mundo. A tal efecto, la investigación participativa actúa a manera de “intervención catalítica” de ese proceso, y conforme al mismo los propios individuos también cambian al volverse más conscientes, más críticos, más asertivos, más reactivos, más activos, más autodeterminativos, más autosuficientes y con más confianza en si mismos, para juntos cambiar su medio social. En cuanto a sus metas, el fin explícito de la investigación participativa es implantar una sociedad más justa en la cual ningún grupo o clase social sufra por la privación de lo esencial para la vida: alimento, vestido, albergue, salud, y en la cual todos disfruten de las libertades básicas y la dignidad humana. Cabe subrayar que el logro de esas metas de bienestar material y de derechos sociopolíticos es indivisible para la investigación participativa.

El marco conceptual que hace operativo el paradigma de la investigación participativa incluye términos tales como: “darse poder” (empowerment), “conciencia crítica”, “transformación”, “concientización”, “diálogo”, “acción social”, “participación” al igual que otros similares. Congruente con lo anterior, para la consecución de sus propósitos, y acorde a su carácter instrumental, la investigación participativa comprende funciones tanto cognitivas como transformadoras, produciendo conocimiento vinculado de manera simultánea y profunda con la acción social. Este tipo de conocimiento producido es el conocimiento “crítico”, que resulta de un ciclo iterativo de “reflexión-acción-reflexión”. Esto implica que la gente no llega tan solo a comprender las causas de sus miserias, sino que al reflexionar sobre las mismas advierte que las cosas no tienen que permanecer igual, y pueden involucrarse en acciones modificadoras de la realidad.

La investigación participativa transcurre a través de un proceso que combina tres actividades: investigación, educación y acción. Se inicia con un problema de naturaleza social sentido por la comunidad. Ello a su vez reclama una solución colectiva, dado que de otra forma no existiría la exigencia de la participación, lo que constituye el rasgo más distintivo de este tipo de investigación. En la práctica el proceso de intervención de la investigación participativa es puesto en marcha con auxilio de un agente de cambio externo, el cual se inserta en la comunidad con el propósito de asistirla para que se organice y movilice con mira a la investigación y la acción, por cuanto la impotencia de la gente muchas veces les impide hacerlo por si mismas. Con la ayuda de este agente catalizador y facilitador, la comunidad —trabajando en taller— formula el problema a resolver, y decide acerca del diseño y los métodos de investigación puestos a su disposición. Acto seguido, la propia comunidad prepara los instrumentos para la recopilación de datos y se da a la tarea de aplicarlos. Una herramienta fundamental de la investigación participativa es el diálogo. Mediante éste las personas se reúnen e intervienen en todos los aspectos cruciales de la investigación y la acción colectivas. Así producen no únicamente conocimiento con base en los hechos, sino también los conocimientos interpersonales y críticos, los cuales definen a los humanos como seres sociales autónomos. El proceso de investigación alcanza su punto de cristalización cuando sus hallazgos son reunidos de manera sistemática, y permiten organizar las acciones de la comunidad, dar forma a las políticas sociales e instrumentar y llevar a cabo las medidas de cambio social.

De lo anterior se desprende que la tarea de la investigación participativa es profundamente educativa, en el sentido de un aprendizaje que se adquiere interviniendo activamente en la investigación. El resultado es un conocimiento en vivo, que se traduce directamente en acción. Por último, el proyecto de investigación participativa puede evaluarse —siguiendo a Budd Hall (1981)— conforme a los siguientes criterios: a) El problema se origina en la misma comunidad o lugar de trabajo; b) La meta última de la investigación es la transformación fundamental de las estructuras y el mejoramiento de la vida de los involucrados; c) La investigación participativa implica el control de todo el proceso de investigación por parte de la propia gente del lugar de trabajo o de la comunidad; d) El punto focal de la investigación participativa son los grupos explotados u oprimidos: indígenas, trabajadores, inmigrantes, mujeres; e) El fortalecimiento de la toma de conciencia de la gente respecto de sus propias habilidades y recursos, además de su apoyo en la movilización y organización, juegan un papel central; f) El investigador es tanto la gente de la comunidad o del lugar de trabajo involucrada, como a aquellos con adiestramiento especializado; g) Aún cuando quienes poseen conocimiento y adiestramiento especializados no provienen del mismo lugar de la situación, están comprometidos y aprenden en cuanto participantes de un proceso que conduce a la militancia.

Para concluir retomamos el Prólogo de Paulo Freire, para subrayar que en Voices of Change “Los autores reconocen el potencial de las mujeres y los hombres para conocer, decidir, formular una acción y dirigirla hacia su meta, evaluar y perfeccionar esa acción con objeto de humanizar el mundo, darle nueva forma o recrearlo. En la investigación participativa los autores encuentran y promueven un instrumento político-pedagógico para llevar a mujeres y hombres hacia esa acción transformadora”. En síntesis es un aporte sustantivo a la literatura anglosajona.

Gildardo Campero