15 de Diciembre de 2018
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Colección:
La Educación
Número: (121) II
Año: 1995

El ambivalente y estereotípico trato a la diversidad étnica en Guatemala

Desafortunadamente, la diversidad étnica de Guatemala ha sido tradicionalmente percibida, entendida y proyectada utilizando un doble estándar. Por una parte se enaltece y glorifica la enorme contribución de la cultura maya en medios publicitarios, reuniones oficiales y eventos públicos de variada índole a nivel nacional e internacional. Por otra parte, en muchas instancias cotidianas se alude y se trata a esta diversidad étnica en forma condescendiente y hasta derogatoria.

Por ejemplo, personas indígenas son objeto de explotación en forma sistemática, lo que se refleja en salarios paupérrimos que son pagados por servicios prestados en muchas áreas de actividad económica formal e informal de la economía nacional. Otro ejemplo es el prejuicio o bajas expectativas que muchas personas tienen sobre los individuos de ascendencia maya. Debe notarse que esta pobre imagen o bajas expectativas tienen una gran trascendencia ya que pueden ser proyectadas en muchas formas y de maneras sutiles o directas, especialmente en contextos educativos.
Consideremos, por ejemplo, el caso de un alumno que fracasa en una prueba y el maestro considera que el alumno falló debido a falta de capacidad (un factor interno, incontrolable y estable). Probablemente, el maestro sentirá lástima por el alumno y le ofrecerá su ayuda. Si dicha ayuda se ofrece consistentemente en el contexto de tareas que son fáciles o cuando la ayuda no ha sido solicitada, el alumno puede concluir que el maestro no lo considera capaz de realizar tales tareas. Esto a su vez tendrá un impacto en la autoestima del alumno y podría incidir en las acciones futuras del mismo (Graham 1990). Peor aún, dicho alumno podría llegar a desarrollar una actitud derrotista o de pesimismo crónico cuando enfrente actividades académicas. (Artiles y Clark 1995)
Cabe entonces preguntarse: ¿hasta qué punto las bajas expectativas y maneras de relacionarse con individuos de ascendencia maya han perpetuado los estereotipos sobre su rendimiento laboral, profesional y/o académico? ¿De qué otras maneras se les deja entrever dichas expectativas y estereotipos? Por ejemplo, el ciudadano común se encuentra frecuentemente en situaciones en las que personas de ascendencia maya son objeto de burlas o abusos. Una manifestación corriente es la que se da en círculos sociales y de amigos con los consabidos chistes sobre “inditos” en los que se ridiculiza al indígena. En relación con esta práctica social cabría preguntarse: ¿cuáles son las imágenes de los indígenas implícitamente inmersas en los personajes de estos chistes? ¿Cuál es la idea implícita que se proyecta en estos chistes sobre la inteligencia de estos individuos o sobre sus habilidades lingüísticas? ¿De qué forma influencian estas prácticas sociales las expectativas y percepciones de los maestros?

En conclusión, los educadores guatemaltecos necesitan estar conscientes de la ambivalencia con la que se ha tratado a las minorías étnicas a través de la historia del país. A la vez, este tratamiento ambivalente ha propiciado que los guatemaltecos internalicen imágenes negativas y poco realistas sobre los grupos indígenas. Por consiguiente, las autoridades educativas deben explorar maneras diferentes para cambiar estos estereotipos. Obviamente, la inclusión de contenidos en el currículum que ilustren las contribuciones de los mayas a la civilización occidental no será suficiente ya que esto se ha tratado de hacer por varios años. Otras transformaciones que incidan en los programas de preparación de docentes, en las relaciones entre ladinos e indígenas, y en el estatus socioeconómico de los mayas deben de ser consideradas.