21 de Abril de 2018
Portal Educativo de las Américas
  Idioma:
 Imprima esta Página  Envie esta Página por Correo  Califique esta Página  Agregar a mis Contenidos  Página Principal 
¿Nuevo Usuario? - ¿Olvidó su Clave? - Usuario Registrado:     

Búsqueda



Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

1. En el panorama de renovada vitalidad de los regímenes democráticos y de la apertura comercial en la región por citar algunos ámbitos de actualidad- se habla con frecuencia de un resurgimiento del interés por la educación y la importancia que tiene la formación de recursos humanos para un país. ¿En qué sentido resulta importante para un país la formación de recursos humanos, y dónde deberían hacerse las mayores inversiones por parte de los gobiernos o del sector privado?
Creo que efectivamente hay un creciente interés en educación, tanto o mayor que en los años ‘60 o a comienzos de los años ‘70. Pero se trata de un interés más maduro, en el sentido que hoy sabemos mucho más sobre la relación entre la educación y desarrollo, lo que determina sus resultados y el impacto que estos resultados pueden tener sobre los individuos y la sociedad. Hemos aprendido de nuestros fracasos y tenemos mayor capacidad de autocrítica. En lo que dice relación a la década de los ‘80, no fue una década enteramente perdida, a pesar de los visibles retrocesos en los sistemas por los recortes de recursos. Se desarrolló la investigación, la experimentación, la reflexión sobre la educación en el contexto general del desarrollo y la política social. La importancia y necesidad en la región está fuera de duda. Prueba de ello es la nueva propuesta de desarrollo de la CEPAL: la educación como base del desarrollo productivo con equidad. Ese enfoque sostiene la importancia de lo educativo en el desarrollo, específicamente del desarrollo productivo con equidad. La educación en los países es lo que permite, por una parte, aumentar su capacidad de agregar valor a sus productos, competir mejor en el mundo y lograr así una participación más equitativa en los ingresos por parte de las grandes mayorías de la población. Es lo que la CEPAL llama competitividad auténtica, en oposición a la espurea, basado en salarios bajos. Si bien el planteo de CEPAL tiene un gran contenido teórico, habrá que ver como operan estas cosas en la realidad, porque las mejores teorías muchas veces se vacían en la práctica. Desde un punto de vista pedagógico lo decisivo aquí es que el sistema escolar llegue a transmitir competencias efectivas en el manejo de los códigos y en la capacidad de aprender de la modernidad para poder seguir aprendiendo los valores personales y sociales que contribuyen al bien común. El cambio de conciencia se está dando no solamente en los políticos y en los académicos, sino también en los empresarios. El mundo empresarial se juega el futuro. Sin educación efectiva el cuello de botella será la falta de recursos humanos, o no suficientemente capacitados, o sin ética necesaria. En lo que a la participación del ámbito empresarial se refiere, todavía encuentro que está a nivel de retórica, que no se han armado los instrumentos concretos, las acciones, el estilo, la tradición y la forma para que el sector privado realmente se involucre sustantivamente en la educación. En algunos países, hay más vinculación del sector privado con el nivel universitario, dado que hay un interés más directo. El desarrollo de la tecnología que le interesa al sector empresarial se da a ese nivel. El caso más interesante es la vinculación de las empresas con la educación técnico-profesional. En algunos países como Chile, los gremios empresariales se han hecho cargo de algunas escuelas subvencionadas por el Estado. Los resultados son mejores que las públicas del mismo nivel, pero también el dinero que reciben del Estado es mayor.  En cuanto a los otros niveles no llega el agua al río.  La experiencia muestra que para que las empresas inviertan en la mejoría de la enseñanza pública se necesita el aval de organismos técnicos que apoyen el diseño, ejecución y evaluación de los proyectos. Las empresas se resisten a hacer aportes así como así. En Chile está funcionando un triángulo: escuela pública municipalizada, empresa, centro especializado. El centro apoya el proyecto, busca a la empresa y la escuela recibe los beneficios. Es el caso de la Fundación Arauco, con la Celulosa Arauco y las escuelas de los Municipios de Arauco y Cañete; del CIDE, con IANSA y 16 escuelas rurales vecinas a sus plantas. Hay una nueva ley que permite descontar cerca del 60% de la donación de los impuestos. La descentralización, que se va haciendo de a poco, en todas partes debería facilitar ese contacto. Es algo a trabajar. No funciona solo. Aquí en los EE.UU. es muy poco el dinero que va del sector privado a la educación primaria y secundaria, pero sí a la educación superior, sobre todo a través de fundaciones. En educación técnica tuve oportunidad de conocer cifras concretas, a través de un trabajo que presentó la Universidad de Harvard en una reunión en Ginebra, y son realmente bajísimas.
La otra novedad que se está dando es una renovada conciencia de la importancia de las dimensiones valóricas y éticas en lo educativo. Nuestros sistemas escolares se fundaron en el siglo XIX sobre pilares éticos. La formación de maestros en escuelas normales de América Latina chorreaba la ética, una ética laica, pero una ética muy valiosa. Pero con el cambio de época que vivimos se ha ido perdiendo. Hoy día, frente a la necesidad de una producción en la cual se involucren los trabajadores, en la cual haya creatividad y trabajo en equipo, que exista un real compromiso con la labor, vuelve la necesidad de la ética. En la discusión del documento de la CEPAL, los que más han insistido en la ética han sido los empresarios. También frente a problemas como la crisis de la familia, el de la droga, la delincuencia, la violencia, frente al consumismo desatado por el actual modelo económico del mercado. Por todas partes surge una demanda por la ética, de una ética personal, de una ética social de derechos humanos; de una ética sexual y también de una ética del trabajo. Entonces aquí hay un desafío que adquiere nueva vigencia y al que la educación y la sociedad deben darle respuesta. Lo tradicional es que la demanda de ética venga de la fe y la filosofía, de una visión del ser humano, de un proyecto político.  Lo nuevo es que venga de la economía, los negocios, la vida social, la salud, el medio ambiente y del impacto de la tecnología sobre estas realidades humanas.