26 de Abril de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

NOTAS

1. Las ideas de este artículo forman parte de una comunicación presentada como defensa oral de la Tesis de Doctorado de la autora.
2. Se refiere a los estudios sobre los efectos del profesor y de la enseñanza en el aprendizaje de la lectura.
3. Hoffman se refiere de este modo a los estudios de comparación de métodos llevados a cabo en la década de 1950 y comienzos de la siguiente. Estos estudios tenían como propósito analizar qué metodologías resultaban más efectivas para superar las crisis de lectura. En términos del mismo Hoffman tendían a descubrir “el mejor modo de enseñar”. La crítica principal a estos estudios es que, en general, operaron bajo “la suposición de que los profesores, una vez que se les decía o se los entrenaba en lo que debían hacer, lo harían exactamente así. Rara vez se los observaba cuando aplicaban los métodos recomendados y tampoco se prestaba mayor atención a lo que ellos ya conocían o creían sobre los métodos” (Hoffman 919).
4. Una idea similar, formulada desde el campo de la literatura, puede hallarse en París era una fiesta, de Hemingway. Hay allí un párrafo que alude precisamente a esta situación de estar a cargo, de sentirse capaz de hacer tareas complejas. Dice Hemingway: “Era una maravilla bajar los largos tramos de escaleras y tener conciencia de que el trabajo se me había dado bien. Cada día seguía trabajando hasta que una cosa tomaba forma, y siempre me interrumpía cuando veía claro lo que tenía que seguir. Así estaba seguro de continuar al día siguiente. Pero, a veces, cuando empezaba un cuento y no había modo de que arrancara, me sentaba ante la chimenea y apretaba una monda de mandarina y caían gotas en la llama y yo observaba el chisporroteo azulado. De pie, miraba los tejados de París y pensaba: ‘No te preocupes, hasta ahora has escrito y seguirás escribiendo...’” (Hemingway 20).
5. La cursiva es nuestra.