25 de Septiembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

Conclusiones

Para concluir me parece alentador volver a señalar el marco de optimismo que se observa en estas síntesis acerca del estado de la investigación en el campo de la lectura. Tal vez la mejor expresión de este optimismo sea la que leí en el mismo Hoffman y transcribiré a continuación:
Mirando a donde nosotros estamos hoy, comparado con tres décadas atrás en nuestra comprensión de las relaciones entre enseñanza, escuela y aprendizaje, los progresos han sido considerables. Mirando a donde nosotros estamos hoy, en relación a las cuestiones que todavía están delante de nosotros, uno está menos inclinado a congratularse. Yo elijo creer que estamos en el borde de un avance sensacional en la investigación... El avance sensacional vendrá cuando más investigadores, sin enormes recursos pero con un modelo científico, se muevan dentro de las escuelas para observar y estudiar sistemáticamente la instrucción en lectura y el aprendizaje de la lectura en las clases. (Hoffman 949)
Una última referencia que voy a presentar en apoyo de estas posiciones optimistas respecto del futuro de la investigación en educación para informar a la práctica pedagógica, se deriva de un hallazgo empírico aportado por una investigación de Gibaja sobre la imagen del rol en un grupo de maestras de escuela primaria de Buenos Aires y del interior del país, en Argentina. Luego de comparar las distintas imágenes de rol respecto de características tales como edad, sexo, lugar de residencia y estudios cursados, señala que:
... el factor que marca una diferencia más contundente parece ser la incorporación de las maestras a los estudios universitarios del área educacional y comentando este resultado añade ... La respuestas de ... las maestras que estudian ciencias de la educación y otros estudiantes de la misma carrera no docentes Gibaja se refiere aquí a un grupo testigo de estudiantes de educación que no se desempeñaban como docentes, parecen sugerir que la educación de nivel universitario estimula cambios importantes en la concepción del rol docente, posiblemente porque además de actualizar el conocimiento pedagógico, revela otros modos de concebir la actividad intelectual. (Gibaja 100-101)
Con estos argumentos queremos remarcar el papel que puede cumplir el conocimiento en la formación del pensamiento del profesor acerca de su práctica y de este modo reconocer también la posibilidad de lograr relaciones más fructíferas  entre investigación y práctica pedagógica.