22 de Julio de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

La necesidad de incluir a la diversidad cultural de Guatemala en la reforma educativa del país

Como se puede apreciar, estos hallazgos científicos tienen vastas implicaciones para un país como Guatemala en el que por lo menos la mitad de su población: a) es menor de 15 años de edad; b) es indígena; c) habla lenguas diferentes al castellano; y d) vive en niveles de pobreza. En este orden, después de analizar información demográfica y socioeconómica de Guatemala y Bolivia, Psacharopoulos (1993) concluye que:
en un país con una alta proporción de población étnica, aquellos que son indígenas tienen niveles de educación mucho más bajos y reciben menos alicientes en el mercado de trabajo que los grupos no-indígenas. Yo también concluyo que la educación es una buena inversión tanto para las personas indígenas como para las no-indígenas. (20)
La realidad presentada llevaría a plantear distintos interrogantes: ¿qué estará ocurriendo en el sistema educativo de Guatemala que presenciamos tales niveles de fracaso escolar? ¿Será que estamos presenciando un caso único en el que un porcentaje significativo de los alumnos de un sistema educativo no pueden aprender por falta de inteligencia o habilidad? ¿O será que el sistema educativo no ha sido diseñado ni manejado teniendo en mente esta rica diversidad del país? ¿Hasta qué punto las condiciones de vida de la mayoría de la población multicultural del país y la manera en que se ha organizado el sistema educativo coloca a la mayoría de alumnos en una posición de alto riesgo para fracasar en la escuela? Obviamente, la respuesta que se de a esta última pregunta dependerá del desfase que se observe entre un sistema educativo fundamentado en una filosofía “bancaria” de la educación —en la que la función de la escuela es meramente “depositar” conocimiento en los alumnos (Freire 1974)— y una población heterogénea y rica en diversidad cultural, étnica y lingüística.

Es evidente que en todo sistema educativo se encontrarán casos de alumnos que requieren algún tipo de apoyo académico debido a dificultades de variada índole (por ejemplo intelectuales, o emocionales). Pero considerando el estado actual del sistema educativo nacional, ¿cómo podríamos discernir entonces entre aquellos alumnos que presentan dificultades en su aprendizaje debido a la falta de oportunidades, servicios y apoyos básicos, de aquellos casos que tienen una incapacidad de aprendizaje real? Aunque los medios diagnósticos existentes no son todavía lo suficientemente sofisticados como para responder a tan crucial pregunta, yo he reportado en varios foros sobre la necesidad de reforzar la estructura actual de servicios en escuelas públicas como un medio coadyuvante para reducir las enormes proporciones del fracaso escolar en Guatemala (Artiles y Pianta 1993). Naturalmente, también debe puntualizarse que otros factores que superan la gama de servicios deberían de ser considerados e incluidos en los esfuerzos de reforma educativa integral (por ejemplo, distribución de la riqueza y el acceso a las oportunidades de educación).

Habiendo establecido entonces la necesidad de incluir el aspecto multicultural de esta nación en los esfuerzos de reforma educativa, pasemos a examinar algunos elementos adicionales que —a mi parecer— deberían de ser considerados y reexaminados en las discusiones sobre educación multicultural en Guatemala. Dichos aspectos incluyen: a) la relación entre escuela y sociedad; b) la conceptualización del fracaso escolar; c) los conceptos de instrucción y aprendizaje; y d) los roles del maestro.