20 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

Los aportes de la investigación educativa

La primera idea a desarrollar tiene que ver con el carácter de los aportes de la investigación educativa. Probablemente un paso importante en el camino para cubrir la distancia entre investigación y docencia sea el esclarecimiento del tipo de contribuciones que los profesores pueden esperar de la investigación educativa. Formulado en un sentido amplio, el problema podría adoptar la forma de algunas recomendaciones de Kerlinger o de Dockrell en el sentido de que los investigadores no deberían prometer más de lo que pueden cumplir (Kerlinger 10; Dockrell 182). En un sentido más restringido apuntaría a esclarecer el carácter de los resultados de la investigación educativa. Al hablar de no prometer lo que no se puede cumplir, entiendo que tal vez deberíamos proporcionar una imagen más real de lo se puede y no se puede esperar de la investigación educativa. Hoffman observa que durante la década del 60 la investigación en lectura era considerada “la herramienta última para determinar el mejor modo de enseñar lectura”; el medio a través del cual se podría responder a lo que fue llamado (la gran pregunta) the big question (Hoffman 922).3 Creo que esta idea persiste, si no ya entre los propios investigadores, que han comprendido mejor los límites y dificultades de la investigación en educación, al menos entre el público interesado en sus resultados. Este mismo planteo nos lleva a hacer más explícito el carácter de nuestros resultados. Como observara con gran claridad Thomas Good y también Gibaja (527) no corresponde esperar que la investigación produzca prescripciones o recetas para la acción, sino más bien conceptos u orientaciones para informar las decisiones instructivas (Gibaja 527, Good 142). En la última década muchas han sido las voces que se han unido para destacar estas características (Alverman y Moore 964; Coll 11; Otto 1). Ilustrando estos criterios, con motivo de una interesante entrevista —conducida por Brandt Ron y reproducida por Educational Leadership— Lauren Resnick proporciona un ejemplo para mostrar las dificultades que se presentan cuando se intenta traducir una proposición descriptiva en una prescripción.
Usted podría observar que los buenos profesores plantean preguntas que llevan a los estudiantes a ver analogías. Ahora bien, eso es correcto en el nivel descriptivo, pero no es de mucha ayuda a la persona que dice: ‘Bueno, trataré de hacer eso; porque plantear tal cuestión en una clase de Física es bastante diferente a plantearla en una clase de Historia’. En cada caso, ésta depende de las ideas que el profesor tenga sobre lo que constituye una buena analogía, lo que a su vez significa que él debe conocer bien los temas de sus materias. La consecuencia clara es que los profesores pueden obtener orientaciones en los principios de aprendizaje, pero tendrán que confiar en su propio conocimiento de la materia y en sus habilidades de comunicación en cada caso específico. (Ron 16)
Creo que la difusión de estas ideas, ayudaría a establecer relaciones entre decencia e investigación sobre bases más reales. Conocer qué cosas puede brindar la investigación y cuál es el trabajo que corresponde al docente para hacer uso productivo de la misma, parece una clave para evitar que se generen falsas expectativas y dolorosos desengaños.